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El Dedal de Santa Lucía, para María Dolores Sarratea

lo dedicó a su hermana mercedes, que era la que tenía el taller familiar de costura El Ayuntamiento de Doneztebe entrega el galardón todos los años para reconocer a un gremio que dio fama a la villa

doneztebe. La señora María Dolores Sarratea, de 74 años, que lo aceptó por ella y muy en particular por su hermana Mercedes, ya fallecida, recibió ayer el Dedal de Honor que entrega cada año el Ayuntamiento de Doneztebe en la fiesta de Santa Lucía y en sentido reconocimiento a las mujeres y hombres que con su trabajo como costureras y sastres dieron fama a la localidad. Al finalizar la misa y la adoración a la reliquia de la protectora de la vista que se guarda en la parroquia, María Dolores acogió emocionada el símbolo de la profesión que le entregaron las concejalas Ana Etxeberria y Juana María Muñoz.

"Acepté con la condición de que el reconocimiento fuera también para mí hermana Mercedes, que era la que en realidad tenía el taller de modista, porque lo que hice yo fue ayudarla", explicó María Dolores Sarratea, rodeada de Nekane, Jaione (dos niños) y Fran (dos niñas), los tres hijos que tuvo en su matrimonio con Santos Ezkurra (fallecido en 2004) y que le han dado cuatro nietos que son su mayor alegría, ahora que está jubilada de todo y se dedica a disfrutar de la vida. En 1988, cuando abrió el bar Titi que llevan sus hijos, les ayudó en lo que pudo pero ahora, salvo alguna vez que con sus manos expertas, aguja y dedal les hace un arreglo o un dobladillo, está retirada. Sabe que su hermana "se quedó con pena de no haber llegado a recibir el dedal, pero falleció antes", y es sobre todo por ese motivo por el que ha aceptado.

Ayer, la Feria de Santa Lucía se celebró en Doneztebe con animación por la mañana en el entorno de la parroquia, con presencia de artesanos y de las mujeres de Zubieta que elaboraron los sabrosos talos con queso, en una jornada húmeda y fría pero bastante luminosa como haciendo honor a la patrona. Era la última feria del año en el País del Bidasoa, y se pasó con agrado.