El último tulipán
el barcelona pagó al milán 2.100 millones de pesetas al borde del cierre del mercado de fichajes para hacerse con patrick kluivert
el fichaje estrella del Barcelona en el verano de 1998 se hizo bastante de rogar. De hecho, fue presentado el 1 de septiembre después de rubricar su traspaso el día anterior, a punto de que se cerrara el mercado de traspasos veraniegos, sobre la bocina. Y no fue otro que Patrick Kluivert. El conjunto catalán pagó 2.100 millones de las antiguas pesetas para incorporar a sus filas a quien a la postre se convertiría en el tercer futbolista extranjero con más partidos oficiales con la camiseta blaugrana.
Kluivert aterrizó en la Ciudad Condal con tan solo 22 años, pero gozando ya de un gran renombre que comenzó a forjarse en el Ajax, donde ingresó con ocho años y debutó con el primer equipo con tan solo diecisiete. El 24 de mayo de 1995 marcó en Viena el gol que le dio al Ajax la Copa de Europa frente al Milan (1-0), convirtiéndose en el jugador más joven en marcar en una final de dicha competición.
Precisamente fue el Milán quien le ficho en 1997, después de que pasara un año convulso con problemas con la justicia debido a un accidente de tráfico en el que murió un peatón. Pero su experiencia en Italia no fue satisfactoria. La calidad no le bastó a Kluivert, que no logró adaptarse a su nuevo equipo y tan solo una temporada después dio el salto a la Liga española en el Barcelona, donde se reencontró con un entrenador al que ya conocía y que había depositado su confianza en él en el Ajax: Louis van Gaal.
Kluivert llegaba a un equipo repleto de compatriotas como Cocu, Reiziger, Zenden, Hesp, Frank y Ronald de Boer y Bogarde, que facilitaron su adaptación. Debutó en la Liga el 13 de septiembre de 1998 y se hizo titular indiscutible esta temporada, su mejor como blaugrana y en la que ganó la Liga. El delantero jugó 35 partidos en la competición y marcó 15 goles.
En sus cuatro siguientes cursos tuvo un rendimiento irregular, con 15, 18, 18 y 16 goles respectivamente, y comenzó a ser cuestionado por sus problemas para marcar. En su última temporada, la 2003/04, con Laporta ya en la presidencia, se puso en duda su continuidad, pero finalmente se quedó por la insistencia del nuevo técnico, Rijkaard.
Ese curso solo marcó ocho goles debido a su baja forma y a las lesiones. Su divorcio con la grada fue total y se convirtió en objeto de abucheos. Salió por la puerta de atrás y su recambio fue Samuel Eto'o.