Poemas de sentimientos fuertes sin sentimentalismo
Beatriz de la Vega presenta el miércoles en Altsasu y al día siguiente en Lakuntza ‘Versos brutos’ , un libro de poemas entre la vida y la muerte.
Beatriz de la Vega ha publicado Versos brutos, un libro de poemas descarnados que hablan de la vida en toda su extensión, sin rodeos ni sentimentalismos. Lo presentará el miércoles 4 en Altsasu, en el Centro Cultural Iortia a las 18.00 horas. El jueves 5, a la misma hora, acudirá la biblioteca de Lakuntza. “Son historias en verso muy directas, con poca elaboración. Aunque busco cierta estética quiero que no pierdan fuerza y que vayan a la esencia.”, observa. “Son poemas sobre el nacimiento y la muerte, sobre la naturaleza, la familia, la escritura el viaje, el amor y las despedidas. Historias mitológicas sobre animales y humanos. Historias en verso sobre mujeres volviéndose locas en casa”.
Licenciada en Bellas Artes, la trayectoria profesional de esta atsasuarra que vive en Urdiain ha estado ligada al cine y al diseño. No obstante, su vocación literaria le acompaña desde niña. “Siempre he escrito y tenía mucho material. Con 18 años publiqué en una revista de poesía, Río Arga, pero enseguida me atrapó el mundo del cine. Al final, de una manera u otra, se trata de contar historias”, apunta.
El regreso a la escritura
Retomó la escritura cuando fue madre. “Para escribir solo necesitaba papel y boli y lo podía hacer en cualquier sitio. Los poemas brotaban, me venían a la cabeza por la mañana”, recuerda. Sin intención de publicar, comenzó compartiéndolos con amistades. “Al ver que les parecían buenos, decidí hacer un blog.Bernardo Atxaga me animó y gracias a él me publicaron en Zenda, una revista digital de poesía. Tomé la decisión de hacer un libro al morir la mujer de mi primo, Milita Molina, una escritora argentina que me insistió mucho”, rememora.
En la contraportada del libro, aparece una reseña suya. “Es una poesía power, violenta, seca, tajante, descarnada, sin vueltas, de una precisión y un equilibrio admirables”. Y añade: “Odio el sentimentalismo, me parece un enemigo de la buena literatura. No hay sentimentalismo en estos poemas: hay sentimientos fuertes, que es lo contrario del sentimentalismo donde los sentimientos terminan volviéndose débiles”.
Estructura y temas: del nacimiento a la muerte
El libro, de 112 páginas, se estructura en siete partes. La primera es Nacimiento, nudo y desenlace; poemas en torno a la maternidad desde una doble mirada, la de una hija de familia numerosa que se crió en un hotel y la de madre de dos hijos. Asimismo, otra sección del poemario está dedicada a su madre, que vivió con su hija durante los últimos años. “Esa proximidad nos unió mucho. La experiencia de su muerte me marcó profundamente porque eran sensaciones muy fuertes. Lo último que me dijo fue: escribe en las alas,, recuerda.
La escritura de ese torrente de sentimientos y emociones le ayudó a sanar. “Es una manera de ordenar y encauzar el dolor hacia una dirección creativa.
Algunos poemas son especialmente crudos, donde la autora se abre en canal. “No me cuesta exponer mis sentimientos cuando escribo porque así conecto con la gente de corazón a corazón”, cuenta esta creadora que admira el cante jondo y el blues como formas de sublimar el dolor. “Mis poesías son duras y cuentan cosas trágicas pero también hay cierto humor y distancia. Una amiga me decía que muestro las heridas pero también la sanación”, apunta. En su caso fue importante la conexión con la naturaleza, que está muy presente en sus poemas. También el tema de la muerte planea entre ellos. “He vivido muchas muertes muy cercanas, es una realidad fundamental pero le damos la espalda y la gestionamos muy mal”.
En el libro también hay espacio para poemas con rima y tragicomedias, porque, aunque la materia sea dura, la mirada no renuncia a la ironía. “El cine y la literatura han sido mi salvación en momentos difíciles. Necesito el arte como el respirar, disfrutar de la belleza del mundo es una manera de vivir más feliz e interesante. Ahora sigo escribiendo poesía y pensando en un guión para una película”, avanza.
Mujeres y creación
La voz de Versos brutos profundamente femenina. Por ello, ha querido que la presentación del libro se enmarque en programación en torno al 8 de marzo de Altsasu y Lakuntza. “He vivido rodeada de mujeres. Éramos una tribu, mi madre tenía cinco hermanas, de las que cuatro eran solteras. Luego estaban las abuelas, las camareras y las cocineras”.
Precisamente, otra sección se titula: Cosas de mujeres volviéndose locas en casa, en la que aborda esa etapa en la que los hijos crecen. “Desaparece la simbiosis de los primeros años, pero sigues teniendo las mismas obligaciones. La literatura me ha ayudado a superar momentos de rabia y frustración al verme atrapada en la rutina doméstica. A través de la escritura me libero. Muchas mujeres se han sentido identificadasy eso es lo más bonito, así se cierra el círculo de la creación””, observa.
La portada del libro reproduce un óleo pintado en 1877 por Charles Mengin que retrata a Safo de Lesbos, la poetisa más célebre de la antigua Grecia. Es una imagen que encontró por casualidad, según recuerda Beatriz de la Vega. “Me impresionó porque me reconocí en ella. Mucha gente piensa que soy yo. Al descubrir que era un retrato de Safo me hizo mucha ilusión".