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Irán se adentra en un territorio desconocido y habla de una guerra abierta contra los musulmanes

Los bombardeos prosiguen con fuerza en el corazón de Teherán, que promete “quemar los corazones” de Israel y EE.UU.

Irán se adentra en un territorio desconocido y habla de una guerra abierta contra los musulmanesSATELLITE IMAGE ©2025 VANTOR /

La República Islámica de Irán se adentra en un terreno desconocido, entre el duelo y la guerra, tras confirmar la muerte del ayatolá Ali Jameneí, líder supremo de Irán desde 1989. El ataque conjunto de Estados Unidos y Israel marca así un punto de no retorno en Oriente Medio: Jameneí murió junto a varios altos cargos militares y políticos en una operación que, según reveló The New York Times, fue posible gracias a meses de seguimiento de la CIA.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, apareció en la televisión estatal para confirmar la muerte y declarar el inicio de una etapa incierta. Vestido de negro, habló de “gran tragedia” y de “martirio” y elevó el tono hasta convertir la muerte del clérigo en una “declaración abierta de guerra contra los musulmanes”. En un comunicado posterior, fue aún más explícito: el asesinato del “más alto cargo político de la República Islámica” por parte del “eje maldito estadounidense-sionista” legitima, dijo, da el derecho de Teherán a vengarse.

La República Islámica no tardó en traducir las palabras en hechos. Las alarmas antiaéreas volvieron a sonar en Tel Aviv y Jerusalén mientras andanadas de misiles iraníes cruzaban el cielo causando al menos la muerte de al menos nueve personas en la localidad israelí de Beit Shemesh, cerca de Jerusalén. El Mando del Frente Interior israelí activó la alerta general tras detectar varios proyectiles dirigidos al centro del país y al valle del Jordán. En paralelo, el Ejército israelí anunció que, por primera vez, atacaba “el corazón” de Teherán bajo la dirección de su Inteligencia. Uno de los bombardeos destruyó el cuartel general de los Basij, fuerza paramilitar clave en la represión de protestas. En Tabriz, dos cazas iraníes quedaron reducidos a chatarra en una base aérea.

“Nuestras fuerzas están atacando el corazón de Teherán con potencia creciente, y esta no hará más que aumentar aún más en los próximos días”, advirtió el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

La espiral se extendió por la región. En Dubai, Emiratos Árabes Unidos confirmó dos heridos por restos de un dron interceptado. En Manama y Doha se registraron explosiones atribuidas a cohetes iraníes; al menos cuatro personas resultaron heridas en Bahréin y 16 en Qatar. Kuwait reportó un fallecido. En Irak, el Mando de Operaciones Conjuntas confirmó heridos tras el impacto de cohetes en Basora y el derribo de drones en la base aérea Imam Ali, en Dhi Qar. Omán, mediador tradicional entre Washington y Teherán, denunció ataques contra el puerto comercial de Duqm y contra el petrolero Skylight frente a Musandam; su tripulación fue evacuada.

Dentro de Irán, el acceso a internet cayó a mínimos. El portal NetBlocks informó de un apagón que dejó la conectividad nacional en apenas el 1% de sus niveles habituales. Las agencias locales reportaron además la muerte de 12 miembros de la Guardia Revolucionaria en Isfahán. La Media Luna Roja calcula más de 200 fallecidos desde el inicio de los bombardeos. “Las Fuerzas Armadas actuarán con firmeza para destruir las bases de los enemigos”, prometió Pezeshkian. Su propio hijo, Yousef, aseguró que los intentos de asesinar al presidente no habían tenido éxito.

Desde Washington, el presidente Donald Trump advirtió que responderá con “una fuerza nunca antes vista” si Irán cumple su amenaza de lanzar una ofensiva histórica contra intereses estadounidenses e israelíes. Horas antes, en una entrevista televisiva, sugirió que la desaparición del líder supremo podría facilitar una salida diplomática. “Ahora es mucho más fácil que hace un día”, afirmó, al tiempo que aseguró que la operación Furia Épica “está avanzando rápidamente. Nadie puede creerse el éxito que estamos consiguiendo. 48 dirigentes ya no están, de una tacada. Y está avanzando rápidamente”, insistió Trump, que anunció que el nuevo triunvirato que dirige Irán “quieren hablar y he accedido a hablar, así que vamos a hablar con ellos. Tendrían que haberlo hecho antes. Deberían de haber cedido antes en algo que es muy práctico y fácil. Han esperado demasiado”.

Pero el lenguaje en Teherán no apunta a la conciliación. La Guardia Revolucionaria prometió un castigo “duro y decisivo”. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, habló de “quemar los corazones” de quienes, a su juicio, han incendiado el del pueblo iraní. Las autoridades decretaron 40 días de luto y convocaron concentraciones masivas. En Teherán, miles de personas vestidas de negro ondearon banderas y retratos del líder caído. Escenas similares se repitieron en Isfahán, Shiraz, Mashhad y otras ciudades.

Según la reconstrucción publicada, la CIA aprendió durante la guerra de doce días del año pasado cómo se movían y comunicaban Jamenei y los mandos de la Guardia Revolucionaria. Cuando detectó una reunión clave en el complejo residencial del líder, Washington y Tel Aviv retrasaron el ataque nocturno previsto para aprovechar la concentración de objetivos. A las 9.40 hora local, los misiles impactaron. Murieron, entre otros, el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Pakpur; el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; y el asesor Ali Shamjani.

Oriente Medio contiene la respiración ante la posibilidad de un conflicto más amplio. Irán ha prometido que empleará “todas sus capacidades” para ajustar cuentas mientras Israel asegura que continuará degradando las capacidades del régimen. Mientras, en Teherán, aunque bajo las explosiones, la transición ya ha comenzado.