El Ayuntamiento de Tudela ha presentado alegaciones frente al departamento de Medio Ambiente con las que niega la autorización para el proyecto de la Planta Centralizada de Fangos y Planta de Biometanización que Nilsa quiere instalar en la capital ribera porque es “incompatible con las actividades autorizables en suelos de protección” por lo que aseguran los técnicos municipales “no tiene encaje posible”. Para el Consistorio se trata de suelos de alta productividad agrícola por lo que “conforme a la Normativa Particular del Suelo No Urbanizable la utilización para cualquier otro uso diferente al puramente agrícola no sobrepasará en ningún caso como conjunto el 3% de la superficie catastral de la parcela, y en este caso se supera ampliamente”.
Por todo ello concluyen que el proyecto de Planta Centralizada de Fangos y la Planta de Biometanización “debe ubicarse en otro lugar distinto el que ocupa la actual EDAR, porque ni tiene encaje legal en el Plan Municipal de Tudela, ni en el POT-5, ni tiene lógica, tratándose como se trata de unos proyectos que van a tratar el 40% de los residuos urbanos de Navarra, situados a 50 metros del río Ebro, a 1 kilómetro de la ciudad de Tudela, y que provocarán -además- un gran tráfico de camiones, al no haberse previsto -no hay plazo ni previsión de plazo- la planta de secado de fangos”.
Para ello han presentado 18 alegaciones para solicitar que no se conceda la Autorización Ambiental Integrada porque, entre otras cosas, a su juicio, se trata de un único Proyecto Global, fraccionado y dividido en tres fases, “que son totalmente dependientes entre sí, con el fin único de lograr su tramitación ambiental individual y separada, lo que supone una ocultación deliberada y la conculcación flagrante de los derechos”. Para los técnicos se pretenden “efectos ambientales de las diferentes infraestructuras con impactos similares, cuando la suma de todos ellos es superior al impacto producido por cada una de las infraestructuras por separado”. En este sentido se argumenta que no se trata de una ampliación sin más sino de una nueva actividad, por lo que necesita una nueva AAI.
Las alegaciones
Las alegaciones se centran en que la ubicación es “completamente inadecuada para tratar el 40% de los residuos urbanos de Navarra y producir biogás”, por la necesidad de transporte muy importante (tanto para la entrada de residuos como para la salida de fangos tratados), al ubicarse muy cerca del casco urbano de Tudela y del río Ebro y por querer instalarse en una zona de “riesgo medio de inundación, de producir afecciones ambientales, a la salud y al entorno (contaminación del suelo y del agua por nitratos, hablan de “cinco veces más”) e incrementando la vulnerabilidad de la seguridad de las personas y bienes”.
Con respecto a las zonas inundables recuerdan que “no se respeta la zona inundable, y la infraestructura ocupa suelo no urbanizable a escasos 22 m del cauce del río Ebro en una zona protegida dentro de la Red Natura 2000, en un punto crítico inundable”. Por ello recuerdan que el Plan especial de emergencias ante el riesgo de inundaciones de Tudela de marzo de 2021, muestra que la infraestructura crítica que puede verse anegada es la depuradora EDAR. y el Real Decreto que marca las limitaciones a los usos del suelo en la zona inundable, “establece que se evitará el establecimiento de servicios o equipamientos sensibles o infraestructuras públicas esenciales tales como, … depuradoras …”
Para dar el informe negativo del Ayuntamiento de Tudela a la instalación de la nueva EDAR se apoyan también en que “estas nuevas actividades contravienen el Plan General Municipal de Tudela que califica las parcelas afectadas por el proyecto como suelos de Alta Productividad Agrícola, cuyo régimen de protección y limitaciones únicamente permite usos diferentes, en un porcentaje igual o superior a un 3% de la parcela, y el proyecto supera amplísimamente esa ratio del 3%”.
Por último apunta el Consistorio tudelano que con su instalación no se van a cumplir los objetivos del “marco 2030” respecto a la reducción de gases de efecto invernadero y la mejora de la eficiencia energética, así como que “no hay duda alguna sobre el incumplimiento del Plan Director del Ciclo Integral del Agua de Uso Urbano de Navarra 2019-2030, que marcaba las plantas de Arazuri, Tudela y Carcar (Tierra Estella)”. Asimismo, echan en cara de Nilsa que no se haya presentado un “mapa de ruidos en el perímetro de la parcela con el nivel sonoro previsto, y únicamente se refieren al casco urbano de Tudela, a una distancia de 1,29 km, sin considerar la afección al espacio natural ni al conjunto de la fauna, especialmente la próxima. En todo caso, como la actividad se desarrolla ininterrumpidamente, hay que considerarla actividad nocturna y, por tanto, el índice de ruido deberá ser inferior a 45 decibelios”.