Un olitense lleva el fútbol a la alta costura
César Equisoain, un estudiante de Moda de Erriberri, presentó un vestido elaborado a partir de camisetas de fútbol en la 'Madrid Fashion Week'
La jornada 31 de LaLiga, que se celebrará del 10 al 13 de abril, será una jornada peculiar nunca vista, puesto que todos los clubs vestirán sus camisetas retro. En ese contexto, y como parte de la promoción del evento, César Equísoain, un estudiante de Diseño de Moda natural de Olite Erriberri, participó en un desfile, el 19 de marzo, como co-autor de un vestido elaborado a partir de camisetas de fútbol, dentro de la pasarela internacional Madrid Fashion Week. “Desde LaLiga querían hacer un desfile dentro del calendario de Fashion Weekpresentando las nuevas equipaciones y necesitaban un look que cerrara el desfile, por lo que a través de la universidad se nos ofreció la posibilidad de hacer este proyecto. Y mis amigos y yo decidimos decir que sí. La verdad es que no éramos especialmente expertos en fútbol, pero sí teníamos muchas ganas de trabajar en algo distinto y de enfrentarnos a un reto nuevo. Al final, ese tipo de proyectos también te sacan de tu zona de confort y te obligan a aprender sobre la marcha”, explica el joven.
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Sobre el proyecto, cuenta, desde la organización tenían una idea más o menos concreta de lo que querían: les pidieron que utilizaran camisetas de otras temporadas para reutilizarlas en el look. “Pensamos en algo que no hubieran visto nunca, pero que tuviera la esencia de los desfiles de moda. Una novia que cierre el desfile. Luego llegó la forma del vestido. Pensamos que el objetivo era la copa, pero la copa no podía ser única, tenía que ser plural. Por eso usamos camisetas de todos los colores y de todos los equipos. Y los hexágonos y los pentágonos de los balones los pusimos en el corset. Era literal, pero no demasiado. Entre los cinco (Claudia García, Celia Raposo, Eva Lozano, Diego Astolfi y yo) y nuestra profesora de confección, Ana Ibañez, lo resolvimos técnicamente. Tiene muchos procesos de costura manual, sobre todo el corset”, expone.
En cuanto a la oportunidad de desfilar en un escenario de semejante envergadura, César admite estar muy agradecido por la oportunidad brindada: “Ver como funciona una pasarela con modelos de verdad, con estilistas, con coordinación de verdad, es un poco impactante al principio. Pero cuando ves el propósito de todo el trabajo saliendo en una modelo y que guste, solo piensas en que las horas de trabajo, las horas sin dormir y los nervios han merecido la pena”.
Fast vs Slow fashion
Sin duda, la elaboración de esta pieza retro ha sido un trabajo manual y artesanal, algo muy lejos de los modelos de consumo actuales, que priman la cantidad por encima de la calidad. En opinión de César, este se trata de un tema “complejo”. “Creo que muchas veces se simplifica demasiado. Evidentemente hay que apostar por el slow fashion, por la calidad antes que la cantidad, pero tampoco podemos pretender que el público cambie de un día para otro si no hay una educación detrás. Aunque tampoco creo que el fast fashion sea solo el problema, sino una consecuencia de lo que como consumidores estamos pidiendo. Además, tampoco podemos demonizarlo del todo, porque aquí mucha gente se ha vestido gracias a eso. Al final, el cambio real tiene que venir tanto de la industria como de nosotros como consumidores”.
Sin embargo, César también expone la diferencia en las exigencias entre las nuevas generaciones de creadores y las grandes corporaciones: “A los diseñadores jóvenes se nos exige mucho en términos de sostenibilidad y conciencia, y al mismo tiempo se nos pide que saquemos adelante proyectos o marcas en condiciones bastante difíciles. Mientras tanto, muchas grandes empresas no están sometidas al mismo nivel de exigencia, y eso es algo que también habría que revisar”.
No obstante, la mentalidad de estas nuevas generaciones parece ser que sí está cambiando: “Hay una mentalidad distinta, más abierta y más consciente de lo que pasa alrededor. No es un cambio inmediato, pero sí se están introduciendo nuevas formas de entender la moda y el consumo. Hay propuestas muy interesantes, con mucho valor, que merece la pena ver, escuchar y también apoyar. El problema es que muchas veces falta visibilidad y apoyo real. Deberíamos apostar más por el talento de aquí, porque es una pena ver a gente con proyectos muy buenos planteándose irse fuera para que su trabajo pueda ser viable”, denuncia.
Su propio estilo
Consciente de que todavía le queda mucho por aprender, César admite que todavía “está descubriendo” su propio estilo: “Suelo diseñar para mujer, muchas veces partiendo de códigos que tradicionalmente se han entendido como masculinos, pero no como una forma de imitación, sino más bien de reapropiación. Me interesa cuestionar esos códigos, ver qué pasa cuando se trasladan al cuerpo femenino y cómo cambian de significado. Al final, diseñar para mí es una forma de entender las cosas. En mi Instagram, @cesarequisoain_, intento ir mostrando mis trabajos y también ese universo estético que estoy construyendo poco a poco”, finaliza.