Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, el presidente venezolano preso en Estados Unidos a la espera de juicio, se ha sumado a la solicitud del líder chavista para que se desestime el caso en su contra al no disponer, como él, de una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para financiar su defensa.

El abogado de Flores, Mark Donnelly, solicitó al tribunal de Nueva York que desestime su imputación y que reciba "cualquier medida" que se le otorgue a Maduro, argumentando que el Gobierno de EE.UU. "interfiere" con su derecho constitucional a una defensa justa al "impedir" que Caracas financie su labor, según una moción.

Sanciones de EEUU

El abogado de Maduro, Barry Pollack, dijo el 26 de febrero que la OFAC le concedió una licencia el 9 de enero para que pudiera cobrar sus honorarios del Gobierno de Venezuela, ya que ambos están sujetos a sanciones de EE.UU., pero unas horas después la agencia enmendó esa autorización de manera que bloqueaba la transacción.

El defensor de Flores indica que su bufete también recibió una licencia el 9 de enero, pero no fue hasta el 28 de febrero, dos días después de la denuncia de Maduro, cuando la OFAC modificó la autorización. Durante ese tiempo, especifica, la firma había "recibido reembolsos del Gobierno de Venezuela por honorarios y gastos".

"Al producirse (la modificación) inmediatamente después de la moción del Sr. Maduro, sin que hayan cambiado otras circunstancias factuales, es difícil concluir que esta acción haya sido tomada por ninguna otra razón que una represalia", opina Donnelly en el escrito al juez Alvin Hellerstein, y fechado el 3 de marzo.

La moción de la defensa de Flores tiene la misma estructura que la de Maduro e incluye una declaración jurada de esta, en la que afirma que no puede costear su propia defensa, y la de un abogado del Gobierno venezolano, Henry Rodríguez Facchinetti, que expresa el derecho y la disposición a financiar su defensa.

Asimismo, agrega una declaración de Donnelly, quien, igual que Pollack, le dice al juez que si no desestima la acusación le pedirá autorización para dejar de representar a su clienta ante la imposibilidad de cobrar por su trabajo.

Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos; y uno de posesión de esas armas.

Flores, por su parte, está acusada de otros cuatro cargos relacionados con los de su marido: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y un tercero de posesión de armas.