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Aparece en Fustiñana un vídeo casero de las exhumaciones de 1979

Se proyectó durante la conferencia que ofreció la historiadora Lisabe Velasco Zozaya que destacó que "la represión en la Ribera en 1936 fue especialmente violenta por el conflicto por la tierra"

Aparece en Fustiñana un vídeo casero de las exhumaciones de 1979Cedida

Organizado por la Comisión por la Memoria Histórica de Fustiñana, se celebró en el centro cívico de Fustiñana una conferencia sobre La Guerra Civil, la represión y las exhumaciones que se realizaron en Fustiñana en 1979. Durante la charla se proyectaron imágenes inéditas del entierro de los fusilados de Fustiñana que se llevó a cabo en abril de ese año, de 1979. La sala estaba llena de público, rondando las cien personas, para escuchar a la ponente Lisabe Velasco Zozaya, historiadora, que ha estado trabajando en el Fondo Documental de la Memoria Histórica de Navarra y como profesora en el grado de historia y patrimonio de la UPNA. Actualmente está realizando una tesis doctoral sobre las viudas del bando republicano en Navarra. Actuó de presentador Carlos Guillen, que hizo hincapié en que “lo que sucedió en la guerra civil hay que contarlo, las cosas que se hicieron tienen que salir a la luz porque, para que una sociedad pueda avanzar, hay que saber de donde se viene, para saber donde no habría que volver”.

Lisabe Velasco agradeció la presencia de tanto público y el “poder salir de la universidad” porque “a veces quienes trabajamos en el ámbito académico investigamos, investigamos y investigamos pero no hablamos con la gente que es lo importante”. La historiadora destacó la importancia de “sacar la historia y devolverla a la sociedad. Es algo que me hace mucha ilusión y me alegra mucho no solamente como historiadora sino también como persona”. En su conferencia hizo hincapié en la importancia de cualquier información que se encuentre al respecto “contactéis con Oroibidea que es el archivo digital y buscador de Memoria Histórica de Navarra, una herramienta dedicada a recopilar, preservar y difundir testimonios y documentos sobre el golpe de estado de 1936, represión franquista y transición, con el Instituto Navarro de la Memoria”.

“La represión estuvo vinculada al conflicto por la tierra, si pusiéramos un mapa de las movilizaciones en torno al comunal entre el siglo XIX y principios del XX y un mapa de fusilados en 1936 son mapas muy parecidos"

Lisabe Velasco . Historiadora

La represión en la Ribera

En su ponencia explicó cómo la Ribera fue una de las zonas de Navarra más golpeadas por la represión y también donde se dieron las exhumaciones tempranas, “un fenómeno que no es único de Navarra, pero mayoritariamente navarro, con pocos medios y mucho miedo. Como sociedad podemos decir que nos sentimos muy orgullosos de que Navarra en memoria histórica tiene un empuje muy fuerte que no se puede comparar con casi ningún otro en el Estado y eso es algo muy grande y que tenemos que cuidar”.

En sus palabras retrató aquella Ribera de 1936, donde se llevó a cabo una represión “especialmente violenta muy dirigida a unos objetivos muy claros. Una violencia que quería eliminar una parte muy especifica de la población. En esta merindad había sobre todo mucha organización de jornaleros vinculados a un conflicto sobre la propiedad de la tierra. Por eso hubo esa represión tan violenta para desarticular todo ese movimiento que era político, pero también social que estaba logrando movilizarse y crear redes de apoyo y quitar control a las elites económicas y políticas del territorio”. Para la historiadora se generó una gran movilización campesina que es esencial para entender la represión posterior, “la represión estuvo vinculada a este conflicto por la tierra, si pusiéramos un mapa de las movilizaciones en torno al comunal entre el siglo XIX y principios del XX y un mapa de fusilados en 1936 son mapas muy parecidos las zonas donde hubo mas movilización campesina con donde hubo mas represión y fusilados se repiten”.

Carlos Guillén y Lisabe Velaco en un momento de la charla.

Lucha de clases

Debido a este movimiento, la posterior represión vinculada a este conflicto por la tierra, Lisabe Velasco habla de lucha de clases, “porque el franquismo tuvo un carácter ideológico, pero también económico porque el denominador común en los años 40 fue la miseria, pero hubo una pequeña parte de la población que vivió muy lejos de la miseria y se estuvo lucrando de desarticular los movimientos sociales y recobrar el control. La represión franquista en muchos casos se entiende si la vemos como una forma por parte de elites políticas y económicas de recobrar el control, de la tierra y de la sociedad”.

