Todo era ideal después de la sprint del sábado. Tras el doblete del equipo oficial Ducati Lenovo, parecía que se cumplía ese mantra de que el Mundial empieza realmente en Jerez, de que todo volvía a la normalidad, con las dos ducatis oficiales en lo más alto. Pero no nos engañemos, todo era un espejismo. Un espejismo sobre todo con Pecco, y una fragante tergiversación de las normas con la entrada de Marc al pit-lane cruzando toda la pista como si estuviera por su circuito particular de Cervera. Pero el Domingo, el día de la verdad, todo volvió a la normalidad. A esa normalidad de verdad y no la imaginaria. Porque la enésima caída de Marc no es ni medio normal.

No hubo esta vez ningún elemento que lo distrajera, ningún fallo técnico ni nada por el estilo. Salida brillante, primera vuelta solo amenazado por Alex, pero todo iba más o menos sobre el guión. Ese que decía que esta carrera debía jugarse en una batalla fratricida. La caída tiene difícil explicación. No es comprensible de ninguna forma, salvo que entremos en terrenos especulativos, sobre el real estado de forma de ese cuerpo maltrecho y ese hombro más que desgastado.

De cualquier forma, parece mentira tener que afirmar que el campeonato se le pone ya a estas alturas bastante complicado al actual campeón, cosa inimaginable si nos lo dicen hace un par de meses. Porque además Bezzecchi no cede, e incluso en un mal día consigue no bajarse del podio e ir sumando pasito a pasito. Alex no es rival para Marco y el de Aprilia lo sabe. Y como un buen gestor, fue capaz de no arriesgar más de la cuenta para seguir sumando, ya en modo calculadora campeonato. Porque después de un parón de tres semanas, absolutamente nadie esperábamos este nuevo varapalo, no tanto solo por parte de Marc, sino del todo poderoso Lenovo Ducati. Da la impresión ahora mismo que empieza todo un calvario para el box rojo, como no cambien de alguna forma esta dinámica.

Con Bagnaia será casi imposible, con su firma estampada en un contrato para los próximos años con Aprilia. Pero con Marc tendrán que hacer un esfuerzo suplementario, siendo su cabeza de proyecto para la nueva era de MotoGP, y con Acosta ya tomándose medidas de ese mono rojo. Pareciera que, como en la canción, el caballo empieza a estar viejo y cansado.