¿Qué ocurre cuando el tiempo se agota? En Lo inexplicable (Planeta, 2026) Clara Sánchez se adentra en el territorio de la muerte, la reencarnación y la posibilidad de que algo de nosotros permanezca. La escritora y académica de la RAE conversa sobre la duda, el miedo a lo desconocido y el poder de la literatura para desafiar los límites del tiempo.

¿Qué nos incomoda más: lo inexplicable en sí o la incapacidad de nuestra mente para controlarlo? 

La incapacidad de nuestra mente para controlar lo que no entendemos. Sobre todo, porque nos asusta lo desconocido y, a veces, la comodidad mental prefiere el miedo a la indagación. Y eso ocurre con la vida en general: preferimos no saber, porque saber nos obliga a tener que tomar decisiones. Es lo más incómodo del mundo. Si te dice la pareja: mira, esto ya no funciona, ¿qué haces? Tienes que tomar una decisión. A veces, es mejor no saber, seguir con tu vida. 

Conocer la verdad implica también tener que enfrentarnos al malestar y aprender a habitarlo. Quizá es en este terreno donde terminamos enfangados los seres humanos.  

Y es lo que más me atrae para escribir: la verdad incómoda. En la vida real lo evito, en la medida posible. Pero, en la literatura, me gusta enfrentarme a lo que no me enfrentaría en otras circunstancias. Mi literatura está hecha de verdades incómodas. 

Y, en Lo inexplicable, ¿cómo sale a relucir esa verdad? 

Le he dado otra vuelta de tuerca, me he ido al miedo que tenemos no solo a la muerte, sino a lo desconocido.

Porque lo que ocurre después de la muerte sigue siendo una incógnita. ¿Qué le llevó a abordar la reencarnación en esta novela?  

Siempre estoy dándole vueltas al tiempo. No al que tiene que ver con la edad y las arrugas, que lo tengo súper asumido, sino al concepto del tiempo que nos limita y determina tanto pero no se sabe qué es. Porque, científicamente, no sabemos qué es. Incluso hay científicos como Carlos Robelli que se pregunta: ¿Y si el tiempo no existiera? Es un concepto que se ha ido adaptando a nuestras necesidades. 

Es una construcción social.  

Y una construcción mental. Por eso llamé La máquina del tiempo a mi discurso de ingreso en la RAE. Solamente la literatura es capaz de plasmar ese concepto, porque solamente en la literatura se puede ir hacia atrás o hacia delante, desmenuzar el presente como si fuera un trozo de pan. Solamente en la literatura un beso dura para siempre.  

Qué belleza.  

El tiempo es un concepto nuclear en mi vida y en mi literatura. Y, claro, al tiempo lo llamamos muerte, porque no existe sin el tiempo. Todos los inventos humanos que se han empleado para paliar ese asunto tenebroso se resumen en la reencarnación.  

¿Por qué? 

Porque, por ejemplo, en la resurrección se necesita de un ser superior superior. Pero en el caso de la reencarnación, no. Está en nuestra naturaleza. Nos estamos reencarnando constantemente a través de la genética, de nuestro ADN. De una manera inconsciente, vencemos al tiempo alargándonos en otras vidas. ¿Por qué se tienen hijos? En el fondo, para alargarnos. Porque queremos que tengan nuestros ojos marrones, nuestra genética. Una manera visual muy bonita que nos han ofrecido los Lamas es una reencarnación que casi podemos ver: que un espíritu se incorpore a otro cuerpo.  

Esa es la que propone en su novela, aunque nunca se explícita del todo: Hugo deposita parte de sí en el bebé Rafael.  

Este asunto me apasiona narrativamente porque me ha permitido visitar este sitio ignoto, que solamente podemos imaginar, y también porque planteo cómo alguien busca en otra persona alargarse, porque en la brevedad de su vida no le ha dado tiempo a tener respuestas ni de ser feliz. 