La República para la Ribera supuso en muchos casos la agudización de esos conflictos sociales que ya existían, porque había espacio para ello “y la gente sintió ese impulso de seguir organizándose, de seguir en la lucha, había una verdadera explosión organizativa, por un lado por el conflicto por el comunal ya existente, pero también por derechos políticos y el auge del movimiento obrero en general en torno a partidos, sindicatos como UGT, CNT y el movimiento jornalero en torno al comunal”. A este respecto explicó cómo la República trajo la educación, la alfabetización en una época que lo normal era no estar alfabetizado y mas si se provenía de una familia de jornaleros, pero también el voto femenino o la emancipación de las mujeres, “avances que se perdieron con el franquismo, se retrocedió a base de violencia y control de la sociedad”.

De Fustiñana explicó Lisabe Velasco, en el fondo documental consta que asesinaron a 14 vecinos y hubo 26 vecinos y vecinas represaliados, “a ellos los mataban pero las mujeres tenían que vivir con hijos a su cargo, sin poder trabajar, teniendo que irse de sus pueblos encontramos casuísticas muy duras y contextos muy difíciles”.

La República para la Ribera supuso la agudización de conflictos sociales “y la gente sintió ese impulso de seguir organizándose, de seguir en la lucha, por el conflicto por el comunal pero también por el auge del movimiento obrero"

Exhumaciones

Tras la conferencia se proyectó un video de unos 10 minutos sobre las exhumaciones de los asesinados en Fustiñana en 1979, encontrado en una casa de un vecino de Fustiñana que ni sabia de su existencia.

Las primeras exhumaciones en España se realizaron entre 1978 y 1981 en la Ribera de Navarra, dado que como los fusilamientos se hacían de forma clandestina era muy difícil seguir pistas para encontrar los restos de los fusilados para enterrarlos dignamente. Cuando los asesinos dejaban los cuerpos a la vista, era un mensaje para la sociedad, “para inculcar el miedo, un hecho frecuente que sucedía era que la familia de los detenidos iban a verlo a la cárcel a llevarle comida y les decían que ya no estaba allí y los fusilaban y su familia perdían la pista. Encontraban a los asesinados por testimonios de gente que vio el fusilamiento, o que sabia que había habido sacas y dónde los llevaban a enterrar, o el testimonio de los enterradores que ellos o sus hijos decían donde los enterraron”. Lisabe recordó que en 1981, por el intento de golpe de estado, las personas que participaron en exhumaciones tempranas destruyeron fotos y documentos por miedo, así como carteles y propaganda.

Más de cien personas asistieron a la conferencia de Lisabe Velasco.

El propio Jimeno Jurío, pionero en la recuperación de la memoria de los represaliados, recibió amenazas de muerte en su casa, tal y como cuenta su hijo Roldán, “había una parte de la sociedad todavía muy ligada al franquismo que también se quería movilizar para frenar estos avances y actos.

Las exhumaciones fueron un acto político, pero los familiares que comenzaron con ellas se esforzaron mucho y de una forma muy inteligente llevaron las exhumaciones sin ninguna sigla política y con la apariencia de que no era un acto político. Simplemente eran familiares buscando a sus familiares por miedo a las represalias”. En 1978, sin georadares, todo se basaba en la transmisión oral de la información y si alguien les había dicho que en cierta zona habían enterrado a fusilados.

Tras la dictadura

Tras la conferencia, uno de los asistentes contó cómo las represalias en Fustiñana continuaron hasta bien pasados los años 70 y 80, “hay quien no pudo estudiar por ser de familia republicana. En este querido pueblo católico, apostólico y romano, el 23 de febrero de 1981 se reunieron unos señores e hicieron una lista de 9 personas que había que cargarse y eso la mayor parte de la gente de Fustiñana no lo sabe”. Otra persona afirmó que a día de hoy “en Fustiñana te presentas por un partido que no sea de la derecha y mucha gente te deja de hablar y chicos que se apuntan a trabajar en alguna empresa a trabajar y no le cogen y le dicen que esta vetado por ser familia de rojos”.