La reapertura del Parador de Olite el próximo 28 de mayo, tras cerca de año y medio de obras de rehabilitación integral y una inversión superior a los siete millones de euros, ha dado lugar a una iniciativa parlamentaria de EH Bildu relacionada con la señalización instalada en el acceso principal del establecimiento. Y es que el parlamentario de EH Bildu Adolfo Araiz ha registrado una batería de preguntas dirigidas al Departamento de Cultura, Deporte y Turismo del Gobierno de Navarra para reclamar que el nuevo panel identificativo del parador recoja la denominación oficial completa del municipio: “Olite/Erriberri”.
La formación señala que el cartel colocado tras la rehabilitación del edificio incluye únicamente el texto “Parador de Olite”, sin incorporar la denominación en euskera de la localidad, pese a que el nombre oficial del municipio es “Olite/Erriberri” desde hace casi dos décadas.
En el escrito remitido a la Mesa del Parlamento, Araiz recuerda que el artículo 8 de la Ley Foral del Euskera “establece que los topónimos de Navarra tendrán denominación oficial en castellano y euskera”, y añade que “Olite/Erriberri forma parte de la zona mixta lingüística recogida en la propia normativa foral”.
El parlamentario también expone que Paradores de Turismo de España es una sociedad mercantil estatal vinculada a Turespaña y sostiene que, como entidad dependiente de la administración estatal, “debe respetar igualmente el uso oficial de los términos municipales en Navarra”.
La iniciativa registrada pregunta al Departamento de Cultura, Deporte y Turismo “si tiene constancia de que en el panel de entrada del parador se ha utilizado una denominación distinta a la oficial y si prevé realizar algún requerimiento a la empresa pública para que modifique la señalización e incorpore la fórmula “Olite/Erriberri”.
Un viaje renovado a la Edad Media
El Parador de Olite, uno de los alojamientos más singulares del país, combina patrimonio histórico, experiencia turística y una auténtica inmersión en la Edad Media. Tras casi dos años de obras, este establecimiento ubicado en un castillo promete recuperar su actividad con instalaciones renovadas, sin renunciar a su esencia monumental, lo que lo consolida como uno de los destinos más atractivos para quienes buscan alojarse en un entorno histórico.
El Parador se encuentra en el corazón del imponente Palacio Real de los Reyes de Navarra, ocupando el denominado Palacio Viejo o de los Teobaldos, la parte más antigua del conjunto palaciego. Su origen se remonta a la Edad Media y fue ampliado en el siglo XV por Carlos III el Noble, configurando un espacio arquitectónico único con torres, almenas, galerías y vidrieras que evocan una auténtica “fantasía medieval”.
El establecimiento cerró temporalmente en octubre de 2024 para acometer una reforma integral con una inversión cercana a los siete millones de euros, destinada a mejorar la eficiencia energética, la sostenibilidad y el confort de los huéspedes.
Las actuaciones han incluido la renovación de cubiertas, mejoras en el aislamiento térmico, sustitución de carpintería exterior y la actualización de los sistemas eléctricos e hidráulicos. También se han modernizado infraestructuras esenciales como la protección contra incendios y el saneamiento.
Asimismo, se ha llevado a cabo la renovación de las habitaciones, incorporando mejoras de accesibilidad y adaptando los espacios a las necesidades actuales del turismo. El proyecto, financiado en parte con fondos europeos, incluye además una nueva propuesta decorativa orientada a reforzar el valor histórico del edificio.
Todo ello se ha ejecutado atendiendo a la condición del inmueble, Bien de Interés Cultural, "con el objetivo de preservar su patrimonio mientras se adapta a los estándares contemporáneos del sector hotelero". Más allá de su valor arquitectónico, el Parador de Olite mantiene como seña de identidad su oferta gastronómica basada en la cocina tradicional navarra. Productos como espárragos, alcachofas, pochas o pimientos del piquillo, junto a platos como el cordero al chilindrón o el bacalao ajoarriero, forman parte de una propuesta culinaria que pone en valor la huerta y la tradición local.