Adiós al maquillaje: La Ordenatriz desvela su truco para limpiar sus manchas sin frotar
La experta en orden y limpieza revela que el alcohol en aerosol es la solución más eficaz para proteger las fibras de los tejidos
Eliminar las manchas de maquillaje de la ropa o las toallas suele ser una tarea frustrante que acaba dañando las prendas de tanto frotar. Sin embargo, Begoña Pérez, conocida en redes sociales como 'La Ordenatriz', ha compartido un método que promete una limpieza impecable de manera rápida y, sobre todo, delicada con los tejidos.
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La clave del éxito reside en el uso de alcohol en aerosol. Según explica la experta, este formato "permite que el producto penetre mucho mejor en las fibras del tejido en comparación con el alcohol líquido convencional". La principal ventaja es que, gracias a esta capacidad de penetración, "no es necesario frotar", evitando así el desgaste prematuro de la ropa o la extensión de la propia mancha.
Un aliado multiusos
Aunque el vídeo se centra en la eficacia contra los cosméticos, 'La Ordenatriz' subraya que el alcohol en aerosol es un recurso imprescindible en el hogar por su versatilidad. Además de su conocida función como desinfectante de superficies y telas, la experta destaca otros usos "mágicos". Entre ellos destacan los siguientes usos: Elimina "maravillosamente" las manchas de bolígrafo y rotulador, acaba con manchas "inquitables" que suelen aparecer en el mobiliario de la cocina y actúa de forma similar a la laca, siendo un remedio eficaz contra manchas complejas y pequeños desteñidos.
Begoña Pérez recalca la facilidad de aplicar este método, señalando que el alcohol "es un producto extremadamente sencillo de encontrar en cualquier establecimiento". La comodidad de tenerlo siempre a mano lo convierte en el sustituto ideal de limpiadores químicos más agresivos y más caros.
Más métodos
Uno de los métodos más eficaces es la agua micelar, muy utilizada en cosmética, que actúa como un imán para la suciedad y los pigmentos; se recomienda aplicarla con un algodón y dar toques suaves sin frotar, repitiendo el proceso hasta que la mancha se reduzca. Otra opción muy extendida es el uso de jabón neutro o lavavajillas, especialmente útil en productos grasos como bases, correctores o pintalabios, ya que ayuda a descomponer los aceites y basta con aplicar una pequeña cantidad, añadir unas gotas de agua y masajear con cuidado antes de aclarar.
Para manchas más persistentes, el bicarbonato de sodio puede ser un gran aliado si se mezcla con agua hasta formar una pasta y se deja actuar unos minutos antes de retirar, ya que tiene un ligero efecto abrasivo que ayuda a levantar el pigmento. En tejidos resistentes, el vinagre blanco diluido también funciona bien como desengrasante natural y desodorizante, aunque conviene probar primero en una zona poco visible. Otro recurso interesante es la espuma de afeitar, que sorprendentemente puede eliminar restos de maquillaje al penetrar en las fibras y arrastrar la suciedad, siendo especialmente útil en prendas gruesas. Además, para manchas recientes de polvos o maquillaje seco, es recomendable retirar primero el exceso con una cuchara o cepillo suave, evitando que se incruste más en la tela. En todos los casos, la clave está en actuar lo antes posible, trabajar la mancha desde el reverso cuando sea posible y evitar el calor (como agua caliente o secadora) hasta que haya desaparecido por completo, ya que podría fijarla definitivamente.
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