Enigmas heráldicos en Bertizarana y Baztan
Los valles de Bertizarana y Baztan conservan unos curiosos escudos, tallados en piedra entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Se diferencian claramente de la heráldica española o francesa de la época. Parecen ser obra de un mismo artista
A estos escudos de armas los caracterizan sus adornos exteriores, muy distintos de los presentes en la heráldica ordinaria. Están dotados de tenantes (es decir, figuras humanas para sostener el escudo), que se hallan de pie sobre unos elementos arquitectónicos que aún pueden verse en la base de algún balcón de la comarca. En la punta del escudo se representa una lucha entre animales (un león y un jabalí o dos leones). Hay también figuras desnudas que, en la mayor parte de los casos, parecen ser de niños. ¿Harán referencia, tal vez, a la descendencia de la pareja que construyó la casa? En cuatro de ellos existe además otro pequeño sello bajo el escudo. No logro identificar con seguridad los símbolos que contienen.
En total tengo noticia de cinco piedras armeras de este tipo, aunque no he realizado una revisión sistemática de ambos municipios. Eso hubiera exigido varios días de trabajo. Resulta posible también que en los más de tres siglos transcurridos desde entonces, hayan desaparecido algunas. De las cinco, hay dos que están fechadas. Creo que todas ellas fueron talladas por el mismo artista. Pero hay que tener en cuenta que, a la hora de determinar los elementos a incluir en el escudo, puede influir también el propietario de la casa (que es, al fin y al cabo, quien pagará el trabajo). Se han ocupado asimismo de estos símbolos Julio Caro Baroja y Vidal Pérez de Villarreal.
Respecto a la imagen que representa la lucha entre un lobo y un jabalí, el ejemplar más antiguo que conozco, está en otro escudo, colocado en la fachada del ayuntamiento de Etxalar. Procede de la antigua casa consistorial, cuyas obras finalizaron el año 1685. Según indica Pello Apezetzea en su obra Etxalarren historiako zenbait jakingarri, fue tallada por Joanes Perochena. Comparando sus características, he intentado ordenar las cinco de forma cronológica. Pero el resultado no es concluyente.
1 - La casa Indartea está en Ziga (Baztan). Parece que siguiendo a Caro Baroja, al referirse a este escudo, el Catálogo Monumental de Navarra señala que es “del tipo denominado flamenco”. Esto se ha relacionado con la admiración de algunos navarros por la floreciente actividad económica de Flandes en esa época. El blasón muestra el ajedrezado de Baztan.
Inmediatamente debajo hay un pequeño óvalo que representa algo que podría ser un compás sujetado por una mano. La figura de la izquierda parece sostener una copa o cuenco. La placa señala que la casa habría sido construida por Juan de Aguerre y María de Indartea. Se ha indicado que está datada en 1632, tal y como consta en la piedra. Es posible que alguno no se hubiera percatado de esa fecha. Debido a ello -por el estilo y contexto histórico- han señalado también, que sería de principios del siglo XVIII. En realidad, la fecha figura con números pequeños y no muy legibles, que han sido además parcialmente tapados al revocar y pintar la fachada. Pero creo que el año sería el 1692 o 1693.
Tal vez de aquí a cierto tiempo -cuando los propietarios decidan que es preciso intervenir de nuevo en la fachada- podrían eliminar unos cuantos centímetros cuadrados del revoco, para que el año quede al descubierto y pueda resolverse este pequeño enigma histórico.
2 - Otro escudo se halla, según el Catálogo, en la casa Oyerena, de Narbarte. Incluye su fotografía en la lámina 402. En el escudo figura la sirena de Bertizarana. En cuanto a las dos figuras (una de ellas tiene un fino bigote), están ataviadas de forma muy similar a los de Indartea. Esta obra los identifica como “reyes de armas”. Parece que ambos brindan con sendas copas. Pero no he logrado localizar el escudo. En Narbarte me indican que no existe ninguna casa llamada así.
3 - En Irurita, en dirección a Ziga, junto al borde de la carretera, hay una casa señalada con el número 29. En este caso, los dos tenantes son una figura masculina y otra femenina (con falda). El pequeño óvalo situado bajo el escudo también muestra algo. ¿Tal vez una figura humana corriendo?.
Puede haber aquí algo a tener en cuenta. La Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, incluye una fotografía del dintel de la casa Xominanea, en el barrio de Ibarron, de Saint-Pée-sur-Nivelle (Lapurdi). El conjunto recuerda a estos que estamos viendo del País del Bidasoa. Está fechado en 1701 y según indica dicha obra, se trata de “...las figuras de los dueños de la casa”. El hombre está representado con el traje y la peluca típicos de la época. Lleva también bastón. Pero el conjunto carece de escudo de armas y es de una hechura claramente distinta a los de nuestra Alta Navarra.
De todas formas, resulta lógico pensar que esos tenantes representen a los constructores de la vivienda.
4 - Asimismo en Narbarte está la casa Argiñenea, numerada con el 13. Tiene como tenantes un hombre y una mujer. Bajo el escudo, un pequeño círculo parece mostrar un corazón o panela.
5 - En la casa Kapienea, de Legasa, hay otro fechado el año 1703. Debajo del escudo, el óvalo muestra lo que he indicado que parece ser una mano sujetando un compás. Hemos visto que una década antes lo usaba.
¿Pudo ser, tal vez, un signo de identidad del artista autor de la obra?.
Por el estilo y las fechas, creo que estas cinco tallas son del mismo autor. Recuerdan el trabajo de algunos artistas tradicionales africanos, que combinan la creatividad con una técnica en gran medida autodidacta. Además, algunos de los elementos que incluye, son muy poco usuales.
Pero es posible que tuviera algún conocimiento de heráldica. Hoy en día puede resultar extraño, pero no lo era tanto entonces. Tiempo después, Pedro Joseph de Aldazaval publicó su Compendio Heráldico, que fue objeto de tres ediciones en Pamplona, entre los años 1773 y 1775. Es decir, que había interés por la materia en una amplia parte del público.
Antes he hecho referencia al escudo existente en el Ayuntamiento de Etxalar, obra de Joanes Perochena. Pero, a la vista del estilo, no me atrevo a indicar si él es o no el autor de estos cinco trabajos posteriores. Como el artista ha tenido una intervención tan personal y además no hay documento alguno que lo explique, no sabemos todo lo que quiso representar.
Pero, al fin y al cabo plasma el afán de que la memoria acerca de unas personas se mantenga. También de que, en el futuro, su linaje persista. Es un pequeño enigma más, de los que atesoran estos hermosos valles del País del Bidasoa, donde la historia -excepcionalmente densa y bastante estudiada- se conserva mejor que en otros lugares.