Un buen proyecto de Moneo, mal planteado por Casado
HACE poco presentó Rafael Moneo su proyecto de centro cultural para Tudela, en el antiguo convento de San Francisco. La propuesta arquitectónica es brillante, con el interés añadido de una estructuración polivalente de los espacios interiores. Aun así, como él mismo declaró, el mayor valor del proyecto es urbanístico, pues la actuación sobre el espacio público del entorno permitirá mejorar sustancialmente el eje del Queiles en el tramo Plaza Nueva-río Ebro, así como el encuentro de la ciudad nueva con el casco histórico. El coste de la obra sería de 10,9 millones, más 0,5 de la urbanización del Paseo de Pamplona.
Aunque el proyecto arquitectónico y urbanístico es muy atractivo, el planteamiento de UPN para su financiación y gestión constituye un grave desacierto.
En primer lugar, porque no cuenta con un plan de viabilidad que nos asegure su futura sostenibilidad económica y cultural. Siendo la inversión municipal más importante en la historia de Tudela, el alcalde no ha considerado necesario estudiar esa previsión, en contra de las recomendaciones que viene haciendo la Cámara de Comptos y los expertos en gestión cultural. Aún resulta más sorprendente esa negativa cuando, en estos años de crisis, apenas vamos a poder mantener la Casa del Almirante y el Teatro Gaztambide (en 2011 Castel Ruiz tendrá un presupuesto menor que en 2010), además de restringir horarios en los centros cívicos. ¿Podremos abrir y rentabilizar este nuevo contenedor cultural?
En segundo lugar, porque no cuenta con ninguna subvención foral, en contra de lo que suele ocurrir con las casas de cultura de otras localidades (subvencionadas por el Gobierno de Navarra en un 50% o 75%) o con el propio Museo de los Sanfermines (subvencionado por el Gobierno de Navarra en un 80%). Resulta paradójico que los tudelanos vamos a contribuir a pagar ese museo, pero los pamploneses no lo van a hacer con nuestro centro cultural. La consecuencia más grave es que UPN deja aparcadas casi todas las mejoras que la ciudad necesita (varias con proyecto ya realizado y pagado), cuando algunas podrían acometerse si se recibiese esa subvención. En tercer lugar, porque ni siquiera el alcalde acepta una demora en su realización, como ya le propusimos en mayo desde el PSN cuando se aprobó el plan de ajuste, y ahora en el debate presupuestario para 2011. Así tendríamos tiempo para intentar resolver los dos problemas anteriores y acometer entonces esa obra. Ni lo tomó en consideración.
Nos encontramos, por tanto, ante otro grave error de gestión de Luis Casado. ¿Cómo es posible que con respecto al Museo de Sanfermines, a pesar de contar con un plan de viabilidad y una fuerte subvención foral, se vaya a ralentizar su ejecución, y el centro cultural San Francisco, que no tiene plan de viabilidad ni subvención alguna, se quiera acometer en dos o tres años, hipotecando el resto de las mejoras pendientes? Es una barbaridad. Luis Casado comenzó la legislatura con una estrategia equivocada en torno al modelo de ciudad (Ecocity) y la está acabando con otra en torno a la planificación de los equipamientos. Tudela no puede seguir así, se merece una mejor gestión.
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