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ESPECIAL CONSTRUCCIÓN (exterior y climatización)

El futuro decreto foral de habitabilidad exigirá ventanas y fachadas más eficientes

La regulación sustituirá al marco actual tras más de veinte años de vigencia

El futuro decreto foral de habitabilidad exigirá ventanas y fachadas más eficientesIban Aguinaga

Entrar en una vivienda protegida del frío extremo del invierno foral o del bochorno estival sin depender constantemente de la climatización es el gran objetivo de la futura regulación residencial de la Comunidad Foral. El borrador del nuevo Decreto de Habitabilidad de Navarra afronta ya su recta final hacia la aprobación definitiva. Tras concluir el pasado 30 de abril la fase de participación pública, en la que la ciudadanía pudo realizar sus aportaciones, el texto encara la fase de información de resultados.

Este documento actualizará al marco normativo todavía vigente, una norma que cuenta ya con más de 20 años de antigüedad y que se había quedado obsoleta ante los retos arquitectónicos actuales. El propósito es claro: garantizar que todas las viviendas cuenten con unas condiciones mínimas dignas, situando el diseño de la envolvente térmica —fachadas y ventanas— en el centro de la estrategia constructiva.

La fachada, primera línea de defensa

El paso del tiempo causa estragos en los entornos urbanos consolidados de ciudades como Pamplona, Tudela o Estella. Edificios construidos en las décadas de los setenta u ochenta bajo la vieja legislación sufren de patologías comunes como muros fríos o humedades por condensación. El futuro texto normativo foral atacará la raíz del problema al prever que las rehabilitaciones integrales certifiquen valores de transmitancia térmica radicalmente más exigentes.

En este nuevo tablero de juego que se dibuja para el sector, los Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) y las fachadas ventiladas se perfilan como soluciones clave para mejorar el confort y reducir el consumo energético en los edificios. Al aislar un inmueble por el exterior se eliminan los puentes térmicos de las estructuras, evitando pérdidas de calor y mejorando la eficiencia energética de las viviendas. Este cambio de paradigma normativo impulsará además inversiones orientadas al ahorro a largo plazo, con comunidades de propietarios cada vez más enfocadas en reducir costes energéticos, revalorizar los inmuebles y mejorar la habitabilidad.

Ventanas: alta tecnología en el punto de luz

Si la fachada actúa como el abrigo del edificio, las ventanas son los puntos donde se decide la verdadera eficiencia de la envolvente. El borrador del decreto introduce criterios rigurosos sobre la iluminación natural, la ventilación y la utilización de los espacios, lo que obligará a dejar atrás las soluciones de acristalamiento más anticuadas.

La renovación de ventanas se posicionará, por tanto, como la intervención más demandada por los usuarios para adaptar sus inmuebles a los estándares que se avecinan. Los perfiles de PVC o aluminio con Rotura de Puente Térmico (RPT) multicámara y los vidrios triples bajo emisivos dejarán de ser una opción preferencial de diseño para convertirse en la herramienta técnica indispensable para obtener la futura Cédula de Habitabilidad. Estas tecnologías no solo bloquearán el intercambio de temperatura, sino que reforzarán el aislamiento acústico frente al ruido urbano.

El desafío de los cerramientos

La posibilidad que abre el decreto de reconvertir locales comerciales a pie de calle en viviendas residenciales añade una nueva dimensión al sector de los cerramientos. Diseñar la fachada de un bajo comercial para convertirlo en un hogar exige un equilibrio perfecto entre intimidad, seguridad y captación de luz natural.

Los muros cortina de seguridad, los vidrios espejados o de control solar y las soluciones de cerramientos practicables con lamas orientables se perfilan como los grandes aliados de los interioristas y constructores. No se trata únicamente de colocar una barrera física frente a la calle, sino de diseñar fachadas dinámicas capaces de ventilar el espacio de forma controlada, captar el sol de invierno y proteger el interior durante las tardes de verano. El sector de los servicios para el hogar afronta, así, una época dorada impulsada por la exigencia técnica de una ley que busca, ante todo, que la arquitectura cuide de las personas.