Progresar adecuadamente supone que las cosas se van haciendo bien conforme pasa el tiempo, se van ofreciendo retos y se debe responder ante ellos. Al juvenil de Osasuna le llegó la oportunidad de debutar en Primera en un partido muy complicado, y el chaval respondió a las expectativas con una naturalidad digna de elogio. Tesón, protagonismo, solidaridad y también responsabilidad y ambición se vieron en los 25 minutos que estuvo sobre el terreno de juego. Quizás se merezca más premio.
Gestor de grandes resultados para su equipo en tardes en las que su actuación resultó decisiva, al buen portero de Osasuna se le escurrió el balón entre las manos y brindó un remate franco a Rodri, en la jugada decisiva del partido. Andrés Fernández vio condenada su actuación tras ese fallo monumental y, sin mucho más trabajo durante el resto del encuentro, vio notar y crecer el peso del protagonismo desgraciado conforme los minutos pasaban y el equipo se veía condenado a una derrota. A remontar toca.