Tras un choque entre dos jugadores de ambos equipos, que quedaron tendidos sobre el césped, el colegiado Julen Rivas decidió que no había infracción y permitió que el juego continuara. El balón fue despejado hacia la línea de fondo, cerca del córner de la portería local.
Mientras el guardameta del Ardoi B, Ander Irisarri se dirigía a recoger el balón, uno de los jugadores del equipo local, Hugo Di Liberto, que se encontraba calentando en la banda entró al campo para devolverlo hacia la zona donde se había producido el choque, convencido de que el árbitro había señalado falta.
La acción provocó protestas inmediatas desde el banquillo visitante por la intromisión. Sin embargo, en medio de la confusión, el balón terminó llegando al delantero del Mendi Eneko Petri, que no desaprovechó la oportunidad y envió el balón al fondo de la red con la portería vacía. El árbitro aplicó ley de la ventaja y concedió el tanto.