A tan solo unas horas de que Pamplona esté pendiente del cielo para escuchar el chupinazo, el campo de fútbol de Soto Lezkairu -convertido este domingo en uno de rugby- ha acogido la 23ª edición del Torneo de San Fermín Rugby Seven, un campeonato que desde hace más de dos décadas sirve de prólogo a las fiestas. La competición ha vuelto a ser la excusa perfecta para reunir a jugadores llegados de distintos puntos de España e incluso del extranjero, aunque el verdadero protagonista fue, una vez más, el ambiente.

La música ha acompañado desde primera hora una jornada marcada por el buen humor. Con cerca de 27 grados a media mañana, la grada cubierta se ha convertido en el mejor refugio para familiares, vecinos del barrio y aficionados, mientras sobre el césped se sucedían los encuentros entre una nómina extensa de equipos: Posaydoncos, Chiliboys 7s, La Única Rugby Taldea, Jabatas Iruña Rugby Club, Bera Bera, Beltzak RT, Martorell, Roma Rugby y Beluga Drinking. Cada conjunto ocupaba su espacio en las gradas, entre neveras, conversaciones y risas, con una barra siempre concurrida y la sensación de que el tercer tiempo empezaba mucho antes del pitido final. 

El torneo ha arrancado a las 11.00 horas y reunió 26 partidos repartidos a lo largo de toda la jornada, con breves parones para regar el verde antes de afrontar la recta decisiva.  “Ya van 23 ediciones. Se dice pronto”, resumió José Luis ‘Chefus’ Mateo, organizador del torneo y rostro visible de una cita que comenzó hace más de dos décadas. “Nosotros lanzamos el torneo ya a finales de año. Empezamos con el cartel, contactamos con los equipos y vemos las necesidades que tienen”, explica. El trabajo se intensifica con la llegada de junio, cuando toca ultimar la infraestructura del recinto, las barras o la logística para recibir a decenas de jugadores.

No todo resulta sencillo. El alojamiento durante estas fechas se ha convertido en el principal quebradero de cabeza. “Muchos se apuntan en enero y llega un mes antes del torneo y te dicen que no vienen. El hándicap que tenemos es el alojamiento, que es carísimo”, lamenta Mateo. Pese a ello, la respuesta de los equipos sigue siendo positiva y muchos repiten edición tras edición.

El objetivo es pasarlo bien

Aunque el Seven forma parte del circuito de la Federación Española de Rugby, el organizador tiene claro cuál es la prioridad: “Nosotros ponderamos, sobre todo, que la gente venga a pasárselo bien y luego disfrute de los Sanfermines”. De hecho, aseguró que todos los equipos permanecen al menos hasta el día siguiente para empaparse del ambiente festivo y que con los veteranos incluso organizan un almuerzo en la Plaza del Castillo.

Por eso no dudó en bautizar el cierre del torneo como “el tercer tiempo más largo del mundo”, una celebración que, entre paella, cerveza y el inicio de las fiestas, “puede durar nueve días”. Después de 23 ediciones, el objetivo sigue siendo el mismo. “Por lo menos queremos llegar a la edición 25”, afirmó. Y reconoció que los nervios de la organización siguen siendo los de siempre, pero “cuando arranca todo y ves que sale bien, es muy satisfactorio”. 

Ese espíritu de disfrute fue el que atrajo por primera vez a Posaydoncos, un equipo formado por chilenos residentes principalmente en Barcelona y Valencia. Todo comenzó, explica Vicente Vivanco, con una conversación entre amigos tras descubrir el torneo en el calendario de competiciones de rugby a siete: “Empezamos a bromear con que íbamos a venir y al final terminamos viniendo con un equipo grande”. 

Muy distinta es la relación que mantiene con el torneo Francisco Mula, jugador de Roma Rugby. Habitual del desde hace siete años, el argentino regresó dispuesto a defender el título conquistado por su equipo la pasada edición, aunque dijo que “lo primero es divertirse. Para eso jugamos a este deporte”, concluyó el jugador.

Después de 23 ediciones, el Seven San Fermín ya forma parte de la antesala de las fiestas. El reto ahora, como confesó Mateo, pasa por seguir creciendo y alcanzar, al menos, la 25ª edición. Antes tocará disfrutar del tercer tiempo más largo del mundo.