Osasuna cerró la primera mitad de la temporada, a 31 de diciembre de 2025, con un beneficio de 581.746 euros después de impuestos. Este resultado contrasta con unas pérdidas antes de impuestos de 3,3 millones de euros y se explica, en gran medida, por el tratamiento fiscal derivado de las operaciones de venta realizadas durante el periodo. Osasuna presentó a la Asamblea unas cuentas con un beneficio de 2,8 millones, mientras que la auditoria nueva desvela que el ejercicio acabó con 2 millones de pérdidas, por lo que existe un desfase negativo de cinco millones de euros.

Este es el comunicado del club:

"El club ha generado plusvalías relevantes, principalmente por la venta de jugadores, y ha aplicado el régimen fiscal previsto en la normativa navarra que permite destinar la tributación de esas ganancias a otros nuevos activos. Es decir, el club puede destinar parte del beneficio obtenido en la venta de jugadores a otras inversiones como la futura ampliación de Tajonar. Es algo que ya se hizo con el estadio de El Sadar, solo que el impacto de las ventas recientes de David García y Jesús Areso son importantes, motivo por el que el desfase entre el beneficio antes y después de impuestos es, en esta ocasión, superior a lo habitual.

En este sentido, cabe destacar que, a 31 de diciembre, solo aparece recogido en las cuentas el 50% del ingreso del traspaso de Jesús Areso. La otra mitad impactará en la segunda mitad de la temporada.

El desempeño hasta el 31 de diciembre sigue según lo previsto. Destaca un menor ingreso en taquillas, ya que los encuentros disputados de julio a diciembre han dejado una recaudación significativamente menor que los que se están disputando en esta segunda parte de la campaña. Se espera que el ingreso de enero a junio en este apartado triplique lo recaudado de julio a diciembre de 2025. Por ese motivo el resultado final será el previsto en este apartado. Asimismo, las cifras de ingresos por televisión o patrocinios están en línea con lo proyectado.

En cuanto a los gastos, estos están siendo superiores a los inicialmente contemplados, especialmente en tres apartados: amortizaciones, gastos de explotación (principalmente derivados del mercado de invierno antes del 31 de diciembre); y gastos financieros. Aunque lo esperado inicialmente era un mejor comportamiento en la segunda mitad del año que equilibrase el presupuesto, finalmente no será así tras los movimientos en el mercado de invierno.

La deuda financiera neta se situó a 31 de diciembre en 65,8 millones de euros, superior en 5 millones a la de junio. De esa deuda, 44 millones corresponden al préstamo de LaLiga (CVC), por lo que la deuda sin el Plan Impulso quedaría establecida en alrededor de 22 millones de euros. En cuanto a la deuda bancaria, se registra un aumento por la disposición de las líneas de crédito y también porque hay entidades bancarias que han anticipado los ingresos por la venta de jugadores. Es decir, cuando Osasuna alcanza un acuerdo para vender a un jugador, el club comprador paga a plazos, pero la entidad puede acudir a una entidad bancaria y anticipar ese cobro. Ese anticipo figura como deuda bancaria y se va amortizando con los pagos que van llegando del club comprador según los plazos establecidos en contrato.

El informe de estados intermedios ha sido realizado por una nueva empresa de auditoría por decisión de la Junta Directiva. En concreto la firma PKF Attest, compañía de reconocido prestigio, se ha hecho cargo del informe a 31 de diciembre de 2025 en sustitución del anterior Auditor. Durante su revisión, PKF Attest ha detectado errores materiales en la contabilización de varias partidas que han obligado a re-expresar las cifras correspondientes al ejercicio pasado. Las correcciones tienen afección sobre el resultado del pasado ejercicio, que, en realidad, sería negativo en 2 millones de euros después de impuestos (a falta del ajuste fiscal pertinente). Esto se debe, fundamentalmente, a gastos financieros no contabilizados y a otros gastos corrientes registrados incorrectamente. Asimismo, figura un concepto salarial por David García que debía haberse llevado a gasto tras su venta y no se hizo correctamente tras la marcha del central. Además, hay un movimiento que no tiene impacto en el resultado del ejercicio pero que sí que afecta al balance al no haberse computado en el pasivo un anticipo de televisión que se ingresó antes del 30 de junio y que se contabilizó como menor saldo de clientes. También se computó una tesorería de 5,6 millones a 30 de junio cuando en realidad la cifra correcta serían 7,1 millones (1,5 millones superior a la recogida).

Las cuentas, elaboradas por el director financiero, fueron posteriormente auditadas sin salvedades. Tras lo cual fueron firmadas por la Junta Directiva y seguidamente la Comisión de Control emitió su informe conforme a la información disponible en ese momento, siendo finalmente presentadas a la Asamblea.

La posterior decisión de la Junta Directiva de encargar la auditoría a una nueva firma ha permitido identificar determinados errores que no habían sido detectados previamente, procediéndose de inmediato a su corrección. Asimismo, se han depurado responsabilidades en el Departamento Financiero, al que se incorporará Iñaki Larrañeta, auditor que ya realizó una auditoría forense de la entidad para el Gobierno de Navarra hace una década".