En 1989 su padre Jesús Cervera abrió el local en el número 39 de la calle Herrerías. 37 años después, hay relevo en la joyería relojería J. Cervera de Tudela. Desde el pasado 2 de enero Óscar Cervera Álvarez ha cogido las riendas del negocio familiar. “La idea de negocio surge a raíz del traspaso del establecimiento por la jubilación de mi padre, para mí fue una oportunidad de continuar con la tradición familiar”, reconoce Óscar, para quien “lo más positivo de la experiencia de emprender ha sido la respuesta de la gente, especialmente de quienes se alegran de que el negocio familiar continúe”, explica.

Hasta ahora el nuevo relojero-joyero de Tudela, de 25 años, se había dedicado a otros menesteres, siempre trabajando para terceros, y aprendió el oficio “de mi padre en los ratos libres, cuando él sacaba tiempo”. Desde el pasado mes, ha asumido el reto a tiempo completo: “Para mí es algo súper grande. Yo había trabajado para otras personas en otros sectores y de repente soy autónomo... Para lo bueno y para lo malo me lo como yo solo, es un cambio muy grande”, destaca. “Lo más complicado ha sido el cambio de mentalidad al pasar de trabajar para otra persona a convertirme en mi propio jefe. Asumir la responsabilidad total del negocio y adaptarme al trabajo por cuenta propia ha supuesto un reto importante”.

Está contento con el paso que ha dado, porque ser autónomo también tiene sus ventajas: “Todas las decisiones que tomo las tomo yo, sin tener que depender de nadie. Esa libertad se agradece”. “El consejo que le daría a alguien que está pensando en emprender es que tenga muy claro que emprender requiere estar al 100%, pues es importante dedicarle tiempo, esfuerzo y compromiso”, añade el joyero, que se ha apoyado en el Consorcio EDER para el emprendimiento: “Lo conocí por mi padre, que ya había tenido contacto con la entidad, me han ayudado principalmente con la orientación en los primeros pasos para la puesta en marcha del negocio, resolviendo dudas y facilitando información clave para continuar con la actividad”.

“Clavado” a su padre

En el escaso mes y medio que lleva al frente del negocio, vecinos y clientes son de la misma opinión: “La frase que me dice todo el mundo es que soy clavado a mi padre; por todo, por el aspecto, por el trato y por la forma de ser”. Óscar comparte el diagnóstico. “Yo creo que sí... de tal palo tal astilla, como se suele decir”. Y de su padre, que le ha acompañado durante este proceso, destaca por encima de todo un consejo: “Paciencia”.

El joven emprendedor se imagina el negocio “como un proyecto estable y consolidado en Tudela, manteniendo la esencia familiar”. Y de cara al cliente, destaca esa esencia familiar y la forma de hacer: “Le diría que son los mismos valores que ha tenido mi padre, todo sigue igual. Con un trato muy cercano, y que, aunque el local es pequeño, aquí pueden encontrar de todo. Sobre todo destacaría la atención al cliente muy cercana, tanto para cuando vienen a comprar como para posibles problemas que les puedan surgir después, con algo que hayan comprado aquí o en cualquier otro sitio”, concluye Cervera hijo.