"Después de mucho pensar y valorar, Pastelería Aramendia Gozotegia, no sin gran pena, decide cerrar las puertas nuevamente y dejar de ofrecer su servicio a lo largo del año como así se ha venido haciendo". Este es el inicio del mensaje que el establecimiento ha publicado recientemente en su página oficial de Facebook. Iker Aramendia y Patricia Hiriart habían reabierto esta mítica y centenaria pastelería de Sangüesa a finales de 2024.

Iker Aramendia y Patricia Hiriart junto a los roscos y rosquillas típicos de la festividad de San Blas

"Hoy día, debido a las dificultades del mercado laboral, la presión a las pymes y la situación social, es muy difícil llevar adelante una pequeña empresa, más si es en un pueblo y es artesana. Pese al reto que suponía, se ha intentado (siempre con ganas e ilusión) pensando que se podría lograr", explican en la misiva, en la que han destacado que "han sido 15 meses en los que esta Pastelería ha ofrecido servicio lo mejor que ha sabido, pero la situación, debido a varios factores, se ha ido deteriorando llegando el momento de tener que tomar esta decisión".

Asimismo, han querido agradecer a su clientela por sus "piropos, agradecimientos... y también criticas, que bien hechas son bienvenidas" y pedir disculpas por la confusión generada las últimas semanas.

LA ANTERIOR REAPERTURA

Aramendia, cuarta generación de pasteleros, y Patricia Hiriart, pastelera nacida en Buenos Aires y que reside en Sangüesa desde hace unos años, volvieron a abrir este negocio familiar y centenario ubicado en la calle Mayor de Sangüesa hace casi año y medio. Desde su cierre en 2021 (tras 124 años de negocio), habían abierto temporalmente por Navidades, pero a finales de 2024 se habían animado a mantenerla abierta. Así, durante estos 15 meses, miércoles y jueves trabajaban a puerta cerrada y daban la posibilidad de recoger encargos, los viernes y los sábados la tienda abría en horario de mañana y tarde y los domingos únicamente por la mañana.

Roscos y rosquillas de San Blas, tartas de bizcocho y hojaldre, pasteles de varias clases, pastas, virutas de San José, huesos de Santo, tartas de frutas y, por supuesto, los característicos “barbos”: un pastel de hojaldre con forma de pez relleno de merengue (sello de la pastelería Aramendia) eran algunos de los productos que ofrecían en este emblemático establecimiento de Sangüesa.