La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, priorizará en los próximos meses la recuperación económica del país mientras busca consolidar la continuidad del chavismo y a su vez reforzar su incipiente entendimiento con EE.UU., según advierte un análisis de la firma de geopolítica Recorded Future.
"El escenario más probable es que Rodríguez consolide su poder dentro del chavismo y se resista a cualquier intento de adelantar las elecciones", aseguró Geoff Ramsey, experto de esa organización que advierte por otro lado de las dificultades que enfrentará la presidenta interina, como el interés de algunos miembros de la Administración estadounidense en la celebración de unos comicios.
Según este estudio, la principal amenaza a corto plazo para el liderazgo de Rodríguez, que cumple cien días en el cargo, no es la oposición sino otros líderes en el seno del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), especialmente el ministro del Interior, Diosdado Cabello, así como mandos militares y económicos que ven el acercamiento a EE.UU. como un "riesgo directo para sus intereses".
Reconfigurar y depurar la coalición
Para contener ese frente interno, la mandataria interina estaría optando por reconfigurar y equilibrar la coalición chavista en lugar de depurarla, manteniendo a figuras cercanas a Cabello en puestos clave e incluso promoviendo a algunos de sus aliados.
"Es muy probable que los objetivos fundamentales de Rodríguez sean preservar el dominio del PSUV y resistir una transferencia de poder liderada por la oposición, al tiempo que maximiza los beneficios económicos del restablecimiento de las relaciones con Washington", añade Ramsey.
En el plano exterior, el informe subraya que Rodríguez ha respondido a la intensa presión de Washington desde la captura del presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, con una estrategia de "cooperación con gestos para salvar apariencias", cumpliendo las prioridades energéticas de EE.UU. a la vez que busca quedar bien con los leales al PSUV.
Por su parte, Trump ha destacado en varias ocasiones los avances obtenidos con el gobierno actual de Caracas, con el que ha generado un marco legal para que empresas estadounidenses puedan participar en la comercialización del petróleo del país suramericano.
"Tenemos gente estupenda dirigiendo Venezuela; gente muy buena. Quiero decir, la relación es buena, somos socios de Venezuela, y hemos recibido cientos de millones de barriles (de petróleo)", dijo el republicano en una rueda de prensa la semana pasada.
También bromeó de nuevo con postularse a unas futuras elecciones en la nación latinoamericana: "La gente de Venezuela dice que si yo me postulara a la presidencia de Venezuela, obtendría en las encuestas un respaldo mayor que el de cualquier otra persona en la historia".
Reticencia a convocar comicios
Por su parte, el análisis advierte de que Rodríguez resistirá convocar elecciones "realmente competitivas" a menos que los beneficios económicos derivados de la relación con EE.UU. mejoren sustancialmente las probabilidades electorales del PSUV.
Esto, advierte el escrito, prolongaría su gestión hasta que concluya el mandato que le correspondía a Maduro hasta 2031, amparándose en un fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano.
La Sala Constitucional del Supremo declaró el 3 de enero la "ausencia forzosa del presidente de la República", horas después de que tropas estadounidenses capturaran en Caracas a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaran posteriormente a Nueva York, donde permanecen detenidos.
Además, justificó que Rodríguez asumiera el 5 de enero como presidenta encargada como una "medida de protección para garantizar la continuidad administrativa del Estado y la defensa de la nación, sin que ello implique decidir de fondo sobre la calificación jurídica definitiva de la falta presidencial (temporal o absoluta)".
Este mes, la Oficina de Control de Activos (OFAC) del Departamento de Tesoro de EE.UU. retiró a Rodríguez de su lista de individuos sancionados, donde había entrado en septiembre de 2018 bajo el primer mandato de Trump.
EE.UU. también reanudó el 30 de marzo oficialmente las operaciones de su Embajada en Caracas, luego de que la Administración de Trump y el Gobierno venezolano restablecieran las relaciones diplomáticas entre ambos países, que habían roto en 2019.