Los 30 de la banda de Falces
La agrupación local, con 32 integrantes en la actualidad, va a celebrar su 30º aniversario con un concierto de pasodobles que tendrá lugar este sábado a las 19.00 horas en el centro cívico Pedro Iturralde.
Que perdure un grupo tan heterogéneo, y con edades tan dispersas durante 30 años, no ha sido tarea fácil. Pero la afición, el compromiso y la dedicación de muchos y muchas falcesinas ha hecho que la banda de música celebre este 2026 su 30º aniversario. De hecho, para conmemorar esta efeméride, la agrupación, bajo la dirección de Ramón García, va a ofrecer este sábado a las 19.00 horas un concierto de pasodobles, algo que hasta ahora no habían hecho, en el centro cívico Pedro Iturralde. Las entradas, ya a la venta, cuestan 2 euros.
Los inicios
Echando la vista atrás, recuerdan que en 1990 un grupo de amigos de la peña El Peine empezó a tocaralgún instrumento con el objetivo de divertirse. Poco a poco se les fue sumando más gente y “nos juntábamos cualquier día para pasárnoslo bien”. Poco después, el Ayuntamiento se puso en contacto con Juan Antonio Martínez Mañas para estudiar la posibilidad tener una Banda Municipal y, tras ir a clases y hacer algunos ensayos “vimos que la cosa funcionaba, así que decidimos darle forma legal a todo esto”.
Es en el año 1996 cuando se formaliza la agrupación que promovieron Juan Antonio Martínez, Andoni Arrieta, José Luis Armendáriz, Clemente Amatriain, Salvador De Blas, Javier Marín y Julio Elorz.
Con una junta provisional, la pequeña banda arrancó con unos 14 integrantes “pero en la escuela de música ya se estaba preparando a muchos chavales y chavalas de todas edades”. Al frente de la misma se colocó el propio Juan Antonio, que dejó paso a Patxi Álvarez y, al poco tiempo, a Ramón García, que es quien sigue al mando en la actualidad.
Con muchas reuniones, y buena disposición por parte del Ayuntamiento, limaron los matices y, entre los años 1995 y 1997, “ya teníamos una banda de 38 músicos y en el 97 protagonizamos junto con los gaiteros las dianas del Día de la Juventud por primera vez”.
El día a día
En la actualidad, y aunque de aquellos 38 solo quedan 3, están 32 personas. Ensayan unas dos horas todos los viernes en una sala del antiguo hospital y, una de las cosas más complicadas, “es que la gente acuda de forma constante a los ensayos; de ahí que cueste tanto sacar una obra. Es un problema de muchas formaciones amateur, pero no consuela mucho”, expone Julio Elorz.
Como actuaciones fijas tienen la procesión del encuentro el Domingo de Resurrección, el cohete de la Juventud, el Día del Mayor, el concierto prefiestas, que es el que más les cuesta preparar, el cohete de fiestas patronales, la salve del sábado, la procesión del día de la Virgen, las dianas y el Pilón del lunes, el cohete del Salvador y el concierto de Navidad o el del día de Navarra. Además, de forma esporádica han colaborado en eventos o festivales organizados por otras asociaciones locales.
Compensados en cuerdas como clarinetes, flautas o saxofones, sí que tiran de refuerzos para otros instrumentos como tubas, trombones e incluso trompetas. Lo ideal, aunque no siempre funciona, es que la escuela de música nutra a estas formaciones.
La parte musical, recalca Elorz, corre a cargo del director, mientras que del resto de las gestiones se encarga la junta. Eso sí, “en este tipo de grupos de diferentes edades (ahora entre los 14 y 64 años), hay una parte social a la que le damos mucha importancia y funcionamos como una gran familia. Para ello solemos organizar una cena, un viaje o una ronda fuera de los actos oficiales; cosas que hagan que se fomente el trato personal tanto o más que el puramente musical porque eso es lo que mantiene la banda unida. Este año nos toca ir de veraneo en familia, y en septiembre nos iremos un fin de semana a la playa”.
El futuro
El perdurar y el seguir vinculado a este grupo “te aporta grandes satisfacciones, como la relación que se crea con gente de muy diferentes edades. En muchos casos hemos estado dos generaciones tocando a la vez e incluso tres generaciones y eso es como poco, muy emocionante”, mientras que, “lo más costoso diría que es tener que tocar en fiestas, sobre todo el día del cohete”.
En cuanto al futuro de la agrupación falcesina, pueblo de grandes músicos como Pedro Iturralde, Javier Iturralde, Ramón García, Patxi Álvarez o Navarro ‘Pulmones’, luces y sombras porque “tenemos gente con muy buena actitud y son jóvenes que pueden llegar a estar aquí muchos años, a pesar de que cada vez cuesta más conseguir miembros nuevos. Me entran las dudas, sobre todo viendo que la escuela de música no va a más”.
Para terminar, además de agradecer la labor de quienes están ahí siempre y de los que acuden en cuanto necesitan cualquier tipo de ayuda, “aunque tendría que nombrar a más de 150 personas, si me dejan y con permiso de todos, mi ídolo es Jesús García alias Pedrola, que a sus casi 90 años falleció en una actuación cuando se disponía a hacer un solo dedicado a un amigo de Estella al que no veía desde la Guerra. Tampoco quiero dejar de reseñar a los compañeros y amigos a los que les hubiese gustado estar celebrando con nosotros y por desgracia han fallecido estando o participando en la banda como Antonio Gutiérrez, Fausto Jorge, Javier Barbarin, Martín Lecuna, y los ya mencionadso Jesús García, Pedro Iturralde y Javier Iturralde”.
“Me gustaría animar a cualquier persona que quiera aprender un instrumento a que lo haga porque esto no tiene edad y aporta mucho personal y socialmente. También a quienes han aprendido a tocar y lo dejaron, que vuelvan porque lo aprendido nunca se olvida y es una pena perder ese conocimiento”.