Día de San Fermín | Callejero sanferminero

Paseo de Hemingway

08.07.2020 | 00:51
Imagen de la escultura en los exteriores del coso pamplonés.

El 12 de septiembre de 1967 el Ayuntamiento de Pamplona otorga la denominación de Paseo de Hemingway "al que bordeando la muralla va desde la entrada de los toros en el encierro en la Plaza de Toros hasta la puerta de los corrales y continúa al final hasta el parque de Bomberos". El parque, establecido en 1958, desapareció en 2010 y, aunque se planeó abrir sobre su solar un museo de los Sanfermines, actualmente es una pradera. Hoy podemos decir que este paseo corre a lo largo del lado noroeste de la plaza de toros entre las calles Amaya y Aralar. Por el mismo acuerdo se decide adecentar el paseo y erigir en su arranque un monumento al escritor. En los meses siguientes se instaló, sobre peana de granito, un busto en bronce del escultor barcelonés Luis Sanguino, inspirado en una conocida imagen de 1957 del fotógrafo canadiense Yousuf Karsh. Lleva una inscripción, originalmente solo en castellano, y hoy también en euskera, que reza: "Ernest Hemingway. Premio Nobel de Literatura. Amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo describir y propagar. La Ciudad de Pamplona. San Fermín 1968". Se inauguró el 6 de julio de 1968, a continuación del Chupinazo, con la presencia de la viuda, Mary Welsh, que en unas breves palabras de respuesta al discurso del alcalde, Ángel Goicoechea Reclusa, agradeció el homenaje. La Pamplonesa tocó los himnos nacionales de Estados Unidos y de España y la banda municipal de Txistularis interpretó el Agur Jaunak.

Es un paseo que cuenta con un frondoso arbolado, pero que más que como paseo se utiliza como aparcamiento de vehículos. Su principal uso peatonal llega con los sanfermines, cuando sirve para el acceso y la salida de la plaza de toros. La estatua de Hemingway allí ubicada no es la única que existe en Pamplona, aunque sí la única al aire libre. En 2007 se colocó otra en un anexo del Café Iruña llamado "El rincón de Hemingway" imitando a la que, desde 2004, hay en el bar Floridita de La Habana, es una efigie en bronce patinado de cuerpo entero y tamaño natural que representa al escritor apoyado en la barra del bar, realizada por el escultor navarro José Javier Doncel. Otra se halla desde 2012 en el hall del Hotel La Perla, es otro busto de bronce obra del escultor mallorquín Damian Ramis. Desde 2018 hay otra efigie en un bazar de la calle Estafeta llamado "El pañuelico de Hemingway", es dudoso si se puede calificar de escultura ya que está confeccionada en un material tan poco noble como la fibra de vidrio y su vocación de permanencia es incierta, muchos dirían que es simplemente un muñeco o maniquí; le representa de cuerpo entero, cuando llegan las fiestas se apoya en una valla del encierro, mirando a la calle, y por su ubicación es muy fotografiado por los turistas.

Ernest Hemingway es un personaje muy famoso en Pamplona, un icono de sus fiestas, pero muy poco conocido porque a menudo lo que se cuenta y escribe sobre él son leyendas y falsas anécdotas. Nació en Oak Park, Illinois, en 1899, y murió en Ketchum, Idaho, en 1961, suicidándose con una escopeta de caza, víctima, entre otras enfermedades, de profunda depresión. En 1921 se instaló en París como enviado de The Toronto Star Weekly. Sintió curiosidad por la tauromaquia incluso antes de visitar España y en julio de 1923 viaja por primera vez a Pamplona durante los sanfermines en compañía de su primera esposa, Hadley. Le entusiasmaron tanto las fiestas que regresó, en compañía de algunos amigos, en 1924, 1925, 1926, 1927, 1929 y 1931. En 1926 publica su primera novela, The Sun Also Rises o Fiesta, parte de la cual transcurre en Pamplona y donde describe los sanfermines y algunas de sus vivencias en ellos. Tuvo mucho éxito en los países anglófonos y contribuyó a cimentar su carrera literaria y la fama internacional de los Sanfermines. Dejó de asistir a las fiestas en los años 30, primero porque se instaló de nuevo en Estados Unidos y, luego, a causa del triunfo del bando franquista en la Guerra Civil en la cual él apoyó activamente a la República. Tras muchos años de ausencia, regresa a España en 1953, con la normalización de las relaciones hispano-norteamericanas, y visita Pamplona en los Sanfermines de 1953 y 1959. Mientras que en sus anteriores visitas era nada o poco conocido en Pamplona, en esta última fecha es recibido como una celebridad ya que había obtenido el Premio Nobel de Literatura en 1954. En 1966 el Ayuntamiento de Pamplona le concedió el Pañuelo de Honor a título póstumo.

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