pamplona - Hace una década, probablemente, pocos pamploneses pensarían que en ese bar de toda la vida, con una barra poblada de pintxos, tortillas de patata y raciones de cordero al chilindrón, iban a poder degustar también un arroz tres delicias, pedir tallarines aliñados con soja o disfrutar de unas empanadillas Kuo-Tie. Incluso les resultaría extraño ser atendidos por un chino en perfecto castellano, pero es una realidad cada vez más habitual y común, sobre todo, en los barrios de Pamplona.

En la ciudad conviven 991 personas de nacionalidad china, según los últimos datos del padrón municipal, 210 más que hace cinco años. Por barrios, cuentan con más vecinos asiáticos Iturrama (198), San Juan (161) y Rochapea (157), que se han mantenido en los últimos tiempos a la cabeza junto a La Milagrosa. Además, tal y como han avanzado a este periódico desde la Asociación de Empresarios y Hosteleros de Navarra (AEHN), “cerca de 200” establecimientos hosteleros en toda la Comunidad Foral, muchos de ellos emblemáticos, han pasado a estar regentados por ellos. Con unos 2.500 locales hosteleros en Navarra, suponen el 8%.

El Kopas de Iturrama, el García del Casco Viejo, Las Matas en la avenida de Zaragoza o el Toki Ona de San Juan y el Orient Express en Yamaguchi. La lista es cada vez más larga y aunque la estampa no ha cambiado demasiado, porque la gran mayoría alternan la gastronomía local con la de su país y mantiene la decoración tradicional de los establecimientos que durante años han vestido igual, ahora uno puede disfrutar -por ejemplo, en Pío XII-, de un rollito de primavera con una copa de vino por dos euros.

“Van poco a poco y de manera muy discreta, pero al igual que ha ido pasando en otras ciudades -en Barcelona me hablaron de hasta 1.500 establecimientos-, aquí también hay cada vez más bares a cargo de personas chinas, algo que sucede sobre todo en los barrios”, explica Nacho Calvo, gerente de la asociación, que asume que “trabajan mucho y se adaptan a la elaboración de nuestra comida tradicional. A veces, también, los que dejan el bar les enseñan. En los últimos años el número se ha incrementado aunque creo que esto cambiará, porque también buscarán una mejor calidad de vida y en China las cosas han cambiado mucho en los últimos 20 años”, señala.

Valora que “son emprendedores, y si no tienen problemas con sanidad, no trabajan con productos ajenos y no se pierden los orígenes de la comida tradicional navarra, es bueno. Aquí tenemos trabajadores de todas las nacionalidades y con ellos no existe ningún conflicto”. A su juicio, este incremento se debe a que trabajan los fines de semana “y muchas horas, y están dispuestos a hacerlo. Han visto en la hostelería un buen negocio y no les importa sacrificarse. Tienen mucho de comunidad, de colectivo”.

Locales concretos Beatriz Huarte, secretaria general de Anapeh (Asociación Navarra de la Pequeña y Mediana Empresa de Hostelería), explica que llevan tiempo detectando la penetración de la población china en los negocios de hostelería, e incluso cuentan con algunos asociados con los que trabajan. “Por lo general, buscan locales concretos, principalmente cafeterías o bares de pintxos, que no sean nocturnos ni en zonas como el Casco Viejo aunque sí en las arterias principales de los barrios o zonas concurridas”, explica, y añade que son gente “seria a la hora de cumplir con sus obligaciones y pagos”.

Asume que entran a formar parte del sector siguiendo la línea de negocio anterior, y adquieren un local ya existente (mediante compra o alquiler) tras una jubilación o un traspaso. “Continúan con el perfil de negocio y los consumidores lo aceptan, les va bien -explica-. Para ellos es una oportunidad, cuentan con capacidad económica y de emprendimiento”.

Desde la Asociación de Comerciantes y Hosteleros del Casco Viejo de Pamplona, por su parte, indican que en esta zona “es minoritario” (son sólo el Bar Norte y el García, según explican) aunque coinciden en que “antes trabajaban más en el comercio y ahora hay más bares”, reconoce el gerente, Carlos Albillo.

La Rochapea es uno de los barrios en los que más se ha notado. El hostelero Alfonso Ortiz de Landazuri valora que el problema llega “si no dejan dinero en el barrio o no generan empleo local”, aunque asume que no existen conflictos y reconoce que cada vez son más los chinos que adquieren los bares “de toda la vida”, pero cada uno cuenta con su propia clientela.

Conchesi San Juan, presidenta de la Asociación de Comercio y Hostelería de la Rotxapea y propietaria de una mercería, reflexiona sobre la situación general. “Tenemos que pensar por qué están cerrando, no quiénes los adquieren. Los bares facilitan las relaciones sociales, dan un servicio, tienen productos de calidad? Se pierden muchas cosas si se cierran”, valora.

Casco Viejo. García y Norte.

Txantrea. El Endika, Gaztelu y El Abuelo.

Iturrama. Amabella, Slalon, Madison, Olary, Amanecer.

San Juan. Toki Ona, Taberna del Cuto, Orient Express, La fonda, Calipso, Garralda.

Mendebaldea. Café Café, Cuatro.

Rochapea. Oblatas, Bar Manu, Beroa, Ambasane, Casa Manolo, El frontón, Cafetería La Rotxa.

Yamaguchi. Orient Express, Búcaro, Central.

II Ensanche. Goroabe, el Halcón de Hierro, el Álamo.

Buztintxuri. Bar Mattina.

Mendillorri. Bodeguita de en medio.

San Jorge. Café Bar Sofía.

198

Iturrama es el barrio con más personas de nacionalidad china empadronadas, 198, por delante de San Juan (161) y Rochapea (157).