A lo largo del paseo del Arga se podrán encontrar intervenciones artísticas", explicó Raquel Crespo, coordinadora de Cultura del Ayuntamiento de Huarte. Además, "desde la ludoteca se han hecho cajas nido y las hemos colocado por el paseo de las huertas, que ayuda a que combatir plagas", agregó Ainhoa Otazu, de Txubindo, que también participó en el proyecto.

Durante la visita guiada, a la que acudieron cerca de 200 personas, José Luis de la Hoz, autor de cinco obras integradas a lo largo del paseo, explicó el significado de cada una de ellas, mientras el exconcejal Martín Astrain se remontaba a lo qué había sido anteriormente cada zona del recorrido. De la nota de humor y aventura se hizo cargo el grupo de teatro de Huarte Kromlech. A los pocos minutos de iniciar el paseo, seis piratas se abrieron paso y anunciaron que se encontraban buscando un tesoro escondido en el camino. En el recorrido, uno de los "piratas", Patxi Celaya, mostró las especies de pájaros que habitan en el paseo.

las obras

Cinco nidos integrados

"El objetivo principal de este proyecto es conseguir que el impacto visual sea el motor que pare a la persona que pasea y recrearse en la esencia de lo que somos", expuso José Luis de la Hoz, antes de presentar el primer nido: La madre y la vida, en el que "el nido grande simboliza la madre naturaleza, el árbol que estaba seco, lo reciclamos y le dimos una vida diferente, y el fruto que hay arriba, es lo que queda cuando el recorrido está hecho, o sea, nosotros", describió de la Hoz. Al llegar a la presa de Zokoa, Astrain comentó lo "distinta que está ahora", ya que, "en la década de los 90 se construyó esa otra presa para que pasase el colector de saneamiento". "Antes había un pozo. Entre el cascajo y la presa, había una distancia con mucha profundidad y los chavales veníamos a bañarnos", añadió Astrain. Más adelante, en el término de Zumedía, "hasta hace muy pocos años había chopos, luego se saneó y se hicieron las huertas", contó el exconcejal. En el término de Inzoa, donde los niños tuvieron que realizar una "prueba" si querían entrar en la tripulación pirata, Astrain recordó que allí "había una cascajera donde venían las mujeres a lavar".

El segundo nido, ¿Jugamos junto al río, "invita a jugar junto al río, sin prisas y sin pilas", dijo de la Hoz. No soy una papelera, el tercer nido, "si ves el interior, hay restos de basura que no debían estar ahí", agregó el autor, que señaló la pasarela por la que rodear la obra.

"Pescadores (el cuarto nido) lo hice de una riada que trajo maderas del río", explicó el autor, que asimismo reconoció que cuatro de las ubicaciones "las eligió el río". En el quinto nido, Baño en el río, siesta en la sombra, los piratas descubrieron que el tesoro era una invitación a la fiesta en la presa de Atondoa con música (txalaparta y batukada) y almuerzo y, por la tarde, hinchables y paseos en barca desde el Foro Europeo.