Un total de 317 vacas y 215 yeguas propiedad de una veintena de ganaderos del Valle de Erro entraron el sábado en los pastos comunales de Sorogain con la finalidad de permanecer en sus prados hasta el periodo otoñal. Se trata de una costumbre que se remonta al año 1856, cuando se firmó un tratado internacional entre los valles de Erro y Baigorri para compartir los pastos en el paraje de Sorogain.

La tradición se volvió a revivir ante la mirada de decenas de personas que se acercaron a este día festivo y soleado. El alguacil del Valle de Erro, el mezkiriztarra Xabi Zía, marcó a fuego las letras VE (iniciales de Valle de Erro) en cada una de las reses, tal y como lo viene haciendo desde hace 16 años para que los animales de ambos lados de la muga sean reconocidos y puedan pastar con total libertad por los comunales de Sorogain. En las cabezas del Valle de Erro es costumbre marcar en la parte derecha; en el valle contiguo, en cambio, se marca en la parte izquierda.

La fecha de la marca, que suele celebrarse el segundo fin de semana de mayo, se ha visto este año alterada por la Euskal Trail, una cita deportiva que se desarrollará en Urepel a finales de mes. Este adelanto de fechas ha supuesto que haya entrado menos ganado que otros años. “Hay muchas yeguas que todavía están pariendo en los prados y algunos que tenían vacas, al ser tan pronto, no han querido traerlas”, declara Zía. De la misma manera, el sábado entraron unas 500 ovejas, pero se prevé que, a media hierba (en mitad del verano), entren otras 1.000 más.

Según el convenio entre valles, cada ganadero del Valle de Erro tendrá que abonar 27 euros por cada cabeza de vacuno y 32 euros por cabeza caballar. El precio por cada oveja se estipula en 3 euros.

Tanto para los vecinos como para los 21 ganaderos, venidos de Aurizberri, Loizu, Erro y Bizkarreta-Gerendiain, la cita supuso un encuentro de confraternidad y hermandad.

marca en urepel El próximo sábado 20 de mayo la localidad de Urepel volverá a repetir esta ceremonia festiva. Allí, 230 vacas, por las que abonan 71 euros, serán marcadas a fuego. Se confía en que pueda entrar más ganado. “Este abril ha sido bastante seco, pero con las últimas lluvias, parece que ha mejorado la cosa”, explica Zía.