Están llevando la cumbia villera con sello navarro por toda Euskal Herria y haciendo mover las caderas a públicos muy diversos. Y ahora Sedientos de Cumbia llegan con su primer disco, Biendesed, que presentan este viernes en Indara. La banda local formada por Iván, Iban, Javi, Iñigo, Itzi y Pablo promete “una auténtica fiesta” en esta cita que comenzará a las 19.30 con DJs (el concierto a partir de las 21.00 horas) y seguirá con un after en el bar Garazi desde las doce de la noche. El guitarrista de Sedientos de Cumbia, Javi Ruiz (Pamplona, 1995), invita a todos los amantes de la fiesta y el baile a no perdérselo.

¿Cómo llegó la cumbia a sus vidas?

Varios de nosotros venimos de un grupo anterior, Bacanes, en el que hacemos mezcla de rock, reggae, algo de música latina... y un día, a la salida de un concierto en Iturrama nos fuimos de fiesta al centro y nos encontramos con Matías, un músico de Buenos Aires que hasta hace poco vivía en Pamplona, y él nos transmitió sus ganas de montar un grupo de cumbia villera. Nos descubrió este género, que surgió en Argentina a principios de 2000; porque la cumbia que solíamos escuchar era más folclórica, al estilo de la que se hace en Colombia. Al día siguiente fuimos a casa de Matías, empezamos a juntarnos gente, y ahí nació Sedientos de Cumbia.

¿Qué les atrapó del género?

El ritmo, es muy fácil que te atrape. No es machacón como puede ser el del reguetón, es más llevadero. Invita a bailar incluso a la gente que suele estar con el codo apoyado en la barra del bar. Y también las letras, pegadizas, coreables. Cuando surgió en Argentina, la cumbia villera trataba temas sociales de allá, y nosotros hemos tratado de adaptarlo a nuestra realidad social; de momento, sobre todo lo centramos en la fiesta, en pasarlo bien, en situaciones comunes en una noche de fiesta por las calles de aquí.

¿Había sed de cumbia en Pamplona?

Sí, lo hemos notado desde que dimos el primer concierto, el día del Aberri Eguna de 2024 en el Bar Gallego. No teníamos ninguna expectativa, simplemente lo estábamos disfrutando y nos dejamos llevar, y la acogida desde el principio fue muy fuerte. Había sed de cumbia, sí. Es verdad que algún DJ conocido de por aquí como Reimy llevaba tiempo pinchando canciones de este tipo, y los chicos de Raimundo el Canastero versionaban alguna canción de Supermerk2 en sus conciertos... Nosotros, como solemos decir, nos tropezamos un poco con esto, no fue algo buscado, nos lo encontramos de repente, nos gustó, y coincidió con que en ese momento la gente empezaba a escuchar este género. Nos ha venido muy bien, la verdad.

Siempre ha estado el tópico de que en Navarra nos cuesta bailar, pero eso está cambiando, ¿no?

Sí, sí, la realidad musical se está abriendo a otros géneros y otras bandas, ya no se centra solo en el punk, el rock vasco, el oi!, que siguen formando parte de nuestra identidad musical; hay apertura y una mayor diversidad, incluso en los jaigunes ahora ya es difícil ver una programación que no tenga un poco de variedad.

“El ritmo de la cumbia villera te atrapa, invita a bailar incluso a la gente que suele estar con el codo apoyado en la barra del bar”

En uno de sus temas, Andoni, hacen una crítica con humor a esa figura tan reconocible en nuestra geografía, incapaz de despegarse de la barra para bailar, quizá por miedo a que alguien ponga en duda su masculinidad. ¿Sigue habiendo todavía muchos Andonis a los que se podría invitar a despegarse de la barra?

(Ríe) Sí, todavía quedan unos cuantos. A veces en una noche de fiesta te puedes sorprender a ti mismo dándote cuenta de que estás siendo un poco Andoni. Todos tenemos una parte así. Pero en general la gente creo que se está soltando y baila cada vez más.

El disco Biendesed captura la energía de sus directos.

Sí, para nosotros es muy importante esa fuerza que se genera en los conciertos, la gente lo vive a tope, y queríamos trasladarlo al disco. Gracias al trabajo que han hecho en producción Julen Arbizu e Iban D’Urruti, miembros de Raimundo el Canastero e Iban ahora también de Sedientos de Cumbia porque está tocando con nosotros, creo que lo hemos conseguido, estamos contentos con el resultado.

