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Luz racional

en tiempos de necesidad es cuando más duele el dinero tirado. Cosas que antes parecían insignificantes parecen ahora enormes cordilleras que escalar. El mero hecho de que ahora nos preocupemos por cómo mantener tantos espacios culturales cuando quizás no haya ni para pagar la calefacción es una muestra. Me imagino, porque nadie me lo ha explicado, que la colocación de césped artificial por todas las medianas de la ciudad va por esos derroteros, por ahorrar agua. Pero en épocas en que el Ayuntamiento se da de baja de suscripciones de publicaciones porque no tiene dinero para pagarlas ¿es necesario invertir un dinero que escasea aunque sea para ahorrarlo a la larga? Porque no sólo se ha quitado césped que estaba mal, hay sitios en que se ha arremetido hasta con el que estaba bien, con lo cual el gasto es doble. Dentro de este pequeños catálogo de gastos absurdos se podría editar un libro con el capítulo farolas. En ese sentido, la carretera de Alfaro es todo un elogio del despilfarro, ¡ah, pero como es del Estado...! En ese caso da igual y si hay que poner una farola alta y cuatro bajas cada 20 metros, pues ala ¡pa"llá que vamos! Otra cosa es luego su utilización pues parece que se han dado cuenta y sólo encienden la mitad. Así, por lo menos, las apagadas lucen como adorno de un carril bici que no lleva a ningún lado (discurre por el lado opuesto de las empresas). Haciendo un giro a la sostenibilidad (y seguro que saltándonos muchas leyes) ¿no hubiera sido posible coger esas farolas bajas que no se usan -decisión correcta- y llevarlas hasta el paseo del Cristo? Porque las farolas de autopista que nos han puesto pueden ser las correctas pero dejan el paseo con una enorme sensación de frialdad y más parece el desdoblamiento de la N-232 que un paseo hasta uno de los parajes más bonitos de Tudela. Con que midieran la mitad sería suficiente, lo haría más acogedor y amortizaríamos las farolas.