El Nobel de la Paz para Liu Xiaobo desata una ola de represión en China y un conflicto diplomático
Pekín llama a consultas al embajador noruego para transmitirle su desaprobaciónDetenidos una veintena de disidentes que festejaban el galardón para este escritor veterano de la Revuelta de Tiananmen de 1989
Pekín. El Gobierno chino ordenó detener ayer a una veintena de disidentes que celebraban la concesión del premio Nobel de la Paz al activista Liu Xiaobo y llamó a consultas al embajador noruego, lo que ha desatado tensiones diplomáticas entre ambos países. Según informó el abogado de derechos humanos Teng Biao, la policía china detuvo en diversas zonas de Pekín a pequeños grupos de activistas poco después de las cinco de la tarde, hora local, cuando se conoció en China la noticia del premio. "Se estaban preparando para celebrar el Nobel, iban a reunirse con amigos en distintos puntos de la ciudad en restaurantes y bares cuando los detuvieron", afirmó este abogado.
Amigos, letrados y disidentes cercanos al nuevo premio Nobel de la Paz, como Mo Shaoping o Pu Zhiqian, expresaron públicamente su emoción por el reconocimiento concedido a Liu, de 54 años y que cumple condena de once años de cárcel en una prisión situada a 480 kilómetros de Pekín por haber pedido la aplicación de derechos constitucionales, como la libertad de prensa o el pluripartidismo.
Él no lo sabe La esposa del disidente, la poetisa Liu Xia, se encuentra bajo vigilancia domiciliaria y no pudo salir ayer del apartamento de la pareja, situado en una zona cercana al Hospital Militar en la capital china, pero envió un comunicado a algunos medios agradeciendo el galardón y pidiendo al mundo que presione para la liberación de su marido. "Es un verdadero honor para él y sé que va a decir que no se lo merece", señaló la esposa, de 49 años, y que informará a Liu, que todavía ignora que ha sido premiado, de la concesión del galardón en su próxima visita mensual a la cárcel, el próximo sábado.
La poetisa, quien dijo que el premio era "para todos los que trabajan por los derechos humanos", desobedeció la prohibición de las autoridades chinas de hablar con la prensa extranjera o conceder entrevistas, y anunció a Hong Kong Cable Televisión que lo primero que hará cuando vea a su marido será darle un gran abrazo.
conflicto El galardón para Liu ha despertado las iras del régimen comunista chino, que, amparado en el respaldo popular que se deriva de la bonanza económica (es la segunda potencia mundial), ejerce una férrea represión de cualquier atisbo de disidencia. En este caso, además de los detenidos, las represalias van más allá ya que la cancillería china llamó ayer a consultas al embajador noruego en Pekín, Svein Ole Saether, para expresar su rotunda oposición al galardón.
Según confirmaron fuentes cercanas al encuentro, funcionarios de la cancillería china expresaron a Saether su insatisfacción y el riesgo que corren las relaciones bilaterales entre ambos países por la concesión del premio a Liu, al que consideran un "delincuente" y que desde diciembre de 2009 cumple condena de once años de cárcel por "subversión contra el Estado". El embajador informó de que trasladaría la preocupación de Pekín a su gobierno, aunque aclaró que el comité Nobel es independiente y que esperaba que las relaciones entre China y Noruega no se vean dañadas.
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