La visita del Real Madrid a El Sadar este próximo sábado ha dejado de ser un compromiso liguero más para convertirse en un fenómeno mediático con nombre el propio de Víctor Muñoz. El canterano blanco, ahora pieza angular en el esquema de Osasuna, acapara una atención importante de los medios capitalinos, situándole en el centro de una narrativa que mezcla el reencuentro y esa intentona de desestabilizar tan característica de toda la órbita blanca.

Medios de comunicación de Madrid, tanto prensa deportiva como generalista, han solicitado acceso al extremo barcelonés, obligando a la entidad navarra a gestionar con cautela la exposición pública de un jugador que, a sus 22 años, vive su momento de mayor eclosión profesional. Es uno de los nombres de La Liga, pero además esta semana su interés se ha multiplicado por ese pasado blanco.

El interés no es casual. Muñoz juega contra su exclub, donde llegó a debutar con el primer equipo del Real Madrid en circunstancias que marcaron su madurez a la fuerza. En mayo de 2025, tras fallar una ocasión clara en los últimos minutos de un Clásico ante el Barcelona, el jugador fue víctima de una feroz campaña de acoso e insultos en redes sociales por parte de sectores de la afición madridista.

Sin indicios de que el Madrid lo vaya a recomprar

En cuanto a su situación contractual, Víctor Muñoz está vinculado a Osasuna hasta junio de 2030, con una cláusula de rescisión blindada en 40 millones de euros. Si bien es cierto que el Real Madrid se reservó una opción de recompra y mantiene el 50% de sus derechos económicos, en las oficinas de Tajonar reina la tranquilidad. A día de hoy, no existe ningún indicio firme de que el club blanco tenga intención de ejecutar dicha cláusula. La realidad es que Muñoz es patrimonio rojillo y el club ya ha demostrado su firmeza al rechazar ofertas importantes de ligas extranjeras, dejando claro que el jugador es una pieza estructural

Aquel episodio, que le obligó a desactivar los comentarios en sus perfiles oficiales para proteger su salud mental, supuso un punto de inflexión. Lejos de amedrentarse, su llegada a Pamplona el pasado verano ha servido para demostrar una resiliencia inusual. En la tranquilidad de Navarra, Muñoz ha transformado aquel debut amargo en una regularidad que hoy le sitúa como uno de los mejores regateadores de la categoría.

Compromiso absoluto

Pese al ruido generado en la capital y el incesante goteo de informaciones, el compromiso de Víctor Muñoz con el proyecto navarro es absoluto. El extremo ha trasladado internamente su profundo agradecimiento a Osasuna por la apuesta firme que el club realizó en un momento de incertidumbre personal y profesional. Lejos de dejarse seducir por los cantos de sirena que llegan, Muñoz se muestra plenamente convencido de que recalar en Pamplona fue el mayor acierto de su carrera, encontrando en el vestuario de El Sadar el ecosistema de confianza y respeto necesario para alcanzar su mejor versión.

Ese rendimiento no solo ha despertado el interés del Real Madrid, que conserva una opción de recompra sobre el jugador para esta y las próximas temporadas, sino que ya ha empezado a alimentar la maquinaria mediática madrileña en otra dirección: la Selección Española. Desde diversos foros de la capital se ha comenzado a colocar el nombre de Víctor Muñoz en la “órbita” de Luis de la Fuente, señalándolo como uno de los extremos con más proyección para las próximas convocatorias internacionales.

En Osasuna, sin embargo, se aboga por la sobriedad. El cuerpo técnico y el club prefieren alejar al futbolista del ruido exterior, centrando el foco exclusivamente en lo deportivo. El sábado, ante su exequipo y con muchos focos apuntándole, Víctor Muñoz tendrá la oportunidad de hablar donde más le gusta, que no es otro sitio que sobre el césped, frente a su pasado y ante un futuro que parece no tener techo.