"Reivindicamos el poder ser una persona con sus debilidades, con sus problemas, y poder disfrutar y vivir a gusto con uno mismo"

Las letras surgen del ambiente de fiesta y de farra en las calles de Iruña. Han sustituido ese romanticismo de muchas letras de la cumbia tradicional por el sarcasmo y la apología del disfrute y la diversión.

Sí. Como ocurrió en Argentina, que venían de una cumbia más romántica que hablaba de amor o desamor, casi siempre de desamor, y con la situación más compleja de los 2000 dio paso a otros temas, a los problemas sociales del día a día en las villas, nosotros queremos hablar de lo que nos ocurre aquí, sin entrar tampoco en debates muy serios o muy profundos, al menos de momento. Sí queríamos plasmar la vida que puede tener un chaval de nuestra edad aquí, en Euskal Herria. Sobre todo reivindicamos el poder ser una persona normal, sin tener la necesidad o la obligación de ser perfectos y de hacerlo todo genial, porque la sociedad nos empuja últimamente a ser una persona de éxito, a ser el mejor, a hacerlo todo genial, y eso genera una frustración, hace que la gente no se sienta a gusto consigo misma o con las cosas que hace. Nosotros reivindicamos el poder ser una persona con sus debilidades, con sus problemas, y poder disfrutar y vivir a gusto con uno mismo, aunque se tengan unos días mejores, otros peores. Nuestro logo siempre ha sido un perrito que va con la barriga por fuera. Con esa imagen decimos que no hace falta tener un cuerpo de modelo ni ser perfecto. 

Hablando de perritos, se han atrevido con una versión de la canción infantil en euskera Pintxo Pintxo.

Sí, este tema fue casi algo a última hora, surgió cuando teníamos el disco prácticamente cerrado. Queríamos hacer algo en euskera y los miembros que llevamos desde el inicio del grupo ninguno somos euskaldunes; y al venir Iban pensamos en hacer algo y la versión de Pintxo nos cuadraba, así salió. A ver qué tal funciona, yo creo que a la gente le hace gracia.

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Otro tema está dedicado a Pablo Sarasate.

Sí, esto tiene su historia. Matías, el amigo argentino que fundó el grupo, vivía en San Nicolás, en la casa en la que supuestamente nació y creció Pablo Sarasate; un día de aquellos inicios en que quedamos allí para tocar surgió la idea de que se nos apareciera Sarasate y nos diera la orden de hacer cumbia, y con eso Iván escribió la canción.

¿Cómo va a ser el directo en Indara?

Va a ser una auténtica fiesta. Habrá sorpresas para la gente que nos ha ido siguiendo, y tendremos la compañía de amigos DJs, como La Neni, Grasita y Pablo Diablo. Va a ser un buen día para la gente a la que le gusta bailar, la cumbia y la fiesta. Además, tenemos preparado un after en el bar Garazi también con DJs. Va a ser una noche completa.

El año pasado dieron casi 50 conciertos, ¿cómo está yendo éste?

No sé si tocaremos tanto pero iremos camino de ello. Abrimos la gira de presentación del disco hace dos semanas en Abadiño, en el festival Topagune, y el pasado sábado estuvimos en la sala Dabadaba de Donosti, que estaba casi llena. Después de Indara nos quedan por delante el festival de Gasteiz Bat Batean (15 de mayo) y la sala Antzokia de Bilbao (28 de mayo), y en verano y otoño tendremos más fechas.

Imagino que en sus directos habrá mezcla de públicos, de aquí y venidos de Latinoamérica.

Sí, eso nos encanta, porque ves gente de aquí que ha cogido el género y le gusta y lo disfruta, pero para nosotros también es muy importante que gente que ha podido vivir este género en su modalidad original, en Uruguay o Argentina, venga a nuestros conciertos y nos siga y lo disfrute; eso nos reafirma en que no lo estamos haciendo tan mal.

¿Qué les gustaría contribuir a cambiar con su música en Iruña, aparte de que se baile más?

Bueno, si conseguimos eso ya es un gran logro. Pero, sobre todo, ya que hay tantas noticias negativas últimamente, nos gustaría lograr que la gente desconecte un poco y disfrute el rato que dura nuestro concierto. Y luego ya habrá otros ratos para tratar de arreglar el mundo.