"Por el éxito, la experiencia ha sido gratificante, pero muy dura"
El estellés Diego Casi ha regresado a casa tras el éxito de su expedición al volcán Nevado Ojos del Salado, situado en Chile. Pese a las dificultades, el grupo de montañeros navarros consiguió hacer cima a 6.893 metros
estella-lizarra. Con la satisfacción en el rostro por el logro conseguido, el bombero estellés Diego Casi ha vuelto a la Ciudad del Ega tras alcanzar en Chile la cumbre del Nevado Ojos del Salado, de 6.893 metros de altitud.
La dureza ha caracterizado a esta aventura que Diego Casi ha afrontado junto a otros navarros: Joseba Zemboráin, Xabi Zelaia, Javier Legarra, Kiko Betelu y Luis Garceche. En este sentido, el estellés relató que "fuimos en una época que sabíamos que iba a ser duro, porque empezaba justamente la primavera e iba a hacer frío, pero ha sido todavía más de lo que pensábamos. El frío y el viento han sido impresionantes, han superado todas las expectativas que teníamos". Como dato, los montañeros soportaron temperaturas de siete grados bajo cero en el contenedor en el que durmieron algunas de las noches.
La expedición navarra realizó la aclimatación en cuatro campos diferentes, situados a distintas alturas. Esta aclimatación se inició en Vallechico a unos 3.000 metros, donde el grupo permaneció una noche, para pasar después a un segundo campamento situado en la Laguna de Santa Rosa y el solar de Maricunga, a 3.700 metros de altura.
En este punto, los problemas llegaron para Diego Casi, que relata que "comencé con principios de edema pulmonar que tuvimos que tratar con medicación esa misma noche". Por ello, los montañeros tuvieron que permanecer allí un día más de los previstos. "Ese día más de aclimatación nos vino bien a todos. Para ir haciendo cumbres subimos a un pico, el Siete Patos, de 4.700 metros".
El tercer punto de la aclimatación llegó en Laguna Verde, a 4.300 metros, un campamento en el que, según Casi "hemos disfrutado todos, hay un lago con un agua de un azul impresionante, aguas termales, etc".
Después llegó el campamento de Atacacama, de 5.200 metros. "De ahí porteamos el material hasta Tejos, a 5.800 metros. Decidimos pasar una noche más en Tejos, pero fue un error, porque en lugar de beneficiarnos fue un desgaste para todos por la altura".
En la tercera jornada en este punto se decidió acometer el intento de alcanzar la cima del Ojos del Salado, una ascensión que se produjo en condiciones muy extremas. "Salimos a las cuatro y media de la mañana a 25 grados bajo cero. Fueron 8 horas de ascensión durísima con vientos que superaban los 100 kilómetros por hora".
Finalmente, los montañeros lograron hollar la cima tras un último tramo de zona de roca que los expedicionarios subieron con una cuerda fija. Los navarros que alcanzaron la cumbre fueron Diego Casi, Joseba Zemboráin y Xabi Zelaia, a los que acompañaron además los montañeros chilenos Jorge Díaz y Fernando Fainberg.
Una vez conseguido el objetivo, los montañeros se dispusieron a bajar, un descenso que, para Casi "fue durísimo, me fue poniendo malo por momentos y nos costó muchísimo, pero ha merecido la pena".
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