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Cien años de gélida historia

la rivalidad entre roald amundsen y robert scott acabó con la gloria para el noruego y la muerte para el británico

Cien años de gélida historiaDeia

La hazaña cobra tintes épicos si se tiene en cuenta que se trata de una tierra inhóspita que soporta temperaturas bajo cero extremas, vientos huracanados y una visibilidad inferior a 30 metros.

Aunque, sin duda, la conquista del Polo Sur ha quedado grabada en la historia por ser la más cruel crónica de una rivalidad, la protagonizada por el noruego Roald Amundsen y el británico Robert Scott. Ambos compitieron duramente por ser los primeros en llegar al Polo Sur; pero la lucha terminó de una manera muy diferente para ellos. El primero encontró la gloria; el segundo, la muerte.

Este año, la Humanidad conmemora el centenario de la hazaña de la primera expedición que llegó con éxito al centro de la Antártida. Noruega se ha volcado en la celebración de la efeméride con exposiciones, conferencias, artículos y reportajes en los medios de comunicación. Actualmente, más de 300 personas se encuentran camino al Polo Sur, en las numerosas expediciones que se han organizado con motivo del centenario; entre ellas, la Antartika 2011 de Alberto Iñurrategi, Mikel Zabalza y Juan Vallejo.

Además, el Museo Marítimo de Bilbao acoge desde el 1 de diciembre la exposición Memoria helada, basada en fotografías y diarios de aquella expedición que estuvo comandada por Roald Amundsen.

Año Nansen-Amundsen Para Noruega, 2011 es un año muy especial. Además del centenario de la hazaña de Amundsen, los noruegos también celebran el 150 aniversario del nacimiento de Fridtjof Nansen, un polifacético hombre que tuvo mucho que ver en el éxito de la expedición al Polo Sur. Nansen es, sin lugar a dudas, el gran héroe nacional muy por encima de su compatriota. Fue explorador polar, zoólogo y oceanógrafo, diplomático, premio Nobel de la Paz... Suyo es el diseño innovador del buque Fram, un barco construido para navegar entre los glaciares sin hundirse; y precisamente, la nave con la que años después Amundsen consiguió alcanzar el Polo Sur.

Nansen y Amundsen estarán unidos para siempre en la historia de Noruega porque ellos contribuyeron a crear el espíritu de nación de un país que había sido el hermano pobre en sus alianzas con Dinamarca y Suecia. En 1905, Noruega obtuvo la independencia de los suecos y los logros de estos dos hombres fueron elevados a los altares por una población deseosa de disfrutar de su libertad, pero sobre todo, necesitada de héroes locales. Con ellos creció la autoestima y nació el sentimiento de nación entre los noruegos.

Nansen tenía puesto su punto de mira en el Polo Norte, ya que por aquel entonces ningún humano había conseguido acceder a él. Quería llegar lo más al norte posible del Ártico; sin embargo, sabía que necesitaba una embarcación especial que no quedara atrapada entre los grandes bloques de hielo y que no acabara irremediablemente hundida. Por ello, encargó el diseño de un barco innovador que llamó Fram (Adelante en noruego). La nave sería totalmente de madera, tendría una casco más ovalado y contaría con un timón y una hélice que podrían ser retraídos dentro del barco. El Fram participó en tres expediciones en aguas glaciares y de las tres regresó victorioso.

Ya desde aquella época, los exploradores necesitaban patrocinios. Así que, cuando regresaban de un viaje se dedicaban a dar conferencias sobre la experiencia, unas conferencias que les proporcionaban popularidad y que les abrían vías económicas para futuras expediciones. Y así, asistiendo a una de estas charlas de Nansen sobre sus viajes al norte, Amundsen decidió que quería llegar al Polo Norte.

En 1907, pidió prestado el Fram a Nansen para dirigirse al Ártico y, tras la respuesta afirmativa, inició una recogida de fondos para financiar el viaje que concluyó casi dos años después. Entonces ocurrió lo inesperado. En verano de 1909, después de tenerlo todo preparado y con muchas deudas a sus espaldas, dos expedicionarios anunciaron que ya habían pisado el Polo Norte. Eran Robert Edwing Peary y Frederick Cook.

"En ese momento Amundsen decidió que tenía que ir al Polo Sur", explica Olav Oheim, presidente del patronato del Museo Fram de Oslo. "Se dio cuenta de que había poco interés en los periódicos por llegar el número tres al Polo Norte. Aunque hoy sabemos que, probablemente, ni Cook ni Peary llegaron realmente. Cook dijo que había salido de Groenlandia y que había llegado, pero no hay pruebas de que lo hiciera. Peary llegó a 89º, pero hay evidencias sólidas de que no consiguió llegar finalmente al Polo Norte. Pero por aquel entonces, en 1909, un hombre era un hombre de palabra y si decía que había llegado, la gente le creía".

Cambio de planes Amundsen se quedó desolado. Él ya había conseguido la financiación para el viaje y, siendo el tercero, no conseguiría los réditos de una exploración exitosa. Estaba arruinado. Así que decidió cambiar la ruta y bajar al sur. Ya entonces sabía que el británico Robert Scott había mostrado su interés por acceder a este punto, por lo que planificó la expedición con la más absoluta discreción. Solo su hermano, que se quedó como administrador de sus intereses en tierra, y el capitán conocían el verdadero destino del Fram. Amundsen no podía permitirse fallar. Estaba engañando a Nansen y tenía muchas deudas; fracasar habría significado su ruina personal.

"Le dice a todo el mundo que se va al Polo Norte y cuando llega a Madeira para; desde allí escribe una carta a Nansen y le dice: Lo siento, vamos a ir al Polo Norte, pero vamos a dar un pequeño rodeo. Antes iremos al Polo Sur", relata Olav Oheim. Amundsen envía también un telegrama a Scott y una misiva al rey Haakon de Noruega informando de sus intenciones. La noticia provoca que el británico acelere sus planes y que se embarque en el Terra Nova rumbo al Polo Sur. Así comienza una trepidante competición por alcanzar la gloria.

Ambas expediciones llegaron a las puertas del Polo Sur más o menos al mismo tiempo. Sin embargo, la decisión de superar la gran barrera de hielo de Ross terminaría siendo definitiva para el desenlace final. Los británicos lo intentaron por el oeste, mientras que los noruegos lo hicieron por el este. El éxito estuvo del lado de Amundsen, que el 14 de diciembre de 1911 llegó al punto exacto que define el centro del Antártico. Allí, el noruego y sus hombres se sacaron la única fotografía que se conserva del momento histórico: cuatro hombres mirando una tienda de campaña en la que ondea victoriosa la bandera de Noruega.

El 17 de enero de 1912, Scott alcanzó el Polo Sur. La desolación al ver que Amundsen ya lo había conseguido se refleja en las palabras escritas en su diario: "Todo el trabajo, todas las privaciones, toda la angustia... ¿para qué? Nada más que por un sueño que ahora se ha derrumbado". Lo peor llegaría en el regreso. Los cinco británicos -Oates, Evans, Wilson, Bowers y Scott- murieron regresando al campamento base. Bajo el cuerpo de Scott se halló su diario y un carrete fotográfico. Una de esas instantáneas recoge a los cinco expedicionarios con la tienda de campaña noruega junto a ellos. Sus rostros reflejan el sufrimiento de la derrota. Amundsen había ganado y a ellos el destino les tendría reservado morir como héroes.