Síguenos en redes sociales:

Galgo Leku, un refugio en Navarra antes de llegar a un hogar

La mirada de un galgo perdido nos hace querer darle un hogar, temporal o permanente y Galgo Leku es una asociación que se entrega a esta labor de rescate

Galgo Leku, un refugio en Navarra antes de llegar a un hogarOskar Montero

A pesar de años de campañas de concienciación, de ajustes en la legislación, de cambios en las percepciones sociales, algunas realidades parecen resistirse a desaparecer y el abandono y maltrato a los perros es uno de ellos. Y el caso de los galgos es un ejemplo perfecto.

Pero afortunadamente también lo es del esfuerzo que realizan personas voluntarias en favor de estos animales y que con su esfuerzo personal tratan de darle la vuelta a esta situación tratando de darles un nuevo hogar y una vida digna.

Los voluntarios de Galgo Leku y adoptantes de galgos, de paseo con sus perros.

Abandono y maltrato

Estos son los objetivos principales de la asociación Galgo Leku, que ha tejido una red de voluntarios, casas de acogida y adoptantes para el rescate y recuperar los galgos abandonados y maltratados. “Una raza que estadísticamente no es la más abandonada”, describe María Monguillot, una de las voluntarias de Galgo Leku en Navarra, “pero sí la más maltratada”. Según explica junto a sus compañeros de la asociación, lo grave es que se trata de un “abandono estructural: “Todos los años al final de la temporada de caza, cuando se produce el descarte de los galgueros”. Este descarte no es otra cosa que deshacerse de los que ya son mayores, de 4 o 5 años, los que no muestren cualidades o los lesionados.

A esto se añade que para los galgos hay “una forma específica de maltrato”, continúa Monguillot, “a todos nos suena verlos ahorcados, aunque ahora, yo creo que cada vez menos. Pero sigue ocurriendo”, concluye. Otra de las formas de maltrato es hacerles correr atados a un coche para entrenarlos, “pero el galgo se cansa y al final va arrastrado”.

Acogimiento

En activo desde el año 2009, Galgo Leku se fundó en Bizkaia y se ha ido extendiendo por otras provincias y comunidades a medida que se iban uniendo voluntarios. En Navarra se abrió la primera casa de acogida en 2021 y fue Patricia López quien lo hizo. “Yo quería adoptar un galgo y no había voluntarios en Navarra. Entonces me dijeron que si quería ser casa de acogida de Aria”. Después acabó adoptándola y se quedó de voluntaria. Al año siguiente siguió Javier Fraile la misma ruta, primero adoptó a Eli y luego se sumó como voluntario. La incorporación más reciente es María Monguillot, que adoptó a Trufa en 2022 y desde finales del año pasado colabora con Galgo Leku.

Lo que caracteriza a Galgo Leku, y lo distingue de la mayoría de entes dedicadas al rescate de perros abandonados o maltratados, además de especializarse en galgos, es que no tiene un refugio mientras llega la adopción. Cuentan con voluntarios que ofrecen sus casas como espacios de acogida para los perros que rescatan. Monguillot explica que “a través del móvil o de un email contactan con nosotros y si tenemos casas de acogida libres en ese momento, los metemos en una de ellas”. Quien llama puede ser desde quien haya encontrado un galgo al propietario que ya no puede atenderlo pasando por otras asociaciones que consideran que perros de esta raza no pueden quedárselos “por el carácter que tiene”, que aunque sociable, tienden a evitar el barullo por ser algo asustadizos. Por cierto, se buscan voluntarios que acojan temporalmente galgos.

“Son unos perros muy tranquilos. Salvo un momento puntual de pegarse una carrera, el resto del tiempo son muy tranquilos”

María Monguillot . Voluntaria de la asociación de rescate de galgos Galgo Leku

Una vez recibido el aviso, recurren a su lista de casas para localizar una en la que pueda ser recibido. “Se trata de gente que decide hacerle un hueco y le dedica su tiempo, lo lleva al veterinario”, explica Monguillot, y también de lo más importante: “Se encarga de enseñarle un poco lo que es la vida como animal de compañía lejos de la caza, lejos del maltrato”, concluye. Le ayudan a adaptarse a una nueva vida. Patricia ejemplifica: “no saben qué es hacer pis en la calle, vienen de estar encerrados”. Ascensores, escaleras, juguetes, no saben qué son.

Dentro del proceso de acogida y adopción, se les hace una revisión veterinaria para conocer su estado físico, “las analíticas, desparasitaciones, hasta llegar a la esterilización que nos obligan a hacer”, explica Patricia López, “Y que también haríamos de todas formas”. La revisión médica, así como la comida que necesiten los galgos rescatados, corren a cargo de Galgo Leku. Estos gastos se cubren con donaciones y con la venta de productos en su tienda virtual y de la Tienda Animal bimestral en el centro comercial La Morea. La próxima es el 18 de julio. Para la comida cuenta con el apoyo de la empresa Canun.

This browser does not support the video element.

Acoge o adopta un galgo

La adopción

Quienes busquen adoptar un galgo deben ponerse en contacto a través de la web de la asociación. Allí podrán conocer los perros que se encuentran en adopción. Una vez enviado el correo, en 72 horas se ponen en contacto con el interesado y “agendamos una cita para hacer una entrevista presencial en casa de los adoptantes”, explica María. Una vez con el perfil, se busca que perros y adoptante hagan match. Dado que Galgo Leku se encuentra en Euskadi, Cantabria, Madrid, Alicante, Navarra, Valladolid, Burgos, Palencia, Asturias, Girona y Tarragona, es posible que si no hay perros en adopción cerca, haya que viajar para poder conocerse.

Tras la adopción, los voluntarios de Galgo Leku hacen un seguimiento durante el primer mes para ayudar a los adoptantes y solucionar cualquier posible problema, si hace falta con un adiestrador. A esto se añaden las quedadas y salidas que, explica Javier Fraile, se organizan para que voluntarios, quienes acogen galgos y adoptantes se reúnan y los galgos socialicen fuera de las ciudades.