En 1977 y más concretamente en el mes de enero, se estaba verificando el derribo de la llamada casa Seminario, sita en la plaza Consistorial. El edificio, que había quedado aislado y descontextualizado tras el derribo del inmueble que lo flanqueaba, cerrando casi totalmente la plaza, dejaba ahora a la vista un paredón monótono y sucio, que afeaba el histórico entorno, y en el lugar se pensaba levantar una “casa Seminario” de nueva planta.

Tanto este edificio como el cercano pasaje de Seminario deben su nombre a un adinerado pamplonés del siglo XIX, llamado Francisco Seminario, concejal del Ayuntamiento por más señas, que en 1890 compró un solar para edificar dos casas, y tuvo el detalle de permitir la apertura de un pasaje en su planta baja, de manera que vecinos y vecinas pudieran transitar de calle a calle. Tras el derribo de aquel edificio, en 1980 se inauguró una nueva casa Seminario, que ha venido albergando oficinas municipales.

Hoy en día la plaza muestra un aspecto magnífico, con la fachada del Ayuntamiento intacta y el entorno debidamente urbanizado y peatonalizado. Casa Seminario acaba de ser rehabilitada, con obras encaminadas a conseguir la eficiencia energética, y una nueva oficina de turismo, que toma como motivo central el mundo de la pelota vasca. Para su aspecto exterior se ha elegido un tono rojizo, que con diferentes tonalidades está bien representado en el Casco Antiguo, y que da color a la plaza y al propio consistorio.

El Ayuntamiento de Pamplona, erigido por el mismísimo Carlos III el Noble en el lugar donde confluían los tres antiguos burgos de la ciudad, se asentó sobre la “tierra de nadie” donde se hacían la guerra los habitantes de los burgos, y por ello es hoy un símbolo de convivencia entre pamploneses y pamplonesas. Si a ello le sumamos que este es el punto donde camino de Santiago y recorrido del Encierro se cruzan… el plato está servido.