El antiguo lavadero de Amaiur vuelve a ser lugar de encuentro
Los vecinos han restaurado y rehabilitado el antiguo espacio que ahora será espacio de ocio y de reconocimiento a las mujeres
elizondo - El antiguo lavadero (lixutegia, en euskera) de Amaiur vuelve a la vida y a ser lugar de encuentro como lo fue a lo largo de su existencia, después de haber sido restaurado y rehabilitado por los vecinos. Además, el entorno también ha sido mejorado y se han instalado unas mesas y bancos con los que se ha creado en espacio precioso para el descanso o para hacer meriendas y comidas cuando les apetezca a los vecinos y a los visitantes.
El lavadero está situado en el paraje Mertxede, junto al camino que conduce al frontón Gure Ametsa y a la herri eskola (escuela pública) y los trabajos se han llevado a cabo en auzolan, como no podía ser menos en una localidad en la que destaca la fidelidad a esta forma de labor solidaria de los amaiurtarras. De igual forma, iniciaron en su día la rehabilitación de la Herriko Etxea, en un principio con la creación de Amaiurko Gaztelu Elkartea, sociedad de la que forman parte la práctica totalidad de las casas, el frontón cerrado y cubierto del que carecían, y la ermita de Nuestra Señora del Pilar, el serorategi (casa de la serora) convertido en sala multiusos así como la recuperación y revalorización junto a la Sociedad de Ciencias Aranzadi de Gaztelua, el collado donde estaba el histórico castillo y se levanta el obelisco en memoria y homenaje a los defensores de la soberanía de Navarra.
La inauguración se llevará a cabo el sábado, organizada por el alcalde jurado Isaak Rekalde, de Juanikotenea, sus kargodunak y todo el pueblo en general. Los actos comenzarán con una charla a cargo de Beatriz Gallego Muñoz, historiadora y antropóloga, experta en la existencia y formas de vida de los lavaderos en Euskal Herria. La charla versará sobre el tema Lavadero de Amaiur: reconocimiento al trabajo realizado por las mujeres, que tendrá lugar en Otsondo Barride Elkartea a las 11 horas.
Luego se visitará el lavadero en un paseo animado por músicos y se colocará una placa en reconocimiento y conmemoración al trabajo históricamente realizado por las mujeres en ese recinto. Como recuerdan las mujeres de cierta edad, la labor de lavandería era particularmente dura y sufrida, y muy en particular en la época otoñal e invernal, cuando se veían obligadas a trabajar a muy bajas temperaturas y en unas condiciones muy penosas.
Las antiguas coladas a base de ceniza y de jabón artesano a más no poder, elaborado en la propia casa, obligaban también a aclarar las ropas con abundante agua en el lavadero. Al menos, la coincidencia en el lugar con sus amigas y vecinas de otras casas, servía de encuentro y oportunidad de hablar de sus cosas. La llegada de la electricidad y la in-vención de las primeras lavadoras supuso en cierta forma una liberación, mejorada por los actuales detergentes, y terminó con un trabajo penoso aunque también con una forma de encuentro que ahora se recupera pero para su ocio merecido y muy justo.
Lavanderas. Los lavaderos supusieron un avance, pequeño pero importante, para las mujeres que antes tenían que acudir a orillas de los ríos y regatas para llevar a cabo su labor.
Investigación. La investigadora Beatriz Gallego es autora de Una aproximación a la sociabilidad femenina y creación de la conciencia de género: los lavaderos en el mundo rural. Pronunciará en Amaiur una charla sobre el tema, a las 11 horas, el sábado.