El Ministerio de Defensa ruso ha actualizado a 89 el balance de militares muertos como consecuencia de un ataque de las tropas ucranianas este domingo contra la localidad de Makiivka, en la región de Donetsk, aumentando en más de 20 el anterior recuento de víctimas. Sin embargo, la cifra podría ser mucho mayor ya que las autoridades ucranianas aseguran que los fallecidos ascienden a unos 400.

El teniente general Sergei Sevryukov, comandante de las fuerzas rusas en Ucrania, ha explicado que los soldados, entre los que se encontraba el comandante adjunto, han sido encontrados "en el curso de la limpieza de los escombros de las estructuras de hormigón armado", según declaraciones recogidas por la agencia Interfax.

Sevryukov ha explicado que dos misiles fueron interceptados por las fuerzas de defensa aérea, pero otros cuatro, "con una ojiva de fragmentación altamente explosiva, golpearon el edificio", provocando el colapso de los techos de la infraestructura.

Los teléfonos móviles revelaron su posición

El comandante ha explicado, según las investigaciones preliminares, que "es evidente que la razón principal de lo sucedido ha sido el uso masivo por parte del personal de teléfonos móviles al alcance de las armas enemigas", medida que no está permitida por parte del Ejército.

No obstante, el alto cargo ruso ha agregado que sus tropas han destruido posteriormente la instalación ucraniana desde la cual se lanzaron los cohetes contra Makivka, Donetsk, eliminando armamento y más de dos centenares de militares.

Ucrania atacó esta localización en Nochevieja, a las 00.01 horas de Moscú el 1 de enero, asegurando que había "matado o herido" a cientos de militares rusos.

Donetsk es, junto con Lugansk el epicentro de un conflicto desde 2014, que se extendió a nivel nacional tras la orden del presidente de Rusia, Vladimir Putin, de lanzar una ofensiva militar contra Ucrania. Putin anunció en septiembre la anexión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, todas ellas ocupadas parcialmente en el marco de la invasión.