A río revuelto, ganancia de la caverna

La prensa de orden, que siempre ve chantaje en las huelgas, esta vez se pone tras las pancartas

22.03.2022 | 06:18
El paro de las patronales del transporte llega a su noveno día

Estanterías vacías en los supermercados; gasolina, gas y luz a millón; carreteras bloqueadas por los camiones de las empresas en paro patronal€ A la prensa de orden se le hacen los dedos huéspedes. "La calle acabará echando a Sánchez", se relame Cayetano González en Libertad Digital, mientras manda un recado a los destinados a ocupar Moncloa: "Ante esto, los dos partidos que en la actualidad conforman la oposición al Gobierno, PP y Vox, tienen que reflexionar y pensar que en el momento que vive España no hay lugar para estar en pequeñeces. Hace falta una alternativa sólida a este desgobierno socialcomunista sostenido por grupos políticos bastante indeseables, políticamente hablando, y enemigos de España".

"Un Gobierno otra vez a remolque de la crisis", brama el editorialista de La Razón arrimando las canentes ascua a su sardina ideológica: "Podemos hablar de una anomalía específicamente española que estriba, fundamentalmente, en la pasividad de un Gobierno que, una vez más, va a remolque de los acontecimientos y pretende, desde el voluntarismo, que sean otros quienes le saquen las castañas del fuego, ya sea cambiando las reglas del mercado comunitario de la energía, ya sea con la pretensión de que el Banco Central Europeo siga con el grifo abierto. Porque lo único que tiene alguna lógica en lo que estamos viviendo es que el Ejecutivo está enjugando un déficit público desbocado por sus políticas con los ingresos extras de la fiscalidad de los combustibles y con el IVA crecido por los efectos de una inflación, por cierto, más alta en España que en el resto de Europa".

En ABC, que en otras circunstancias (es decir, con oto gobierno) estaría denunciando chantajes intolerables de los huelguistas), el editorial tiulado "Un parche insuficiente" se alinea, sin embargo, con los que protestan en la calle: "Es el afinamiento de la nada. Mientras, continúa el cese de actividad en ámbitos cruciales como la construcción o la siderurgia, lo que demuestra que el plan del Gobierno es solo una solución parcial y coyuntural. Es un error limitarse a 500 millones para los transportistas, de los que además solo pagaría 250".

El Mundo experimenta idéntica metamorfosis pro-huelguistas: "Los políticos cobran su sueldo para representar a los ciudadanos, y el Gobierno cobra el suyo para gobernar para todos, no solo para los que torticeramente identifica con su bando ideológico, que por lo demás y tras tantas promesas traicionadas ya nadie sabe cuál es. Ni se reúne con los huelguistas ni los acepta como interlocutores ni adopta medidas para paliar su situación, que es la de todos los españoles. El Gobierno no está haciendo nada salvo asistir a la gira europea de Sánchez con las manos predispuestas al aplauso cuando retorne, venga o no con algún éxito palpable bajo el brazo".

El Español de Pedro J. Ramírez tira del mismo carrete, pero añade como novedad el factor Podemos: "¿Qué papel juega en la demora de las necesarias rebajas de impuestos la presión ejercida por Podemos sobre el PSOE? Sánchez escenifica constantes equilibrismos para contentar a sus socios de la coalición. Los morados han venido siendo una piedra en el zapato del PSOE para fijar la posición internacional de España. Lo han sido en la cuestión del Sáhara y, antes, en el envío de armas a Ucrania, así como en las negociaciones con el Partido Popular para rebajar los impuestos a los carburantes".

Cerramos pieza como hemos empezado, con una profecía que sitúa a Sánchez fuera de la Moncloa. En este caso, la forma Luis Ventoso en El Debate: "Pero cuando vienen mal dadas es cuando un pueblo mira a sus gobernantes. ¿Y qué se encuentran los españoles? Pues a un grupo de aficionados, que vivían instalados en la semántica vacua del catecismo «progresista» y que cuando han llegado los problemas de la vida real se muestran inanes. La maquinaria propagandística de la izquierda española funciona excepcionalmente bien. Lo bordan. Pero esta vez ya no será suficiente. El enfado es inmenso y desbordará las urnas. A Sánchez ya no le queda tiempo de aquí a las generales para revertir una ola de malestar de este calibre".

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