Hay coches que te miran, te hablan, te sonríen. Son automóviles con alma, con personalidad y carácter, lo mismo un Mini de antes que de ahora, un Fiat 500 o 600, los Renault 4, 5 o Twingo, el futuro Citroën 2CV, los Volkswagen Escarabajo y Golf o cualquiera de las generaciones del Porsche 911 que ha surcado las carreteras desde hace 60 años. Son solo algunos de los ejemplos reconocibles por todos. Hay algo en ellos que hace que no puedas resistirte a contemplarlos con detenimiento, ya sea parados en un semáforo, circulando por ciudad o carretera o viéndolos desde la ventana de casa. Esta magia, ese magnetismo que resulta imposible de explicar, hace de estos vehículos modelos deseados, queridos y anhelados por muchos compradores.
Renault recupera las señas de identidad del Twingo con un nuevo vehículo urbano totalmente eléctrico
Así que cuando una marca tiene el buen criterio de añadir a sus múltiples cualidades funcionales un diseño singular e icónico, como ahora Renault con el nuevo Twingo E-Tech eléctrico, hay que agradecérselo porque acierta plenamente, tanto desde el punto de vista comercial como porque aporta una dosis extra de felicidad a sus futuros usuarios.
Tenía ganas de ponerme a los mandos del nuevo Twingo, ahora totalmente eléctrico, con cinco puertas en lugar de tres, aunque con cuatro plazas, unas dimensiones claramente superiores (3,789 metros de largura, 1,720 de anchura, 1,491 de altura, 2,493 de distancia entre ejes y un maletero con capacidad variable entre 305 y 360 litros, en función de la posición de los dos asientos posteriores), 82 CV, 175 Nm, 130 km/h de velocidad máxima, 12,1 segundos en el paso de 0 a 100 km/h, 1.200 kg de peso, batería de 27,5 kWh útiles y 263 km de autonomía. Apuntar que admite carga, también bidireccional, en corriente alterna de 6,6 kW y en opción de 11 kW y de 50 kW en corriente continua. También que anuncia un consumo de 13 kWh/100 km y que cuenta con tres niveles de frenada regenerativa más un cuarto asociado al sistema one pedal (acelera y frena con un solo pedal).
Sobre el diseño exterior, al igual que con el Renault 4 y muy especialmente con el 5, la firma francesa lo ha vuelto a bordar. Las formas, volúmenes y proporciones, los brillantes faros delanteros y los pilotos traseros y el mimo en la configuración de las llantas de aleación –más si cabe con las enormes de 18 pulgadas- conforman una estética exterior indudablemente Twingo bajo un prisma de modernidad, elegancia y perspectiva tecnológica. Sobresaliente. Por dentro el acierto sigue siendo pleno. Con la salvedad de los voluminosos montantes delanteros, que al principio el salpicadero se antoja un tanto elevado, aunque me acostumbré en menos de una hora, y las lunas traseras batientes en lugar de las tradicionales, todo lo demás es un balance de puntos a favor. Espacioso delante, amplio detrás si no se supera el metro ochenta, con los asientos posteriores desplazables longitudinalmente y plegables, también el del copiloto, y un maletero suficiente, la habitabilidad está muy conseguida.
El diseño monovolumen regresa en formato compacto y con la mejor funcionalidad, eficiencia y agrado de utilización
El manejo en ciudad es sencillamente delicioso. Fácil, progresivo, con múltiples asistencias de conducción para sentirse protegido, silencioso, apoyado en una dirección agradable y tremendamente confortable, y con un excelente diámetro de giro de 9,87 metros, ni siquiera un día tan caluroso como el de la prueba (unos 35 grados en una Pamplona saturada de vehículos) me hizo sentir incómodo en pleno desplazamiento urbano. Está claro que la ciudad –a diferencia de lo que le ocurría a Paco Martínez Soria- sí es para el Twingo. Pero lo mejor es que me ha sorprendido fuera de la urbe. Esperaba un coche más nervioso, incómodo y ratonero, y lo que me he encontrado es un vehículo utilitario compacto muy confortable, silencioso, aplomado y con un agrado de utilización de coche de nivel superior. Al final, tras el preceptivo recorrido urbano, me desplacé por carreteras de montaña, entre pueblos con interminables campos plagados de cereal amarilleando, acompañado por el silencio de un amigable turismo eléctrico y el aroma de trigos y cebadas madurando. Un trayecto para reconciliarse con el silencio, la naturaleza y la paz interior, y disfrutar de la conducción lejos del estrés de la ciudad. Sólo eché de menos un techo practicable, y el deleite hubiera sido total, también porque las prestaciones son más que suficientes para el planteamiento del vehículo.
Tras el éxito de la anterior generación del Twingo, con 4,1 millones de unidades vendidas en 25 países, el nuevo tiene argumentos sobrados para reeditar estas cifras. Con dos versiones disponibles, Evolution y Techno, y con todos los descuentos y ayudas, que en Navarra son mayores que en otras comunidades autónomas, las tarifas se quedan en 7.531 y 10.822 euros, 17.902 y 20.454 euros financiando; por lo que los precios, como ocurre con el precioso diseño del Twingo, también van a dibujar de nuevo una sonrisa en sus futuros compradores.