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La Bodega Ochoa regenerará su suelo para asegurar el futuro del vino

Las hermanas Adriana y Beatriz Ochoa han impulsado el proyecto Revive que combina investigación y agricultura regenerativa

La Bodega Ochoa regenerará su suelo para asegurar el futuro del vinoCedida.

En un momento en que el sector vitivinícola afronta el descenso del consumo y los efectos cada vez más visibles del cambio climático, la innovación se ha convertido en una herramienta de supervivencia. En ese contexto, Bodegas Ochoa ha puesto en marcha el proyecto REVIVE, una iniciativa que apuesta por la agricultura regenerativa como vía para mejorar la resiliencia del viñedo y reforzar la sostenibilidad del modelo productivo. El proyecto se ha desarrollado en un viñedo ecológico en producción y bajo una nueva plantación de almendros, donde la bodega ha aplicado prácticas propias de la agricultura regenerativa como el uso de enmiendas orgánicas, biofertilizantes, cubiertas vegetales y sistemas de riego más eficientes, entre ellos el riego subterráneo.

El objetivo del proyecto, según explica Adriana Ochoa, enóloga y directora técnica de la bodega, es “mejorar la salud del suelo, reducir la dependencia de insumos externos y optimizar el uso del agua, sin comprometer la calidad de la uva ni los estándares enológicos de la bodega”. Por el momento, entre los resultados obtenidos destacan la reducción significativa del uso de insumos minerales —especialmente cobre en viñedo—, la correcta implantación de los almendros en un contexto climático exigente y la confirmación del riego subterráneo como herramienta eficaz para mejorar la eficiencia hídrica y la operatividad en campo. “Nuestro propósito es conseguir terrenos más resilientes ante los retos ambientales presentes y futuros”, detalla.

Adriana y Beatriz

Para ella, la agricultura regenerativa supone ir un paso más allá del ecológico: “El ecológico es que no utilizas pesticidas sintéticos ni herbicidas, y la agricultura regenerativa lo que nos lleva es al cuidado del suelo para que las plantas estén mejor. Es decir, mirar hacia el suelo y reforzarlo para que la planta sea más fuerte por sí misma. Antes se decía que un viñedo era bueno porque no le entraban enfermedades; es que seguramente tuviese un suelo más vivo, mejor preparado que le da lo que necesita la planta”.

Raíces familiares

Fundada en 1845, Bodegas Ochoa (Olite) está hoy en manos de la sexta generación familiar. Adriana Ochoa dirige la parte técnica, mientras que su hermana Beatriz se ocupa del área comercial. “Siempre digo que yo voy de la cepa a la botella, en ésta nos encontramos, y mi hermana va de la botella al mercado”. La apuesta por la investigación forma parte de la identidad de la casa. En los años noventa fue, según recoge su propia web, la primera bodega española en desarrollar un proyecto de I+D para elaborar un vino dulce de Moscatel de Grano Menudo. Desde entonces, destina alrededor del 10% de su presupuesto a proyectos de I+D+i.

“La mejora siempre ha sido una de las cosas que nos han movido”, afirma Adriana. Esa inquietud se ha traducido en nuevos vinos, cambios en la viticultura y adaptación constante al contexto. En 2006 por ejemplo impulsaron un proyecto para elaborar un vino de baja graduación, cuando el mercado aún no hablaba de esa tendencia. Hoy, el moscato de Ochoa es uno de sus vinos más reconocidos. Por su parte, la conversión al ecológico comenzó en 2010 y obtuvo certificación en 2015. La agricultura regenerativa representa ahora un nuevo paso en ese camino. “Esto es una lanzadera hacia donde vamos en el futuro”, señala la enóloga.

Viñedo Ochoa regenerativo

En un momento en que el consumo mundial de vino desciende, Adriana reconoce que el sector atraviesa una etapa compleja, pero apuesta por la adaptación: “Cuando hay complicaciones, hay sitio para la oportunidad. Yo estoy poniendo mi apellido en las etiquetas; todo lo que haga tiene que estar bueno y tiene que tener unos valores”. Más allá del producto, la bodega defiende el papel social del vino: fijar población en el territorio, mantener cultivos tradicionales y favorecer la biodiversidad. En sus fincas conviven viñedos, olivos y almendros, y colaboran en estudios sobre biodiversidad para analizar el impacto ambiental de su modelo agrícola.

17 vinos en tres gamas

Actualmente, Bodegas Ochoa elabora 17 vinos, organizados en tres gamas que reflejan su manera de entender el proyecto familiar: Ahora reúne vinos actuales, frescos y de consumo accesible. Son vinos pensados para el disfrute cotidiano, con una clara vocación de servicio hacia el consumidor. Aquí está formada por vinos de una sola variedad y procedentes de una única finca. Moscatel, garnacha, tempranillo o graciano muestran el carácter del entorno, especialmente de la finca de Traibuenas, situada en la puerta norte de las Bardenas, con un clima y suelo particulares. Siempre engloba los vinos clásicos de la casa: reservas, grandes reservas y referencias ligadas a la tradición familiar. Son elaboraciones que no se producen todos los años, sino únicamente cuando la cosecha lo permite.

Adriana y Beatriz son la sexta generación familiar de la Bodega.

En conjunto, Revive no es un proyecto aislado, sino una pieza más dentro de una estrategia que combina tradición, investigación y adaptación. La intención, según Adriana Ochoa, es clara: seguir trabajando para que la bodega mantenga su identidad y continúe evolucionando en un contexto agrícola y climático cada vez más exigente.