Petición para paralizar el proyecto fotovoltaico en Sarbil
Siete ayuntamientos y concejos apuestan en una moción por crear “un espacio de diálogo transformador sin tensiones sociales” y la búsqueda de soluciones con los agentes implicados
Bidaurreta, Cendea de Olza, Belascoáin, Salinas de Oro, Sarasate, Izurzu y Lezaun han aprobado en estos últimos meses una moción en la que solicitan “la paralización del macroproyecto fotovoltaico en Sarbil para posibilitar la creación de un espacio de diálogo transformador sin tensiones sociales, que permita la escucha profunda, la deliberación social, el análisis sistémico y la co-creación de soluciones con las personas y agentes implicados”.
El Consistorio de Etxauri comprobará si el proyecto fotovoltaico en Sarbil cumple lo firmado
Desde que el Ayuntamiento de Bidaurreta aprobara la primera moción en noviembre, otros ayuntamientos y concejos han manifestado su desacuerdo con el proyecto, que está generando conflictos sociales y descontento entre la población del Valle de Etxauri y alrededores.
“Teniendo en cuenta la situación de malestar, tensiones sociales y preocupación que ha generado este tema hasta el momento”, los siete ayuntamientos y concejos se posicionan en contra de esta iniciativa y dejan claro que “la transición energética solo será legítima si se construye en base a los principios de visión sistemática, diálogo transformador, participación comunitaria real, regeneración ecológica y paisajística, transparencia y corresponsabilidad”.
La reciente presentación de la macroinstalación de energía fotovoltaica en Sarbil ha generado sorpresa entre amplios sectores de la población y entre los ayuntamientos y concejos de la zona. En concreto, “la percepción de que se trata de un proyecto ya cerrado, sin un proceso participativo que incluya a la ciudadanía, a otras entidades locales y a las asociaciones del territorio, ha creado un clima de tensión y malestar”; la situación “está generando confusión, dilema, rabia, frustración y/o tristeza, dificultando un análisis sereno y un diálogo constructivo y alejándonos de un contexto tranquilo y colaborativo que permita valorar conjuntamente las alternativas y co-crear propuestas ajustadas a las necesidades y expectativas de la comunidad”.
Según las mociones, “cualquier actuación o iniciativa que transforme de manera significativa nuestro paisaje, nuestro patrimonio natural y cultural, nuestros usos del suelo y la vida de nuestra comunidad requiere un análisis profundo”, y proponen evaluar no solo los impactos técnicos y económicos, sino también su contribución o detrimento a la regeneración ambiental, social y psicosocial del valle.
Estos textos dejan claro que el macroproyecto presenta “dudas significativas respecto a su encaje con este enfoque integral y regenerativo”, reconociendo la necesidad de avanzar hacia un modelo energético descarbonizado y renovable, pero entendiendo asimismo que “no todas las soluciones renovables son automáticamente sostenibles y/o ecológicas”.
Rechazan también la lógica del “más de lo mismo o del mal menor” y otros ingredientes que engloba este proyecto: “Concentración, extractivismo y explotación, búsqueda de altas rentabilidades económicas, impacto ecosistémico y escasa o nula participación social”.
Una línea de evacuación que incumple normativas
En la moción presentada por el Ayuntamiento de Cendea de Olza se subraya que la línea de evacuación planteada para el macroproyecto, que cruzaría la Cendea hasta Orcoyen, “incumple la normativa urbanística del municipio tal y como recoge la modificación del Plan Municipal de la Cendea de Olza aprobado por ORDEN FORAL 103 E/2023, de 25 de mayo del consejero de Ordenación del Territorio, Vivienda, Paisaje y Proyectos Estratégicos y publicada en el BON No 123 de junio de 2023”.
En concreto, incumpliría los artículos 140 y 141, que regulan la protección de los suelos de alta y mediana producción agrícola para garantizar su mantenimiento en extensión y calidad. Ambos artículos recogen la prohibición de este tipo de infraestructuras, pero esta protección podría verse anulada si e proyecto se declara de interés público.
Por todo ello, los siete ayuntamientos y concejos proponen abrir espacios donde cambiar la forma de pensar, de relacionarnos y de actuar, subrayando el papel “clave” de los municipios a la hora de “orientar los proyectos hacia modelos que realmente contribuyan al bien común y al equilibrio ecológico” trabajando de forma cooperativa y “desde una postura de defensa del territorio, la comunidad y los principios de un modelo regenerativo”.