Un grupo de corellanos se dedica desde hace más de una década a reproducir las joyas arquitectónicas con las que cuenta la ciudad de Corella a escala con la intención de dar a conocer y difundir la riqueza histórica y urbanísticas con las que cuenta la ciudad del Alhama. Los seis diseñadores, arquitectos y ejecutores de las perfectas miniaturas son Ramón Rico, Javier Pezonaga, Ramón García, Mario Barceló, Ángel Jimenez y Luis Navarro que recrean al detalle los palacios que adornan uno de los casco históricos más ricos de la Ribera y de todo Navarra pese a que su estado, en muchos casos, sea algo preocupante.

Todos ellos dedican dos horas cada martes y cada jueves a trabajar en un taller de maquetas cuyo coste está subvencionado y patrocinado por la Asociación de Mujeres y Hombres el Crucero de Corella desde hace 13 años. “También vamos otros días si hay que avanzar trabajo”. Entre ellos se ha creado tal vínculo que las comidas, cenas o tomar algo juntos es algo habitual.  Este taller de maquetas en la actualidad en el que participan los seis artistas tiene la duración del curso escolar comenzando en septiembre hasta el mes de junio, encargándose cada uno de los componentes de una tarea, aunque realmente todos hacen de todo.

Uno de los artistas durante el proceso de creación de las fachadas. Cedida

Sus especialidades

Por ejemplo, Ramón Rico es un excelente pintor y también es el responsable de elaborar los detalles ornamentales del edificio que estén creando como farolas, bancos, árboles, esculturas y otros pequeños pero divertidos detalles como casetas de perro (con el animal incluido), Javier Pezonaga es quizás quien dirige el grupo y, de hecho, se dirigen a él como “patrón o ingeniero”, Mario Barceló es el que mas años lleva realizando maquetas y participando en este taller de maquetas desde que comenzó, si bien le sigue en antigüedad Javier Pezonaga (el resto lleva entre 6 o 7 años a excepción de Ramón García, el último en unirse a este grupo hace un año). Esta reunión de minialbañiles, herreros, pintores, decoradores y otros grandes gremios tienen su lugar de trabajo en una sala del centro cultural de Corella.

La última reproducción que han acometido y ya acabado es la casa de los Soprani, un joya que aun se conserva “pero que se va a hundir, en tres años desaparece”, afirmaron con pena, ya que está cubierta su fachada de mallas porque se desprenden partes de ella. De esa forma, su maqueta, además de ser una obra de arte, será el recuerdo más real que exista cuando la casa de los Soprani se caiga o sea demolida. Actualmente están trabajando en la maqueta de la Casa Palacio Virto de Vera, ubicada en un lateral de la plaza de los Fueros de Corella construida en 1741 por el matrimonio formado por Juan Fermín Virto de Vera (de una familia hidalga dedicada al comercio lanar y comercialización de productos coloniales y textiles) y Maria Josefa Anchorena (también de una familia de comerciantes).

Uno de los palacios recreados por el grupo de miniaturistas. Cedida

Cómo trabajan

Para hacer las maquetas, contratan un dron con el que realizan fotos generales de los edificios, de los tejados y distintas partes, si bien cada uno luego lleva a cabo fotos de la parte que les toca hacer. Igualmente consiguen los planos de los edificios en la oficina del catastro del Ayuntamiento y llevan sus medidas a escala del 3%. Entre los materiales que se utilizan para elaborar las maquetas lo fundamental son los paneles de poliespan, silicona, reglas, lapices, cuchillas para marcar los ladrillos, un nivel y pinceles. Para pintar las maquetas y darles vida con el color utilizan tintes y pintura blanca plástica normal para las paredes, plaste para paredes para retocar algún fallo y lija.

Cada una de las recreaciones les cuesta alrededor de año y medio, pero depende de la complejidad del edificio, “si bien es cierto que con la experiencia cada vez nos cuesta menos tiempo hacerlas, ya que ganamos en agilidad”. Una de sus máximas inquietudes es pensar dónde se van a guardar las perlas de la Corella en miniatura que están elaborando y donde se van a conservar ya que no dudan en señalar “son obras de arte y ahora que ya tenemos acabada la maqueta de la Casa de los Soprani no sabemos dónde bajarla”.

Un momento del trabajo en el nuevo proyecto, cada uno de los cuales les cuesta cerca de año y medio. Cedida

Las maquetas

Actualmente ya hay 7 maquetas en el Museo de Arte Sacro, que no es municipal pertenece a la Fundación Arrese. Por este motivo consideran que su trabajo esta poco valorado, “si estas maquetas estuvieran expuestas en un espacio público con un conserje o un guía se verían mucho mas que donde están actualmente”, apuntan.

Algunas de las joyas que se pueden contemplar en el Museo Arrese (Museo de Arte Sacro) son el propio Convento de la Encarnación (del siglo XVII, fundado por el corellano Pedro de Baigorri, gobernador de Buenos Aires que envió en 1659 un total de 16.000 reales de oro para su construcción, abandonado en 1970 y comprado por Arrese en 1973 para ser el Museo de Arte Sacro), la Casa de los Marqueses de Bajamar (de finales del siglo XVII), la Parroquia de San Miguel (una de las que más tiempo le llevo construir, templo de origen gótico erigido en el siglo XV), el Ayuntamiento de Corella (edificio del siglo XVII que sustituyó a la desaparecida casa consistorial medieval situada en la calle Conejera), la Casa Palacio de los Aguado (construcción barroca erigida en el siglo XVII por la noble familia de los Sada y reformada en el siglo XVIII siendo ya propiedad de los Aguado, familia de banqueros, que se le denomina La casa pintada y donde vivió Ramón Rico 27 años hasta que se demolió en 2008), la parroquia de Nuestra Señora del Rosario (inaugurada en el año 1546), iglesia y convento de Nuestra Señora de la Merced (residencia monástica del siglo XVII ocupada actualmente por la Escuela de Arte y Superior de Diseño), la Casa de los Arteta (imponente palacio del siglo XVI, maqueta expuesta en la primera planta del Centro Cultural de Corella) y el Palacio de los Sesma (conocido como Casa de las Cadenas edificio barroco de Agustín de Sesma y Sierra y su esposa Josefa Escudero donde residió el primer rey Borbón, Felipe V, con su esposa Maria Luisa de Saboya y su hijo Luis durante los cuatro meses que estuvo viviendo en Corella y a donde se trasladó la corte en 1711).