Navarra es tierra de viñedos que dibujan el paisaje, de bodegas que guardan siglos de tradición y de una cultura profundamente ligada a la uva y a todo lo que la rodea. Desde la Ribera hasta la Zona Media, el pulso vitivinícola forma parte de la identidad del territorio, marcando no solo su economía, sino también su forma de entender la vida. Es ahí donde aparece Javier Adot, tafallés y apasionado del mundo del vino, que recientemente ha logrado situarse entre los diez mejores sumilleres del estado español; un reconocimiento que no solo avala su talento, sino también años de esfuerzo, curiosidad y dedicación en el mundo del turismo cultural en la Zona Media. 

“En los últimos tres años he ido dando un giro hacia dos cosas que siempre me han gustado mucho: el mundo del vino y el del aceite. De hecho, en el caso del aceite, soy elaborador y monté un pequeño trujal en Tafalla”, explica. “Con el vino siempre he estado vinculado de una forma u otra, especialmente a través de la Cofradía del Vino de Navarra, de la que formo parte desde hace años. Y en esta última etapa, desde que dejamos la gestión del Palacio Real de Olite, decidí formarme más en serio. Empecé con la titulación WSET, que es una formación británica muy reconocida a nivel internacional y que tiene distintos niveles. Hice el nivel 2 en 2022, el nivel 3 en 2023; y luego me lancé al nivel 4, que ya es bastante exigente: se hace en inglés, en Londres, con un temario muy amplio y complicado. Es un proceso de dos años, y lo he estado haciendo entre 2024 y 2025”, apunta.

En paralelo, Javier también ha estado formándose en la Asociación de Sumilleres de Navarra. “El año pasado me clasifiqué entre los dos mejores de Navarra, junto a David Lera, del Molino de Urdániz, y probablemente el mejor sumiller de Navarra, y eso me dio la oportunidad de ir al estatal, que fue el. 15 y 16 de abril, y donde he quedado entre los diez mejores sumilleres de España. Al campeonato de España fuimos 47 sumilleres de todo el Estado. Yo iba, sinceramente, muy tranquilo, sin presión. Era mi primera vez y lo viví como una oportunidad para disfrutar, aprender y conocer gente”, relata el sumiller.

Las pruebas del campeonato son muy completas: hay catas a ciegas de vinos, también de otras bebidas como destilados o fermentados -ron, whisky, sake, kombucha…-, un maridaje a ciegas, un examen escrito con preguntas tipo test y de desarrollo, y una prueba sorpresa del jurado. “En mi caso hice todas las pruebas en inglés, porque venía muy entrenado del WSET y sabía que podía ser una ventaja”.

El miércoles se realizaron todas las pruebas y el jueves era el momento clave: solo se anunciaba el top 10. “El resto no sabía en qué posición había quedado. Recuerdo que iba bastante satisfecho con mi trabajo, con la sensación de haberme defendido bien, pero sin expectativas. Y fue muy emocionante, porque fueron saliendo los nombres uno a uno… y el último en aparecer entre los diez finalistas fui yo. La verdad es que fue una sorpresa enorme y una gran alegría, sobre todo siendo la primera vez”, recuerda Javier.

Diploma WSET

“Más allá del campeonato, ahora mismo me estoy intentando posicionar profesionalmente como formador y divulgador, tanto en vino como en aceite. Doy catas, cursos y colaboro con distintas entidades, con el objetivo de situarme como un referente del vino de Navarra fuera de nuestras fronteras. Trabajo con el Consejo Regulador en catas dirigidas a profesionales internacionales, también con Reyno Gourmet, con EVENA, con bodegas… en definitiva, intento ser una especie de embajador de la marca Navarra y de sus vinos”, comenta mientras puntualiza que el hecho de tener el diploma WSET “te da un reconocimiento muy importante y te abre muchas puertas. Y si a eso le sumas el haber quedado entre los diez mejores sumilleres de España, refuerza todavía más esa marca personal que estoy construyendo para dedicarme a la formación y a la divulgación del vino de Navarra, sobre todo a nivel internacional”.

Sus próximos pasos los tiene claros: prepararse mejor el Campeonato de España de sumilleres del año que viene, al cual tiene pase directo, y seguir centrado en el mundo del aceite. “Y, por supuesto, continuar con las formaciones y las catas, que es algo que me gusta mucho y en lo que quiero seguir creciendo. En ese sentido, en mayo lanzo un nuevo proyecto, Navarra Wine Tours, una iniciativa enoturística pensada sobre todo para público internacional de alto nivel. Además, he empezado a trabajar la parte de comunicación en redes sociales, en Instagram y YouTube, bajo el nombre @navarrauncorked, “Navarra descorchada”. La idea es comunicar en inglés todo lo que tiene que ver con Navarra: vino, patrimonio, gastronomía y paisaje”.

“Siempre decimos que Navarra tiene unos vinos excepcionales, un patrimonio increíble y una gastronomía muy potente. Pues lo que quiero es contarlo bien, en inglés y al mundo, para que Navarra se vea como un destino de referencia, al nivel de otras regiones como la Toscana, Burdeos o el Valle de Napa, para ese turismo de vino y experiencias gastronómicas”, finaliza.