'Versos contra el reloj' en la trinchera de la paternidad en Urdiain
Aimar Rollán ha publicado un poemario que retrata con crudeza y ternura el día a día de un padre de familia numerosa
Para Aimar Rollán crear es casi tan necesario como respirar. Padre de familia numerosa y residente en Urdiain, este gipuzkoano escribe poemas robándole minutos al tiempo, intentando que el poeta no se ahogue entre las responsabilidades del trabajo y la crianza. De ese pulso constante con el tiempo nace Versos contra el reloj, un libro que retrata con crudeza y ternura el día a día de la paternidad.
“No es un poemario al uso. Narro esa trinchera doméstica que muchas personas comparten: las noches de insomnio, las prisas matutinas para llegar al colegio, el caos de las cenas y la belleza que, a pesar de todo, surge entre el cansancio”, resume el autor. El libro es, en sus propias palabras, “una obra sobre la paternidad real, lejos de la idealización, escrita robándole minutos al reloj en la cocina o en el coche”.
Los temas poéticos surgen de lo cotidiano: el insomnio, el estrés, los pañales, las siestas interrumpidas, la compra en el supermercado, el desorden de la casa o el cansancio acumulado. Situaciones que cualquier padre o madre con criaturas pequeñas reconocen. Sin embargo, lejos de quedarse en la queja, el poemario termina sublimándose en un homenaje a la crianza. “Es una oda a la familia y al amor que todo lo puede”, subraya. La lírica, dice, tiene la capacidad de elevar lo cotidiano y apelar directamente a las emociones.
Presentación el jueves en la Biblioteca de Navarra
Aimar Rollán presentará Versos contra el reloj el jueves 26 a las 19.00 horas en la sala 1 de la Biblioteca de Navarra. Antes habrá un anticipo en el Corte Inglés el lunes 23, dentro del Día de la poesía, de 19.00 a 20.30 horas. Compartirá la velada con Estrella Elarre, Alicia Baigorri, Inmaculada Blanco, Isabel Hualde, Iván Romo, Katrin Pereda, Ana Martínez Mongay y Jorge Dot.
El libro, publicado por la editorial valenciana Loto Azul, disponible en la principales librerías y bibliotecas de Navarra, recorre simbólicamente un día completo en la vida de un padre agotado. Desde el biberón en plena madrugada hasta el madrugón para acudir al trabajo, pasando por la vuelta a casa, los pañales, las cenas familiares y el ritual de dormir a los niños. “Es un día que puede simbolizar toda la paternidad”, explica.
Aimar Rollán, de 44 años, asegura que este libro surgió de una necesidad interior. “Estos últimos cuatro años han sido muy difíciles y la paternidad me ha absorbido por completo. Me considero un creador y mi pasión es escribir. He sentido que todo mi tiempo, mi energía y mis recursos se iban para la familia, y yo necesitaba expresarme de alguna manera”, confiesa. La poesía, dice, le ha permitido seguir creando en medio del caos cotidiano, ya que es el vehículo ideal para la expresión de las emociones y de lo subjetivo; algo que es mucho más difícil de lograr con géneros como la novela, que requieren de largos periodos de concentración ininterrumpida.
No es, sin embargo, un recién llegado al mundo literario. Aimar Rollán ha publicado ya quince obras que abarcan poesía, novela, relatos, teatro, ensayo y literatura infantil. Este nuevo libro supone su segundo poemario, tras el primero publicado en 2015. A lo largo de su trayectoria ha cultivado múltiples intereses, lo que él mismo define como una cierta “polimatía”. “No me siento identificado con un solo género o área de conocimiento. Estoy en fase de exploración”, explica.
En sus comienzos, su trabajo creativo estuvo muy ligado al bienestar personal. De hecho, la mitad de sus libros están dedicados al yoga, la meditación, las técnicas de relajación y la filosofía oriental. “Son los libros que más he vendido y por los que mucha gente me conoce”, reconoce. Sin embargo, siente que esa etapa vital ha quedado atrás. “Ahora estoy más enfocado en la creación literaria”.
El Canal de Raimar en YouTube
En paralelo, mantiene activo su canal de YouTube,El canal de Raimar, con más de 500 vídeos y cerca de 23.000 seguidores. Si bien en sus inicios estaba muy centrado en el yoga y la meditación, en los últimos años ha ido evolucionando hacia la literatura. “Ahora hablo más de libros, hago reseñas e intento publicar un vídeo cada semana”, observa. Cada publicación suele alcanzar entre mil y dos mil visitas.
A pesar de su intensa vida familiar y laboral, Rollán continúa formándose. Lleva años estudiando Filología Española en la UNED, aunque él mismo se define con humor como un “eterno estudiante”. La gestión del tiempo se ha convertido en una habilidad imprescindible para mantener ese equilibrio. “Vivimos en la cultura de la prisa y eso genera estrés. Es muy importante tener claras las prioridades y no desperdiciar el tiempo”, afirma.
No obstante, admite que ese esfuerzo tiene costes. Ha reducido mucho su actividad física y tiene prácticamente abandonada su huerta, a la que incluso dedica uno de los poemas del libro. Aun así, defiende también el valor de parar. “Es importante no hacer nada de vez en cuando, detenerse y resetear”.
Y mientras encuentra su lugar en la literatura, una cosa tiene clara: seguirá creando. “Haga lo que haga, necesito expresarme. Cuando termino un libro ya estoy pensando en el siguiente proyecto”. Porque, para Aimar Rollán, escribir no es solo una vocación. Es, simplemente, una necesidad vital.