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"Valoro esta primera vuelta porque ratifica la recuperación anímica del equipo"

José Mari Lumbreras tiene una espina clavada después del final de la pasada temporada. A pesar de ese dolor, sigue trabajando con la ilusión de dar una alegría a su club. De momento ya está mejorando los números de la última campaña. A ver si ésta tiene premio

pamplona. El triunfo del Tudelano (1-0) ante el Valle de Egüés, segundo clasificado, le va a permitir reeditar el título de campeón de invierno. El equipo de José Mari Lumbreras tiene, a falta de dos jornadas para el final de la primera vuelta, un punto más que la pasada campaña en el ecuador de la Liga. El número de goles a favor es similar (46 en 17 partidos, frente a los 52 en 19 de la pasada campaña), pero ha mejorado sensiblemente en el aspecto defensivo (ha encajado 9 goles en 17 jornadas, frente a los 17 en 19 del año pasado).

José Mari Lumbreras prefiere el trabajo a pie de campo a las entrevistas, pero hace un alto en la excelente primera vuelta del equipo para valorar la marcha del Tudelano, que ha conseguido sumar 14 victoria consecutivas.

Los números hablan de una primera vuelta espectacular, mejor aún que la de la temporada pasada, en la que también fue campeón de invierno.

No cabe duda de que la primera vuelta está siendo buena y, si tengo que hacer un balance, destacaría sobre todo la recuperación anímica del equipo. Recibimos un golpe durísimo al término de la pasada temporada, al no conseguir el ascenso, y en cuatro días como quien dice ya estábamos el 80% de la plantilla entrenando de nuevo y afrontando el reto. En la plantilla siguieron todos los jugadores que quisimos y eso significa que no escucharon ofertas y se comprometieron con el club. Ese síntoma fue positivo para nosotros. Pero hay sensaciones que no se pueden olvidar y nos costó arrancar. En tres semanas nos pasó lo que no nos había ocurrido en dos años: perder tres partidos seguidos en casa. El de presentación ante el Eibar, el de Copa frente el Lucena y el de Liga contra el Iruña. Ahí llegó la reacción del equipo. Teníamos muy presentes las duras sensaciones de junio y dijimos que había que olvidarlas y pensar en el presente. Que si volvíamos la mirada atrás fuera para tomar impulso para salir hacia delante. Y por todo esto yo valoro muy especialmente lo que ha hecho el equipo en esta primera vuelta.

Para olvidar penas, 14 victorias seguidas...

Evidentemente, los números están ahí y sabemos que no es fácil ganar 14 partidos seguidos. Uno puede tener buen bloque, pero nadie nos regala nada y le doy valor más que por la forma, por el espíritu del equipo. La plantilla está a buen nivel y las cuatro incorporaciones que hicimos nos han aportado frescura. Después perdimos en San Juan, y sabíamos que algún día íbamos a caer, pero volvimos a ganar el siguiente partido al Egüés. Veo al equipo con equilibrio, con poso, y eso creo que lo dan la edad y ciertas características, como llevar tiempo jugando juntos. Hay un fin común, hay un colectivo y hay un grupo.

Además, siguen acompañando los resultados con buen juego.

Calidad tenemos, pero debemos correr como el que más para ganar. No nos quedamos en la calidad, porque no tendríamos nada que hacer sólo con eso. Hay que mantener la intensidad, incluso en partidos que se te ponen de cara. No es fácil, porque el equipo necesitaría a veces más exigencia para sacar lo mejor de sí mismo, pero es lo que hay y tenemos que saber afrontar esas situaciones. Al final, somos un equipo de Tercera.

¿Qué aprendieron de la temporada pasada?

Que hay que afrontar la realidad. Que hay que seguir siendo humildes, sin desmerecer a nadie y eso es lo que nos ha levantado esta temporada. Afrontar la realidad y saber que somos un equipo de Tercera.

¿Y siguen trabajando con la ilusión de volver a ser campeones para afrontar la fase de ascenso con esa ventaja?

Todos sabemos de la importancia de ser primeros, pero desde el club nunca hemos sentido esa presión añadida por subir, porque son conscientes de la dificultad que acarrea una fase de ascenso. Eso da tranquilidad a la hora de trabajar. El objetivo es no perder la ilusión y los que tenemos un cargo de responsabilidad así lo tenemos que transmitir.

¿Sería bonito conseguir el ascenso el año en el que se celebra el 75º aniversario?

Es una fecha importante para el club y la visita de las autoridades de distintos ámbitos así lo ha hecho ver. Todo estimula y supone un renocimiento de cómo se hacen las cosas. Refleja estabilidad, aunque, después, en el campo, se han visto centenariazos y cosas peores. Ya hemos sufrido el hecho de estar con 8.000 personas y después se te va todo al garete. Es fútbol. Lo que hemos vivido es durísimo, durísimo, durísimo. Pero uno tiene que reunir fuerzas para seguir caminando, convencidos de que un día llegará el premio. Viendo cómo está el club, tarde o temprano llegará y Dios quiera que llegue. Igual esperar más sirve para estar más estructurado, consolidado y preparado para afrontar con más garantías el reto de una categoría superior. Nunca se puede saber.

¿Lo sufre y lo disfruta todavía más por ser de Tudela?

Tengo muy claro por qué y para qué luchar en mi vida. Desde hace 15 años estoy en el Tudelano, y dentro de mi estabilidad profesional, que está en otro ámbito, lucho por hacer crecer el fútbol en Tudela. Podría estar haciendo cualquier cosa dentro del club. Ahora me toca ser el entrenador y estoy ilusionado con el proyecto. Tudela tiene capacidad para arrastrar afición y lo deportivo arrastra a lo social. Se está viendo esa inquietud entre los aficionados, ya tenemos una peña...

Y en el vestuario se da la circunstancia de que coinciden padre e hijo. ¿Cómo se lleva?

Diferenciamos muy bien los aspectos y todos lo tenemos muy claro. Antes de coger el equipo, ya le dije al club que yo estaba supeditado a él. Cuando él quiera, dejaré el puesto. Lo establecimos así desde el principio y lo llevamos con naturalidad. Lógicamente, hay cosas que no se pueden obviar, pero llevamos tres años y si surgiera cualquier problema, yo desaparecería, porque para él sería complicado. En el vestuario se tiene que rajar del entrenador, pero mientras eso no afecte a la convivencia, vamos bien.