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Toca levantarse otra vez

Toca levantarse otra vez

OSASUNA defraudó en el partido más importante que tenía de aquí al final de año. Ante un rival directo, el Almería, lo que tenía que hacer era sumar los tres puntos y punto. Daba igual cómo los lograse. Y es lo único que no hizo. Se los regaló al que menos debía. Le dio el salvavidas que tenía y se colocó el lastre que llevaba el contrario. Cambiaron los papeles: uno pasa a puestos de salvación y los rojillos vuelven a lugares de descenso. Ello sin olvidar que el calendario se vuelve a empinar con dos salidas a Valladolid y Valencia y el recibimiento en casa a un Madrid que no perdona.

Y no se los regaló los puntos únicamente Andrés Fernández, con su grave error, que también, sino que se los puso en bandeja todo el equipo navarro desde el entrenador hasta el último delantero, porque ayer falló, sobre todo, el colectivo. Ciertamente el enorme error de Andrés Fernández en el minuto 17 favoreció a la deprimente propuesta futbolística que presentó el Almería en El Sadar: un poblado sistema defensivo para atascar el escaso e ineficaz juego ofensivo que ofrecía Osasuna. Ese 0-1 regalado aún le afianzó en su idea de destrucción, de acumulación de defensas en su terreno de juego, en 40 metros.

Tras recibir ese desafortunado gol, a Osasuna aún le quedaban 75 minutos para arreglar la situación ante un rival temeroso, pero fue incapaz de ofrecer fútbol, de crear, de tener ideas y llegada real, de conducir, de combinar, en definitiva, de tener gol. Su problema con el gol está ahí y le está haciendo demasiado daño en este curso. Depende demasiado de un hombre, Oriol Riera, y este no siempre puede ser el salvador del equipo. No hay más. Y no hay más, porque Javi Gracia se equivocó en plantear el partido ante un rival atrincherado con un Loé y Silva nada creativos y muy distantes de la delantera rojilla. Los dos pivotes jugaron más cerca de sus defensas que de sus compañeros ofensivos y eso lo pagó el equipo durante los 90 minutos. Pero no solo no tuvo conducción ni combinación por el centro, sino que tampoco supo abrir el juego por las bandas. Al Almería le hizo falta poco para atascar el juego de ataque de Osasuna, que se limitó a centrar balones al área sin sentido y sin peligro alguno. Es decir, no tuvo remate ni en acciones combinativas ni en jugadas a balón parado. Por ello, precisamente, aunque Osasuna mereció llevarse el empate, perdió todos los puntos.

Ahora toca levantarse otra vez, y de eso Osasuna tiene mucha experiencia, por lo que en el suelo, hundido, solo puede estar el tiempo suficiente para coger impulso y plantarse en Valladolid para llevarse los tres puntos que no pudo sumar en casa. También se puede agarrar a esa bocanada de aire fresco que llevó ayer al campo y a la grada el juvenil José Manuel García, que, a pesar de estar en el terreno de juego con jugadores como Puñal o Esteban, que debutaron con Osasuna y Oviedo, respectivamente, cuando él tenía apenas unos meses de vida, con 16 años dio muestras de desparpajo, de valentía, de descaro y soltura, de fútbol. En definitiva, de esperanza. Y así lo entendió también la afición, que se volcó y se identificó con él como ese rayo de creencia que aún tiene el equipo rojillo. Eso sí, ayer se volvió a reducir sensiblemente el crédito de esta plantilla y requiere recuperarlo cuando antes.