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Los pueblos de Baztan buscan alcalde

Hoy en quince, en otros tantos pueblos del Valle de Baztan los vecinos acudirán (o no acudirán) a batzarre para elegir a "uno de los sujetos (sic) de la localidad, que consideren más capacitados para el cargo de Jurado (luego también alcalde, por designación del titular del Ayuntamiento) que se desempeñará durante dos años consecutivos, según establecen las Ordenanzas, Cotos y Paramentos todavía (aunque por poco) en vigor. Así se ha hecho desde antiguo, incluso y a pesar de que sub conditione en el franquismo, y así se hará.

Es de desear que no falten "sujetos" que sean candidatos (voluntarios, también se suele decir) a representar a sus convecinos ante la Junta General y a cuidar de las cosas de su pueblo, aunque también es posible que, como en otras, haya que esperar a una segunda vuelta y hasta una tercera, lo que no sería novedad, o que prescindan de contar con alcalde, cosa que también es conocida. La extendida desilusión por la política o por "la cosa pública" que nos invade (todos-son-iguales, aunque no sea así; ni mucho menos) y el mal ejemplo de algunos culpabiliza a todos en la mentalidad popular, y entre el para qué te vas a meter y el siempre reñirás con alguien, retrae al personal y las más de las veces encontrar un candidato es casi como lo de la aguja en el pajar, y sin casi..

Esto es malo, evidentemente, pero además se ha convertido en perverso y viene pero que muy bien a los aficionados al río revuelto con la consabida ganancia de pescadores. De vuelta de todo, en Baztan se ha visto elector al que el presidente de la mesa le abría el sobre ante sus narices para saber a quien votaba, un pequeño (¿?) escándalo local que el afectado tuvo que soportar con el estoicismo del débil ante el poderoso y girando la txapela entre sus dedos, y muestras del jugoso anecdotario del que tras votar interrogaba ¿qué se debe? o de quien en el sobre introducía un duro de cinco pesetas "para cumplir", muy posiblemente.

En Baztan, los jurados protestan bastante, con sus razones y sus sinrazones como en toda botica bien surtida, y se ha visto y se ha conocido de todo lo que se cultiva junto a la viña del Señor. Prima con todo la gente de buena voluntad, el personal honesto y comprensivo, de lo que se ha conocido y se recuerda con agrado, que además de una buena labor que hizo se marchó con los mismos por lo menos o con más amigos aún si cabe, por su buen ejemplo.

Aunque no sea el caso, ni de lejos, queda en la ya gastada memoria aquel consejo euskaldun de "elegir al más honrado y luego, vigilarle como al más ladrón", de un anciano con oro en los dientes, plata en las sienes y plomo en las piernas. Que parecía una mina, o sea.