Suele pasar en casi todos los plenos de mociones del Parlamento de Navarra. Al final de la última intervención del debate que sea, el presidente de la Cámara, Unai Hualde, da la orden a los servicios jurídicos y manda continuar con el siguiente punto. Entonces interrumpe una voz severa y cavernosa que sería ideal para contarle un cuento de miedo a un crío pequeño: “Presidente, mi turno para explicar el sentido de mi voto”. Es Maite Nosti Izquierdo, la única parlamentaria no adscrita de la Cámara. No tiene derecho a intervenir durante los debates como el resto de grupos, pero sí a explicar al hemiciclo –en una breve intervención desde el escaño– por qué ha votado lo que ha votado.
Así lleva un año. El 12 de marzo de 2025, Nosti anunció, por sorpresa, que dejaba de militar en Vox Navarra. Alegó entonces la existencia de discrepancias internas, de una separación cada vez más grande entre los ideales de Vox y la realidad del partido. El abrupto abandono de Nosti no era sino el síntoma más visible de los problemas de fondo de un partido de vida breve y agitada, parasitado por gentes deseosas de vivir de la política y que vieron en la formación de ultraderecha la última posibilidad –como antes lo fue Ciudadanos– para vivir de la política.
Nosti, la médica de familia jubilada que fue elegida candidata de Vox Navarra mediante un casting, dejó el partido –al que había llegado tres años antes–, pero no el escaño. Hoy continúa en el Parlamento. Sin partido, sin capacidad de influencia sobre las políticas públicas –solo tiene derecho a asistir a una comisión–, con sus derechos políticos muy mermados. Pero con escaño. Este periódico se ha puesto en contacto con ella para realizar este reportaje. Agotará el acta pese a la soledad de los no adscritos porque se siente “representante de quienes valoran la coherencia y la independencia”. Y después, volverá de donde salió para darse una vuelta por la política: la jubilación.
¿Se sintió traicionada por Emilio Jiménez? "No utilizo ese término"
Nosti dio el portazo tras un episodio extraño. Apoyó la declaración del presidente del Parlamento con motivo del día de las víctimas del terrorismo, texto con el que el aparato nacional de Vox –que es el que manda sobre los territorios– no estaba de acuerdo.
La jugada se interpretó entonces como la última actuación por libre de una parlamentaria a la que acusaban de no acatar con todo el celo las órdenes de Vox desde Madrid. Nosti explicó entonces que entre ella y su partido existía ya un “distanciamiento” político fruto de un “rumbo ideológico” que para ella no era “el más adecuado”. Nosti niega que Montse Lluis, de aquellas la encargada de Vox para el control de los territorios, llegara a Pamplona para expulsarla: fue Nosti la que tomó la decisión personal de abandonar tras “intentar” abordar “discrepancias internas relevantes”. No tuvo éxito, parece.
Hoy no hace paralelismos con la crisis de Vox Navarra y la de otras regiones como Murcia o Madrid, donde Abascal acaba de echar hasta a Javier Ortega Smith-Molina, el padrino de su hija. No quiere opinar sobre la deriva de un partido que ya no es el suyo, dice. Como tampoco califica la actitud que tuvo en la crisis el otro parlamentario de Vox, Emilio Jiménez, que se puso del lado del partido. ¿Traición? “No utilizo ese término”, responde.
Ahora vive adaptada a su nueva realidad. Ha tramitado una treintena de peticiones de información, su forma de “fiscalizar” al Gobierno. Como no adscrita solo tiene derecho a participar en una comisión. Pidió la de Economía y Hacienda, que es la que despacha los Presupuestos, la más jugosa. El Parlamento le asignó asiento en la comisión de Universidades, de escasa visibilidad. Ahora tiene más tiempo e incluso ha retomado la carrera de ADE, que estudia a distancia, algo que no pudo hacer en cursos anteriores por las exigencias de la portavocía. De hecho, suele adornar sus posicionamientos con conceptos económicos –en el último pleno, en la moción sobre el reciclaje de envases, habló sobre la cadena de valor, sobre el pago del envase en el precio...– y quiere que quede claro en este reportaje que ella es, ante todo, “liberal” e “independiente”.