EN las culturas mesopotámica, egipcia, maya, azteca e inca?, el poder político y religioso era una emanación directa de Dios. El príncipe se transfiguraba así en divinidad o mediaba con el cielo en connivencia con la casta sacerdotal.

Los medios de producción eran agropecuarios, basados en la agricultura del trigo, junto a los grandes ríos de llanura; o del maíz en Centroamérica y la cordillera de los Andes. Aparte estaba el comercio, que incluía el oro y otros metales preciosos, así como a los seres humanos.

Las fuentes de energía brotaban de las fuerzas de la naturaleza, gracias a la aplicación de los conocimientos mecánicos, pero sustentados por mano de obra esclava. Las reacciones de autodefensa de los súbditos eran extremas, para contrarrestar la extrema tiranía, crueldad y violencia ejercidas por el soberano, quien era prácticamente dueño de sus vidas.

La indagación intelectual supuso un componente notable, destacando los diversos avances científicos, aunque siempre al servicio de la élite. La colonización del territorio fue extensa y nacieron ciudades estados e imperios, con una característica común de conquista y dominio, mediante luchas entre clanes y etnias.

El ansia depredadora se orientaba hacia el saqueo, mientras que el frenesí destructor se manifestó en sacrificios humanos llevados al paroxismo. Destaca el caso de los aztecas, quienes llegaron a asesinar en un solo día a más de diez mil personas, para calmar la supuesta ira del Sol al que adoraban.

Cabe deducir que el árbol genético de todos estos pueblos era similar, con independencia del espacio y del tiempo, porque entroncaban con un antepasado común: el Homo Sapiens, que hace unos cincuenta mil años alcanzaba Australia.

En otra de sus aventuras atravesó el Estrecho de Bering, que une Asia con América, gracias a que se hizo practicable durante las glaciaciones. Son evidencias que la genética va calibrando de forma progresiva, mediante el análisis comparativo del ADN de los restos óseos.

Como resultado de estas migraciones se produjeron similares estructuras sociales, con matices en cada caso que no anulan el patrón global. Sucedía aproximadamente desde el año 3.000 A. C., en Mesopotamia, Egipto y América; hasta el 1.500 D. C. en esta última, dándose entonces la conquista de aztecas e incas por parte de la Corona española.

Aparece la misma arquitectura colosal: las pirámides. Ocurre con algunas variantes, por ejemplo entre los incas, quienes a su vez no contaban con la escritura. Sin embargo no es algo exclusivo de aquellas culturas, porque la forma piramidal asoma aún en la vertiente atlántica asociada a las tumbas celtas, o en el Mediterráneo en relación con las mastabas de piedra ciclópea?

La monumentalidad surge siempre como una legitimación del poder de los príncipes, faraones, reyes, etc., bien a modo de mausoleos o como lugares sagrados para el sacrificio ritual. El fenómeno acontece sin que varíen en lo sustancial ni los elementos conformantes del sistema social ni las manifestaciones de los instintos primarios, dentro de un ciclo evolutivo de barbarie tecnológica.

Se fomenta la natalidad y crece intensamente la población, propiciándose el macro-urbanismo en ciudades como Tenochticlán (Méjico), que llega a albergar a trescientos mil habitantes. Pero la mortalidad infantil era también muy numerosa y baja la esperanza de vida.

Las sociedades son, por lo general, estructuradas en torno a la supremacía de los varones. Las pautas de comportamiento se asemejan a las de algunos primates; lucha entre clanes, asesinato, saqueo, dominio sobre las hembras, violación?

Para concluir, los aztecas e incas desaparecieron bajo la codicia del Imperio Español, tan necesitado del oro y de la plata para el sustento de sus interminables guerras por la supremacía europea. A pesar del Catolicismo aún se mantenía en la barbarie, porque entre otros indicadores fomentaba la esclavitud. Manifestó un ansia depredadora desmedida hacia los metales preciosos e hizo gala de un frenesí destructor sin límite, liquidando de un modo u otro a millones y millones de indios en tan sólo unas décadas.

* Doctor en Historia