El creador de contenido conocido en redes sociales como @san.tierno ha publicado un vídeo en el que explica de forma directa cómo minimizar el riesgo de anisakis, el parásito que obliga a congelar el pescado crudo antes de consumirlo. El vídeo arranca con una pregunta: "¿Te has preguntado alguna vez por qué siempre que vas a consumir pescado crudo tienes que congelarlo antes?". La respuesta la da mostrando el parásito: "El motivo principal es este parásito, el anisakis". A continuación, clasifica el pescado en tres categorías según su riesgo y explica qué puede pasar si se consume infectado.
Tres categorías de pescado según su origen
El primer grupo que señala @san.tierno son los peces del mar (salvajes). Su advertencia es clara: "Todos pueden tener anisakis". Aclara que no todos tienen la misma probabilidad, y menciona tres especies de alto riesgo: "la merluza, el bacalao o, en este caso, el jurel". Esta clasificación coincide con los datos de la AESAN, que señala que los pescados azules como "la sardina, el boquerón, el arenque, el salmón, el atún y la caballa, además de la merluza y el bacalao, son los que presentan mayor incidencia del parásito".
El segundo grupo es el pescado de piscifactoría. @san.tierno muestra una lubina y explica: "Su alimentación es controlada, por lo que no tienen anisakis". Esto también está respaldado por la normativa, ya que "los pescados de acuicultura marina con alimentación controlada, como lubina, dorada o rodaballo, no requieren congelación previa porque el parásito se transmite a través de la cadena alimentaria natural del mar", que en las piscifactorías se interrumpe con pienso industrial.
El tercer grupo son los pescados de agua dulce, como la trucha que muestra en el vídeo. "El anisakis no está presente en este tipo de pescados, por lo que no tenemos por qué preocuparnos", afirma. La AESAN confirma este punto y firma que "los pescados de ríos, lagos y pantanos, así como las piscifactorías de agua dulce, no tienen anisakis porque el parásito completa su ciclo vital exclusivamente en el medio marino".
Si se consume el parásito vivo
@san.tierno enumera tres posibilidades. La primera y más común es que "no pase nada". Los médicos respaldan este punto, ya que la mayoría de las personas que ingieren larvas de anisakis no desarrollan síntomas porque el sistema inmunitario las neutraliza sin que lleguen a causar daño.
Este segundo escenario es la anisakiasis gastroalérgica, una intoxicación que se produce cuando las larvas penetran en la mucosa del estómago o el intestino. Los síntomas suelen aparecer entre 1 y 12 horas después de la ingesta y pueden incluir, además de los mencionados, diarrea y fiebre.
El tercer escenario es el más grave pero también el menos probable. @san.tierno lo describe así: "que esto desencadene una reacción alérgica a las proteínas que libera el anisakis al unirse al intestino". Lo más relevante de este punto es la consecuencia a largo plazo: "Esta reacción alérgica es muy grave, impidiendo que estas personas hipersensibilizadas vuelvan a consumir pescado crudo de por vida".
@san.tierno ilustra el vídeo con un ejemplo concreto: "Un ejemplo del pescado que más anisakis produce son los boquerones en vinagre".
Consejos
El vídeo cierra con tres recomendaciones concretas. La primera: "Si vas a consumir pescados marinos crudos, congélalos al menos durante 48 horas". La segunda recomendación es: "Si quieres consumirlos frescos, asegúrate de cocinarlos bien, sobre todo por la zona de la ventresca" y la tercera: "Compra el pescado bien eviscerado". Este consejo coincide con las directrices de la AESAN, que recomienda comprar el pescado limpio y sin vísceras, o retirarlas lo antes posible si se compra sin limpiar.