¿La reencarnación es una coartada narrativa para hablar de las verdades familiares que preferimos no aceptar?

Exactamente. La familia puede ser muy ponzoñosa o lo contrario, porque está asentada sobre sentimientos y emociones. ¿Y cómo llegas a darte cuenta de que, a lo mejor, tus padres te están manipulando? Por encima de todo está el amor que les tienes. Eso no quiere decir que ocurra en todas las familias, pero existe esa posibilidad. Está dentro de ese artefacto que es la familia, porque no hay nada más manipulador que el amor. Y lo vemos en la pareja. 

'Lo inexplicable' es la última novela de Clara Sánchez. Natalia Garcia Zamora

Da la impresión de que esta novela no ofrece respuestas, sino que abre incógnitas. ¿Estamos perdiendo la capacidad de convivir con la duda? ¿Nos incomoda?

La duda… Nos incomoda, no nos atrevemos y no nos gusta. Vivimos en una sociedad montada sobre el éxito y la seguridad. Parece que si alguien muestra sus debilidades ya no es de fiar. Es terrible. Yo creo que la duda es lo más sano que tenemos y arrojarla de nuestras vidas nos convierte en seres robóticos. La duda nos hace pensar y reflexionar y también pienso que la falta de duda está muy unida a la falta de culpabilidad.

¿Cómo?  

El sentimiento de arrepentimiento está muy proscrito. Ahí tenemos los libros de autoayuda, que nos dicen que no nos tenemos que arrepentir de nada.  

¿Por qué esta historia, y por qué ahora? Todo va tan rápido...

Digamos que el tiempo ha estado ralentizado; ahora, se nos exige una velocidad de pensamiento y de sentimiento que excede lo humano. No nos ha dado tiempo a adaptarnos a esta velocidad, que está impuesta en gran parte por la tecnología: hay que contestar ya al WhatsApp, además con un mensaje muy breve, casi sin pensar. Necesitamos ser más templados, más serenos. Y de ahí parte Lo inexplicable. Porque en esta novela estamos retrocediendo a la serenidad, en un momento en el que una chica como Alicia tiene voluntad y capacidad de observación para ver cómo se comporta ese niño.

PERSONAL

Clara Sánchez es una de las voces más destacadas de la narrativa contemporánea. Su obra explora la identidad, la memoria, las relaciones humanas y las zonas más oscuras de la conciencia. Alcanzó un amplio reconocimiento con Lo que esconde tu nombre, galardonada con el Premio Nadal 2010, y consolidó su trayectoria con novelas como Últimas noticias del paraíso (Premio Alfaguara 2000), Entra en mi vida, El cielo ha vuelto (Premio Planeta 2013) e Infierno en el paraíso. Ahora publica Lo inexplicable.


¿Ha buscado en esta novela sacudir al lector y pedirle que pare? ¿Quiere invitarle a dejar el ego a un lado y a tomar tiempo para hacerse preguntas importantes?  

Eso también es muy importante. Quizá la he escrito porque he llegado a un punto en el que yo también me planteo estas cuestiones. No merece la pena perseguir el éxito porque sí ni querer permanecer a toda costa. Al final, se va a desvanecer en el tiempo y en el espacio. Me parece que el éxito es uno de los venenos más ponzoñosos de nuestro tiempo. Querer eternizarse en la vida de los demás me parece algo tan presuntuoso… 

Al margen de la novela, ¿qué le dice el fenómeno global de artistas como Rosalía o Bad Bunny sobre la salud del español?

Están haciendo un gran trabajo, sobre todo por la influencia sobre los hispanohablantes de Estados Unidos. Estamos en unos momentos en los que este tipo (Trump) odia el español. Si pudiera, lo erradicaría de la faz de la tierra. Y me parece muy importante lo que hizo Bad Bunny en la Super Bowl: exponer el español como una lengua de cultura, de familia. Nos está diciendo que es más que un idioma que se habla, sino que es un idioma que se vive en muchísimos sitios y por muchísima gente.